CINTURÓN DE CASTIDAD: MORBO Y FANTASÍA

EXISTE LA IDEA DE QUE EL ARTEFACTO NUNCA SE CONSTRUYÓ Y ERA ÚNICAMENTE UN CHISTE ENTRE SOLDADOS, PERO DE HABER SIDO REALIDAD HABRÍA PROVOCADO GRAVES INFECCIONES EN SUS PORTADORAS.

Imagina que eres un asalariado que trabaja ocho horas diarias, y para trasladarte hacia la oficina y luego regresar de tu chamba gastas tres horas más… también súmale tu hora de comida; con esta rutina de 12 horas fuera de casa es fácil calcular que te despides de tu mujer a las siete de la mañana y, si bien te va, la verás hasta las siete de la noche. Tiempo suficiente para que te ponga el cuerno.

 

POR: Sergio Sepúlveda @sergesepulveda

 

Imagina que te vas de viaje de vacaciones o por trabajo, al menos una semana o, ya de jodido, el fin de Semana Santa te avientas a las aguas radiactivas de un balneario popular o a las aguas sobrecalentadas de una piscina en un hotel all inclusive. Tú te vas solo porque tu chava ha tenido que quedarse en casa. Tiempo suficiente para que alguien trate de bajarle la luna y las estrellas, además de la ropa interior.

Ahora imagina que en una de tus vidas pasadas fuiste un soldado y que tuviste que abandonar tu pequeño pero cálido hogar para defender a tu pueblo; mientras te alejabas, pensabas en las noches que no acostarías a tus pequeños hijos, en las tardes que no comerías el pan hecho por tu mujer y te atemorizaban todos los meses que tu esposa estaría sola a merced de alguien. Tiempo suficiente para que ella fuera abusada.

¿Qué hacer en alguno de esos escenarios?

¿Cómo asegurar el honor de tu mujer mientras no estás con ella?

Estas preguntas se las hicieron muchas personas en la Edad Media, y la respuesta más efectiva fue inventar el cinturón de castidad. Especie de calzón o tanga de metal con una cerradura y una sola llave que tendría en su poder el dueño de una mujer. Así, un picaporte íntimo se encargaría de mantener cerradas las piernas de una dama, hasta el regreso triunfante de su hombre.

El cinturón de castidad por siglos ha sido un fetiche y un oscuro objeto que nos ha hecho imaginar escenas perversas; sin embargo, la historia de su existencia es muy cuestionada debido a que no hay evidencia contundente de su fabricación y, sobre todo, de su utilización.

Entonces, ¿cómo surgió el mito?

De acuerdo a un profesor de la Universidad de Arizona, Albrecht Classen, autor de los libros El cinturón de castidad medieval: La construcción del mito y Violencia sexual y violación en la Edad Media, la historia del cinturón de castidad surgió en un libro del siglo XV, en 1405, escrito por un hombre llamado Konrad Kyeser. Tal obra se tituló Bellifortis.

Bellifortis es considerado el primer manual ilustrado de tecnología militar, y fue realizado por Kyeser después de incursionar en una cruzada contra los otomanos. Él era ingeniero y cuando regresó de la batalla quiso dejar un legado para la humanidad de lo que sus ojos habían visto en cuanto a las máquinas de guerra de la época.

Entonces, al ser un libro demasiado técnico acerca de las estrategias y herramientas militares, Konrad Kyeser optó por hacerlo un tanto más ameno, alguna dosis de picardía le vendría bien al texto y recurrió al tema sexual. Encontró un buen motivo en los chismes, rumores, chistes y burlas del adulterio que las mujeres les recetaban a los malos amantes. Konrad suponía que las esposas buscaban hombres que les curaran la insatisfacción sexual y que los maridos engañados debían encontrar una forma para controlarlas. Por ello, surgió la idea de crear un cinturón de castidad, más como un artilugio ficticio que como un objeto de uso cotidiano.

Y en cuanto a las historias de que los cinturones de castidad los colocaban a sus esposas los soldados que se marchaban a la guerra, pertenecían más a dibujos, caricaturas o historietas de la época que tocaban el mismo tema.

Con esto surge otra pregunta: ¿por qué hemos visto los cinturones de castidad en exhibiciones de instrumentos de tortura? Porque ha existido la práctica de llenar de oscuridad a la Edad Media; no obstante, muchas de las máquinas de tortura —incluyendo el cinturón de castidad— se han fabricado en épocas distintas. De hecho, en la época victoriana, se hicieron algunos modelos para evitar violaciones o la masturbación.

Finalmente, si en la actualidad existieran dichos accesorios para preservar el honor de una mujer, ¿cuáles serían las consecuencias médicas? La humedad y la falta de higiene provocarían continuas infecciones vaginales y anales que hoy serían relativamente fáciles de tratar, pero en épocas pasadas podrían haber conducido muy fácil a la muerte.

Así, el cinturón de castidad es de esos objetos que pertenecen a capítulos torcidos y retorcidos de la Historia, un artefacto donde el candado es el morbo y la llave una fantasía sexual. Difícil de creer.