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Opinión

Redes ocultas: ¿Tiene un momento para suicidarse por el señor?

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Se cumplen más de 20 años del suicidio masivo por miembros del grupo religioso Heaven’s Gate, ¿estamos viviendo en una sociedad parecía a ese culto?
Redes ocultas: ¿Tiene un momento para suicidarse por el señor?
Escrito por: Iván Montejo
IvanMTrapero

Este 26 de marzo se cumplen 22 años de los terribles actos cometidos dentro del grupo religioso llamado Heaven’s Gate en Rancho, Santa Fe, cerca de San Diego, donde se encontraron los cuerpos de 39 personas. Todos se habían suicidado y creían que con su muerte un OVNI llevaría a sus cuerpos a otro mundo.

Dios es un alíen

Todo comenzó con las enseñanzas de Marshall Applewhite y Bonnie Nettles, un profesor de música y una enfermera. Se llamaron Bo y Peep y recorrieron Estados Unidos para organizar reclutar adeptos. En 1985 Bonnie murió, pero eso no limitó al grupo y a principios de los noventa utilizó el Internet para reclutar nuevos miembros.

Applewhite leyó la Biblia con ojos de un ferviente creyente en los extraterrestres. Según él, nadie había hecho este vínculo, aspecto que colocaba en un nivel más alto que los demás, eventualmente creyó que él mismo era la reencarnación de Cristo. Sus “descubrimientos” iban desde la defensa  que Dios era un alíen hasta que María había sido raptada por una nave para ser embarazada de Jesús por seres de otro mundo.

Todo hubiera terminado en una extraña interpretación de la Biblia de no ser por una extraña interpretación: en 1997 el cometa Hale-Bopp, uno de los más brillantes en décadas, encabezó todos los noticieros del mundo, Applewhite lo vio como la muestra de que el fin del mundo se aproximaba. Había que abandonar el mundo material.

Las entrañas del culto

Siempre me ha interesado entender lo que lleva a una persona a hacer los actos más irracionales posibles y los cultos destacan de entre la mayoría. Los ejemplos son múltiples y el caso de Heaven’s Gate está lejos de ser el peor: está  Jim Jones y Peoples Temple que llevó al suicidio a 918 personas; está Aum Shinrikyoculto japonés responsable de uno de los ataques terroristas más grandes en el país nipón y están los Davidianos, que llevaron a sus seguidores al sangriento asedio de Waco, el cual terminó en la muerte de 82 miembros del grupo.

Buena parte de los cultos se centran en una persona, un ser que se presenta como un iluminado y que le demuestra la verdad a sus seguidores. La toma de consciencia no sólo implica una modificación en el pensamiento, implica un adoctrinamiento que separa al fiel de su vida pasada.

Los individuos no pueden existir en los cultos, por lo que son despojados de cualquier aspecto que los haga únicos. Ya sea el dinero, la familia o la ropa; el grupo al que entran se convierte en su nueva realidad y el mundo exterior se vuelve un peligro. Es ahí donde se encuentra su poder manipulador, hacen que su vida no tenga sentido fuera de la comunidad y la muerte se convierte en una nimiedad cuando se enfrenta a la potencial pérdida de la “nueva familia”.

Este aislacionismo se ve reforzado con una especie de cultura de la conspiración, el gran iluminado tiene la verdad absoluta y todos los hechos que vayan en contra de ella forman parte de una retórica falsa que busca acabar con el culto. La única verdad es la que tiene el líder y quien lo contradiga es un enemigo del movimiento.

 

El reino del culto

Después de Jim Jones hubo una persecución extrema por grupos similares, las autoridades no podían permitir que una persona manipulara a casi mil personas para suicidarse. No obstante, ya estamos muy lejos de ese tiempo y vivimos una extraña realidad donde la persona que habita la Casa Blanca parece ser un líder de culto.

Desde que se postuló a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump se ha encargado de realizar una “realidad alternativa” que ha combatido directamente a la verdad. No importa que la migración ilegal esté en históricos bajos o que la automatización sea más responsable de la pérdida de trabajo que China; el magnate estadounidense necesitaba enemigos para enardecer a sus seguidores y llevarlos a las urnas, encontró en el extranjero su nuevo chivo expiatorio.

Heaven’s Gate fue el primer culto utilizar el alcance del Internet para incrementar sus seguidores. La estaca que Trump encajó en la verdad ha recapitalizado a los “conspiranoicos”, que no son un fenómeno nuevo como lo demuestra el asesinato a John F. Kennedy, la llegada del hombre a la luna y el 11 de septiembre (el del 2001, no el chileno). Sin embargo, en los últimos años la cultura de la conspiración parece el arma con la que radicales desechan verdades que les incomodan.

Muchos defensores de la Segunda Enmienda creen que  el tiroteo de Sandy Hook fue una puesta en escena; un extraño grupo e incluso famosos están convencidos que la tierra es plana; un loco en la casa blanca cree que Hillary ganó el voto popular por fraude electoral; e incluso hay algunos que están convencidos de Disney compró miles de boletos de cine para demostrar que Captain Marvel no fue un fracaso en taquilla.

Todas estas retóricas surgen cuando la verdad incómoda, cuando no se quiere creer que 20 niños y seis adultos fueron asesinados a sangre fría por un joven de 20 años con acceso a armas de alto calibre, es más fácil creer que todo se trata de una conspiración del gobierno y los medios de comunicación para desarmar a toda la población.

Desde hace algunos años Estados Unidos se convirtió  en el reino de la cultura de la conspiración, un Imperio perfecto para un hombre que cree que el calentamiento global no existe y que Obama es musulmán.

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