EL PLACER Y LA FELICIDAD

La lucha por la sobrevivencia de los seres vivos es una constante en la que, a través de pequeñas muestras de felicidad o de placer, vamos avanzando en la idea de estar vivos.

Si llega el hambre, alimentarse resulta vital y al propio tiempo, placentero. Enfermar para luego curarse, también deriva en una adaptación evolutiva que nos hace más fuertes. No es lo mismo un brote de viruela negra en la CDMX hoy, en el siglo XXI, que cuando la Gran Tenochtitlan fue conquistada y mató a más de la mitad de la población que habitaba este valle.

El mismo orgasmo es una dosis de placer que premia al esfuerzo de la proliferación de las especies. Las pandemias que asolaron las culturas medievales implicaron dolor y muerte, pero una vez superadas, los pueblos generaban seres más fornidos, altos e inteligentes… la naturaleza se ha encargado de recompensar la dosis de prueba con felicidad y placer que estimula a perseverar la idea de la continuidad de la vida planetaria.

Las bacterias y los virus también pasan por el mismo proceso; nuevas generaciones de éstos han obligado a la ciencia a encontrar antibióticos y retrovirales de generaciones subsecuentes, que son diferentes del próximo anterior. La microvida de estos elementos “nocivos” que nos acompañan en todo, desde una simple tos o catarro hasta el cáncer, son la manifestación de cadenas de vida que se desarrollan en función de una infinita serie de dolor y estímulo que los hace “mutar” para ser diferentes, aunque de igual naturaleza.

Pero si todo esto que les planteo tiene una secuencia infinita, debe ser válido reconocer que la evolución que nos promete la conjunción dolor-placer del crecimiento de los seres vivos, resulta una secuencia cuyo resultado futuro puede llevarnos a un desenlace de pronósticos reservados.

¿A qué me refiero?

A que si ayer fuimos homos erectus, después habilis, sapiens, hasta ser lo que tú y yo somos en la cadena evolutiva, entonces, ¿qué será de los seres vivos si extrapolamos el tiempo y nos ubicamos dentro de 100, 200 o mil años adelante de la fecha en la que escribo estas líneas?

Si el dolor de avanzar y su consecuente recompensa de placer y felicidad se expande, podemos imaginar lo diferente que será la especie humana y toda la cadena animal y vegetal existente.

Hombres cuasi dioses, animales adaptados a entornos insospechados, vegetales en el mismo esquema de ser intérpretes de su hábitat, por más difícil o adverso que se presente.

El dolor-placer concatenado en una espiral infinita, hará la magia de la preservación de las especies, pero también de su sofisticación —si me permiten la palabra— para ser entidades vivas superiores.

Si esto apunta al último término del párrafo anterior, todo lo vivo avanza hacia la SUPERIORIDAD de lo que le ha precedido, y en consecuencia debo concluir que la vida misma es un premio de superación ligado al dolor-placer-felicidad para que sea. Enfermamos para sanar. Sufrimos para ser felices. Sabemos qué es dolor y su antónimo: placer.

Que el ejercicio de este artículo te sirva para entender una de las razones del porqué has nacido. Naciste para superar tu modelo anterior y estar por debajo de lo que venga después de ti. Finalmente, nada es estático. Nada permanente. Todo cambia. ¡¡¡Espero para ser mejor!!!

Ese es el plan de la creación.

POR: Pedro Ferriz de Con
@pedroferriz