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Abril Luna danza en la cárcel y en tu casa

Por: Arturo J. Flores 29 Abr 2021
Cuando inició la pandemia y el gobierno recomendó no salir de casa, Abril se puso a pensar en aquellas personas que tampoco podían salir a la calle incluso antes de que el coronavirus nos cambiara la vida.
Abril Luna danza en la cárcel y en tu casa

Abril Luna durmió dos noches por semana en la cárcel durante tres meses sin haber cometido un crimen. La creadora del concepto Danzo al pie de tu ventana” llevó su pasión por el baile hasta el sitio menos pensado: tras las rejas.

 

Cuando inició la pandemia y el gobierno recomendó no salir de casa, Abril se puso a pensar en aquellas personas que tampoco podían salir a la calle incluso antes de que el coronavirus nos cambiara la vida.

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“La gente que está en prisión vive un encierro dentro del encierro”, me cuenta la bajista de las bandas Las Fokin Biches y The Voodoo Ones, también licenciada en danza contemporánea por la sala Ollin Yoliztli.

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Abril es alta y delgada. Su postura la delata: es bailarina incluso cuando no hay música que la acompañe y camina siempre muy erguida. En su piel habitan 22 de tatuajes. Todos muy sencillos, de una sola tinta pero con un significado poético.

 

“El primero fue me hice una iguana en la pompi. Tenía 16 años y como no lo podía mostrar, me lo rayé ahí. Representa un momento muy duro, cuando murió mi abuelita. Igual que los reptiles, yo también necesitaba regenerarme”.

 

Todas son figuritas mágicas que cobran vida cuando ella baila en cualquier de sus diferentes expresiones.

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EN AISLAMIENTO

 

Abril imparte un taller de danza contemporánea en la prisión bajo la premisa de que el baile sana el cuerpo y el alma.

 

En los reclusorios es común que haya talleres de literatura, conciertos de rock y actividades deportivas. Pero Abril quería que esas mujeres privadas de su libertad por haber hecho caso a las palabras de Lou Reed y caminado por el lado equivocado de la acera, encontraran en el dominio de sus cuerpos el mismo remanso que a ella le brinda la danza.

 

“Yo ensayaba pole dance muy cerca de donde lo hacen la compañía de Teatro Penitenciario. Por eso se me ocurrió proponer la idea de estos talleres a la administración del Cefereso”, cuenta Abril.

 

No ha sido sencillo emprender esta aventura. Sobre todo en tiempos de Covid. En su caso, ha significado ser recogida todas las semanas en su casa por una camioneta y viajar a bordo de ella hasta Morelos, donde se ubica el reclusorio en el que da clases.

 

Para reducir las entradas y salidas de la institución y prevenir así los contagios, las autoridades le pidieron que durmiera ahí los días que imparte clases. No lo hace en las celdas, pero sí en un habitáculo especial en las que igualmente permanece incomunicada.

 

“Tengo que comer a las horas que se sirve la comida y aunque puedo deambular por las instalaciones, todo el tiempo estoy sola. No me mezclan con la población. Tampoco llevo celular porque me lo quitan cuando entro. Eso me ha dado mucho tiempo para pensar y ser más consciente de lo que significa estar encerrada”.

 

Contra lo que pudiera pensarse, no son esos momentos de clase en los que está a solas con una docena de gente que cometió diversos delitos (Abril nunca ha indignado acerca de ello, pero sabe que algunas de sus alumnas son personas a las que podría considerarse de peligro) en el gimnasio de la cárcel en los que siente miedo.

 

“De hecho, junto a ellas me siento muy segura”, explica. “Más bien, mi experiencia más angustiante en la cárcel es cuando entro, porque existen decenas de filtros y a veces me toca estar hasta 20 minutos esperando en un cuarto donde no hay ventanas y como tengo claustrofobia, siento que me falta el aire”.

 

De hecho, su taller de danza en prisión le ha permitido conocer a personajes entrañables como es el caso de La Bestia.

 

“Es una chica grande, corpulenta y de cabello corto. No quería asistir ni a las clases de educación física pero nunca falta a mi taller. Era alguien que experimentaba unas crisis muy fuertes y ahora, se nota mucho más enfocada”.

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BALADAS NO, PORQUE LLORO

 

Los abuelos de Abril eran cantantes de ópera. Por eso en su casa siempre había música. Ellos le aconsejaron que aprendiera a tocar la flauta transversal, pero la nieta prefirió la trompeta.

 

“Es que en la flauta tenía usar demasiados dedos”, confiesa. “En cambio, conla trompeta sólo tengo que usar tres”.

 

Con el instrumento de viento trabó una relación muy fructífera. Incluso compuso algunas piezas que después llevó al mundo de la danza. Pero entonces el rock llegó a su vida y con él, su segundo intrumento: el bajo.

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Sus gustos se extendieron de la música clásica a bandas y solistas tan variopintas como Pantera, Eskorbuto y Miguel Mateos.

 

Empezó tocando covers, como la mayoría de los músicos, “y me divierte mucho hacerlo, desde rolas de Rage Against The Machine hasta Dona Summer, pero lo que no me gusta tocar son baladas porque me llegan y me hacen llorar (risas)”.

 

Inquieta como es, Abril se fue integrando a diferentes bandas, pero también incursionó en el videoarte, la danza aérea y el pole-dance.

 

Curiosamente, Abril sufre de vértigo pero eso no le ha impedido aprender a realizar piruetas al ritmo de la música. “Tiene sus riesgos, hubo una competidora profesional de pole que murió en medio de una competencia”.

 

También escribe poesía, como su abuela. Tiene un libro publicado. Se llama “Primitiva” y es una pieza de arte-objeto en formato de postales que se guardan en una bolita que ella misma teje.

 

Experimenta con lo que se le antoja y sin miedo al que dirán se atreve. Porque tanto con la música como con la danza enfrentó el mismo sexismo y descalificaciones.

 

Todavía hay quien el pole dance lo asocia con el table y eso me molesta mucho”, se queja. “Pero igual me pasó con la danza. Hubo una profesora que me dijo: tú no sirves para esto, mejor vende tortas y en el rock he escuchado el típico ‘tocas muy bien, para ser mujer’. Ni modo, son las cosas que tienes que enfrentar”.

 

 

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EL ROCK VIRTUAL DE LA CÁRCEL

 

Además de los talleres de danza en el reclusorio, a partir de la explosión de la pandemia Abril desarrolló un proyecto innovador que le permitió seguir bailando cuando los teatros se cerraron.

 

Se trata de “Danzo al pie de tu ventana”. Ella lo define como una serenata de danza que se puede realizar en formato presencial o virtual. La persona que la contrata elige una canción o bien, le da carta abierta para que Abril elija, y a partir de ahí ella monta una coreografía.

 

Si el contratante está en la CDMX, Abril se traslada hasta su casa y baila en la calle, en el patio o en la terraza. Donde la ventilación y la sana distancia se lo permitan. Aunque nunca se quita el cubrebocas.

 

Para las danzas virtuales le hace llegar el video a su cliente. La tecnología le ha permitido bailar “digitalmente” Nueva York o Cuba. Entre las canciones que ha bailado figuran lo mismo algunas de Botellita de Jerez, Portishead o Silvio Rodríguez.

 

Estos retos ponen a prueba su creatividad como bailarina y, bajo la máxima de Mahoma, consigue llevar la danza a quienes de otra forma no se acercarían ella.

 

“He tenido experiencias muy bonitas, como a de un chico que le dedicó una danza a su esposa y fui a bailar delante de ellos. Ahí estaba también el hijo de ambos. Fue un momento muy conmovedor”.

Poco a poco, el ser humano se ha ido acostumbrando a vivir con el coronavirus. Los espacios y los espectáculos se abren con medidas sanitarias especiales.

 

Además de “Danzo al pie de tu ventana”, Abril tiene proyectos importantes con sus bandas de rock. Las Fokin Biches recién lanzaron su propia cerveza y The Voodoo Ones está trabajando con un sello peruano para publicar su primer disco en ese país.

 

 

Paradójicamente, será hasta ahora que sus clases de danza en la prisión comiencen a ser virtuales. Se conectará con sus alumnas a través de una pantalla debido a que en el reclusorio surgió un caso de Covid. Por seguridad de todas las personas, se optó por trasladar las clases al ciberespacio.

 

“Hubo un contagio en el interior, así porque precaución lo haremos así”, afirma. Pero a la danza, establece, nadie la detendrá.

 

Si quieres contratar una serenata de danza puedes hacer contacto con Abril Luna y Danzo al pie de tu ventana” a través de Instagram.

 

 

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