Chicas Guía Playboy
Estás leyendo:
Sexo y Erotismo El porno, ¿la principal consecuencia de la Segunda Guerra Mundial?
¿Te gustó la nota?
Comparte este contenido
SUSCRÍBETE
Revista Impresa
Queremos complementar lo que más te gusta de tu revista digital.
No, gracias.
Revista PLayboy México
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Sexo y Erotismo

El porno, ¿la principal consecuencia de la Segunda Guerra Mundial?

PUBLICIDAD
Las consecuencias de las Segunda Guerr Mundial son bastas, pero, indirectamente, podría haber sido la responsable del porno como ahora lo conocemos
El porno, ¿la principal consecuencia de la Segunda Guerra Mundial?
Escrito por: Iván Montejo
IvanMTrapero

Una de las consecuencias más extrañas de la Segunda Guerra Mundial, según Peter Nowak en Sex, Bombs and Burgers, fue el origen de la industria pornográfica moderna.

Gracias a la guerra se desarrollaron cámaras pequeñas para retratar los hechos del conflicto armado. La invención creó una serie de cinematógrafos amateurs que en algunas ocasiones entraron a Hollywood, pero en la mayoría de los casos se ayudaron de la invención para crear sus propias películas eróticas.

Claramente estas cámaras no inventaron los videos porno, ellos se habían creado a principios del siglo XX, se trataban de cortos comprados y distribuidos por personajes privados, generalmente únicamente se proyectaban en burdeles y era muy difícil que una persona común tuviera acceso a ellos. El riesgo de producir estas películas era alto debido a que estaban prohibidas en la mayoría de los países, las ganancias no eran altas y eran pocos los que sabían utilizar las cámaras para filmar las escenas eróticas.

 

El impulso bélico

Durante la Segunda Guerra Mundial el ejército estadounidense necesitaba de nuevas tecnologías para desarrollar películas, para grabar las fortalezas y debilidades de los contrincantes, ayudar a entrenar a soldados y para crear propaganda que incrementara la moral.

 

PUBLICIDAD

 

Un gran problema era el tamaño de las cámaras, eran monstruos que en la mayoría de las ocasiones no podían moverse y si lo podían hacer necesitaban llantas. Por todo esto se realizaron los primeros esfuerzos para mejorar la movilidad y la accesibilidad de esta tecnología; debían ser producidas en masa y debían poder filmar en cualquier lugar sin importar las circunstancias.

Cámaras más pequeñas, como la de 16 milímetros, habían sido un fracaso en el mercado: eran demasiado caras para el público general y los directores las rechazaron por su reducido tamaño. Al comenzar la guerra todo esto cambió, y se convirtieron en las preferidas del ejército.

 

El perfeccionamiento pornográfico

La necesidad del ejército de películas durante la guerra hizo que floreciera la industria: se perfeccionaron las cámaras de menor tamaño y se prepararon a soltados para utilizarlas. Al fin del conflicto armado, cientos de soldados con preparación para filmar regresaron a su país, ellos no tenían experiencia en el cine convencional y tomaron un camino diferente.

El fin de la guerra coincidió con un gran despertar sexual, el Informe Kinsey le demostró a todo Estados Unidos que eran seres más sexuales de lo que creían y al poco tiempo el primer número de Playboy vio la luz.

La revolución erótica abarcó todas las esferas y el cine no podía ser la excepción, a finales de la década de los cincuenta se estrenó The Immoral Mr. Teas, la primera película pornográfica que llegó a los teatros comunes. Russ Meyer, el director del film, se enlistó en el ejército en 1941 para participar en la guerra como un fotógrafo de combate; al finalizar el conflicto regresó a Estados Unidos para dirigir películas y realizar fotografías para Playboy.

 

 

Aquella cinta creó una era dorada de películas con contenido pornográfico ligero, las cámaras producidas por el ejército facilitaban su filmación y reducían notablemente los costos; mientras que numerosos directores que habían grabado los peores horrores de la guerra podían limpiar sus pupilas con numerosas películas eróticas que inundaron un naciente mercado, dando origen a lo que con el tiempo fue llamada la edad de oro del porno.

Peter Nowak, Sex, Bombs and Burgers: How War, Porn and Fast Food Created Technology As We Know It.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?