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miércoles, 29 de marzo de 2017

#CrónicaGodínez: Superhéroes de oficina

¿Por qué, si se supone que son todopoderosos, omnipresentes e invencibles, a la gran mayoría de los superhéroes les llama la atención ganarse la vida como uno de nosotros?

Por Arturo J. Flores (@ArturoElEditor)

Y cuando digo nosotros me refiero a los Godínez que invertimos varias horas de nuestras vida sellando papeles, sacando copias fotostáticas, tronándonos los dedos porque el próximo recorte de personal no nos alcance.

Escrito esto a raíz de la celebración por los 75 años de Batman.
Reconozco que de los comics soy un villamelón y sin embargo, sé que Superman, Spiderman y Daredevil comparten una característica en común: son Godínez cuando no llevan disfraz. Para que el mundo no se entere que han sido tocados por la gracia divina de un poder reservado para los dioses, eligen como máscara llevar encima la piel del perdedor por antonomasia: el Godínez.

¿Es o no un insulto hacia quienes no encontramos otro remedio que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente que esos anormales (porque normal no es volar, derrumbar murallas de un soplido o levantar camiones materialistas con una sola mano) se hagan pasar por un sencillo mortal? No sólo encuentro vergonzoso que un personaje sobrecalificado le venga a quitar la oportunidad de trabajo a un mortal, sino que algunos de ellos –como Thor o Superman– además de todo pretendan ganarse la vida, ¡cuando son inmortales!

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Resulta que uno se hace pasar por reportero, otro más montó su teatrito como fotógrafo, hubo quien pretende engañarnos jugando a ser un médico tullido de una pierna y el que despertó nuestra compasión presentándose como invidente (y lo es, sí, ¡pero se queda con la chica guapa!); sin embargo, vale la pena preguntar: ¿alguna vez cumplieron su jornada completa? Porque a mí, que trabajo un mínimo de ocho horas cinco o seis días por semana, no me alcanzaría el tiempo para salvar al mundo. No me vengan a decir que Superman, Spiderman, Thor y Daredevil pelean por el universo sólo en sus horas libres. ¿Es que acaso nunca Recursos humanos de los diarios El Clarín y el Planeta sancionó como es debido a Peter Parker y Clark Kent por llegar tarde? ¿Me van a decir a mí que Lex Luthor o el Duende Verde eran tan prudentes como para sembrar bombas en la tierra únicamente después de las 6PM y en fines de semana? ¡Mentiras! Si los super-Godínez de verdad pertenecieran a la clase trabajadora hace mucho que los hubieran corrido por ausentismo, sin derecho a reclamar ante el Santo Tribunal de Conciliación y Arbitraje.

Vayamos más lejos. Superman, Daredevil, Spiderman y Thor hace mucho que los hubieran corrido por ausentismo, sin derecho a reclamar anás, violan otro Mandamiento laboral que ningún patrón suele pasar por alto: se andan comiendo a una compañera. Si en la utopía que opera dentro de una historieta se pareciera a la cruda realidad, una cruda que no se cura con pancita ni chilaquiles, a Clark Kent y Luisa Lane hace mucho que los hubieran puesto de patitas en la calle. Antes los hubieran obligado a pagar una fianza y no les hubieran regresado un quinto.

Por todo lo anterior, reconozco a Iron Man y Batman –que en este 2014 celebra sus 75 años de vida –como dos ejemplos deslumbrantes de héroes realistas. El primero, que lleva por nombre Tony Stark, es un alcohólico, cínico, lujurioso, desvergonzado y derrochador de dinero, a quien no le importa hacer gala de su cartera para humillar a los demás o para ligarse a su asistente. Bruce Wayne, por cierto, es un junior sólo sale de noche porque las juergas brutas que agarra no le permiten nunca levantarse antes del mediodía. Ambos dedican buena parte de su tiempo a salvar al mundo de los villanos porque ni de broma se paran en la oficina o se levantan antes del mediodía.

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Los dos comparten una característica que los vuelve creíbles y consecuentes: son patrones. Los dos son dueños de su propia empresa y hacen de las vidas de sus empleados lo mismo que son sus calcetines.

Por eso, conmino a que los nuevos superhéroes, los que vengan, nos devuelvan nuestra dignidad Godínez y no se hagan pasar como asalariados para pintarse gris y que sus identidades secretas no llamen la atención. Jamás vi al Hombre de Acero justificar un retardo al Asombroso Hombre Araña morderse las uñas para justificar los viáticos de un viaje. Por lo mismo no me la trago.

¿Quieren firmar un contrato laboral? Bienvenidos, señores héroes del Olimpo: de ahora en adelante se acordarán del Chapulín Colorado cuando imploren: ¿quién podrá defendernos?