LA MILF QUE TE CUMPLE FANTASÍAS POR WHATSAPP

Un streaptese, una dirty talk, una foto de nude o la posibilidad de verla mientras se toca. todo se vale. Y este domingo participará en una fiesta swingers a favor de los daminificados por el terremoto.

POR ARTURO J. FLORES

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS CORTESÍA DE V.S.

Mientras ella baila desnuda delante de mis ojos, yo me siento como dentro de un episodio de “Black Mirror”. La tecnología nos alcanzó, sin duda. Acabo de comprar un streaptese por 400 pesos. Pero en vez de contemplar a una mujer realizar piruetas en un tubo untado con aceite, lo hago a través de la pantalla de mi celular.

Hace un segundo me dado las instrucciones. Serán tres canciones las canciones que Vanilla Shibari baile desnuda para mí. Debo administrar mi placer para no venirme antes de tiempo. Ni tampoco que se termine mis canciones sin que haya conseguido eyacular. Masturbarse es todo un arte. Requiere de timing, destreza y un gran conocimiento de sí mismo. Buena mano, como quien dice.

No he elegido la canción, le pasé esa responsabilidad a ella.

Sabia decisión.

Porque escogió “Ava Adore”, de los Smashing Pumkins. Y entonces ahora contemplo, con el iPhone como ventaba a los reinos del morbo, esas piernas largas separándose cada vez. Las manos de Vainilla bajando por su vientre y acariciándose por encima de la tanga mientras Billy Corgan grita hasta desgañitarse.

Lovely girl you’re the beauty in my world

Without you there are no reasons left to find

 

La verdad no me estoy masturbando. Ganas no me faltan y seguro lo haré cuando llegue a casa. Aunque entonces no disponga sino del recuerdo de esta delumbrante MILF (Mother I Like to Fuck) que lleva 14 tatuajes sobre el cuerpo, de voz melodiosa como el cascabel de una serpiente, de cuerpo atlético y una sexosidad –sí, me acabo de sacar la palabra de la manga– sin límites. Entonces quizá me conforme con pasearme por su cuenta de Instagram para sumarme a las filas de los 52.9mil “amigos eróticos” (hasta el 26 de junio de 2017) que han de autocomplacerse con sus fotos y videos.

Y si en este momento no me toco es porque me encuentro en una cafetería. Atrás de mí hay una mesa y está ocupada. El mesero acaba de venir a ofrecerme más té. No puedo negarlo. El que nadie sepa lo que estoy viendo en mi celular, porque ante sus ojos puedo parecer un parroquiano más embelesado en revisar su muro de Facebook, me excita.

Hace cinco minutos terminé de entrevistar a Vainilla Shibari. Me contó que una de sus fuentes de ingreso –y engagement con sus fans– es cumplir fantasías sexuales por Whatsapp. Sí, bendita tecnología que aunque nos aleja físicamente también nos acerca de forma erótica. Lo que más le funciones es vender streaptese, pero también cumple otro tipo de caprichos a distancia.

-Quiero verte jugar con un consolador, me piden –me cuenta esta escultura viviente que de no tener vida habría jurado que la esculpió Donatello –y pues lo hago. O verme con otra chica, pues le hablo a una amiga. Hay quienes sólo quieren platicar y con todo gusto los escucho. Incluso me han pedido verme teniendo sexo oral y pues ¡va! Le hablo a mi marido…

Le pregunto si alguna vez le solicitaron algo que de plano no pudiera cumplir.

-Sí, querían que le hiciera el baile con una canción del Comander. Y pues eso sí no…

MORBOSO, PERO PADRE

Gustavo Cerati cantaba en uno de los más populares hits de Soda Stereo la historia de un voyerista.

“Sé que excita pensar, hasta dónde llegaré. Sólo así, yo te veré, a través de mi persiana americana”.

Un grupo mexicano de los años ochenta, Kerigma, hacía lo propio también en “Tres Lunares”.

“Era su silueta cada noche en la ventana,

una fantasía convertida en realidad,

en la ceremonia antes de dormir se preparaba,

algo de gimnasia para estar en vaya forma,

luego la pijama terminaba el show”.

Pero en el caso de Vainilla ella parece estar más cerca del exhibicionismo.

Indudablemente le fascina ser observada. Por eso se enamoró de la posibilidad de ser modelo erótica cuando lo hizo por primera vez. Fue con un fotógrafo que se llama Alejandro Senke. Entonces Vainilla tenía 19 años. Lucía tan lolita que otros artistas no querían trabajar con ella por miedo a que fuera menor de edad. Pero no existía marcha atrás. Había descubierto en su cuerpo la forma de expresar su sensualidad y sexualidad.

-¿Qué si me molesta que se masturben con mis fotos y videos? Sería tonto. Más para una modelo erótica., Creo que todos somos objetos sexuales objetos de deseo y eso no está mal. Como la división entre erótico y pornográfico. Una escultura de Miguel Ángel podría ser considerada porno para alguien. Esos límites son enteramente subjetivos.

Vainilla tuvo desde muy joven una relación de amor con el cuerpo. Estudió Danza Contemporánea, pero una lesión la retiró a los 15. Así dio el salto a modelo. Le gustó que la miraran sin ropa. Fotógrafos y también pintores. Porque sirve también como inspiración para retratos al óleo y lápiz. ¿Quién demonios no encontraría creatividad entre los rincones apetitosos de esta mujer?, me pregunto mientras le sonrío –imagino– como borrego recién atropellado en la carretera a La Marquesa.

-Modelar es crear otros mundos a través de mi cuerpo, explorar partes de mí que tengo bien guardadas –me dice.

Pero no sólo eso. También está la parte académica. Porque Vainilla estudió antropología y se desempeña como sexóloga educativa y sex coach. Y es que, como muchos de quienes se atreven a buscar el placer sin culpa, le preocupa la deficiente educación sexual de la que disponemos en México. En la misma ciudad en la que existe la interrupción legal del embarazo y el uso medicinal de la mariguana, por desgracia también hay quienes sostienen que la única expresión de amor que debería existir es aquella que se da entre un hombre y una mujer.

-Yo instituí los lunes consensuados con mis fans de Instagram. Es un día en que les doy chance de que me mandan lo que ellos quieran. Obviamente recibo muchas fotos de sus penes, pero aunque no lo creas también hay los que sólo quieren platicar conmigo. Los que me mandan dibujos y poemas. O los que me hacen preguntas.

Uno podría asumir que un hombre (o mujer) que paga para que otro se le desnude en el celular es un enfermo. Así funcionan los estereotipos y los prejuicios. Vainilla me platica que lo que una vez le confió uno de sus amigos eróticos, como les dice de cariño.

-Me dijo que había pasado por un rompimiento sentimental muy doloroso y que durante una buena temporada no quería tener contacto con mujeres, pero que mirar mis streptease lo ayudaba a erotizarse. De eso se trata.

Porque todos los sabemos, el sexo se castiga antes de enseñarse, premiarse o recomendarse.

-Yo tenía tres años y, recuerdo, ya me exploraba. Son etapas por las que pasas. Como bien lo señala Freud: la oral, la genital… pero apenas el niño se toca ahí abajo, alguien le da un manazo. ¿Por qué le tenemos tanto miedo? Si es lo más natural del mundo. Tu cuerpo te pide sexo. Y si no se lo das, te duele la cabeza y te pones de malas. El cuerpo humano es bello, tanto como las fantasías que despierta.

Con todo y lo abierta que es, o tal vez por eso, a Vainilla también le llueven, además de fotografías penes, poemas de amor y preguntas, críticas. Porque es madre y a las otras mamás de la escuela en la que la niña estudia, no les parece lo que ella hace con su vida privada. O que sus imágenes estén a la mano de sus maridos.

-Las mujeres somos las primeras en satanizar el cuerpo desnudo de otra mujer, ¿por qué hacemos eso? A los machos por lo general los hace una mujer. Porque desde chiquito se les enseña que el sexo es malo, que por eso las niñas son violadas y que todo es sucio y está prohibido. Por eso crecemos con tantos prejuicios. Si yo salgo a la calle con una faldita o sin brasier, los hombres me dicen piropos horribles pero las mujeres me dicen que soy una puta. Cuando venzamos todos esos tabúes, entonces se dará un cambio en materia de educación sexual.

A ella también le pasó. Le gustaba mirar las revistas de desnudo que tenía uno de sus tíos y más de una vez la abuela la castigó por atreverse a abrir ese cajón. Como Vainilla me cuenta, nunca vio al sexo como algo morboso. “O sí, pero morboso padre”.

Pese a que México es un país en que un hashtag como #MiPrimerAcoso se puede colocar como trending topic y tristemente parece que todas las mujeres tienen más de una historia que compartir, a Vainilla le ha ido bien. Sus amigos eróticos le piden consejos para ligar, le preguntan si también da el servicio de scort –cosa que no hace– y le dedican palabras y auto tocamientos, pero jamás la agreden.

-Lo más fue un cristiano que me quería reinvindicar a través de mensajes de inbox. Pero terminé diciéndole: mejor ven conmigo. Yo te salvo a ti.

TODOS SOMOS PERVERTS

Como madre le ha tocado ver que a los niños les arranquen las páginas de educación sexual a los libros de texto. Así no pinches puede, dice. Porque un país reprimido sexualmente es un país infeliz. Una parafilia insana es un montón de energía erótica insatisfecha mal encauzada que además, termina por convertir a un niño confundido en un acosador adulto. Al que una mujer deberá enfrentar, de acuerdo con la lógica de nuestro Jefe de Gobierno, por medio de un silbato.

            Vainilla me dice que me regalará una canción de streaptese como las que vende a través de webcam para darle un toque de realismo a mi crónica. Nos encontramos en la cafetería de un Centro Cultural en el que suele modelar para fotógrafos y dibujantes. Así que se pone de pie y camina hacia el interior. Irá a buscar una habitación en la cual quitarse la ropa y acomodar su teléfono para que yo pueda verla.

            No, no le pagué. Pero después de unos minutos de contemplarla moverse con la elegancia de un ave, estaría dispuesto a colocar la cartera encima de la mesa con tal que de que tan magnífico espectáculo no concluya.

Pero antes de retirarse hablamos de su vida personal. De su matrimonio. Porque Vainilla es casada. Y ella y su marido practican el estilo de vida swinger. Cosa curiosa, porque así es como las parejas de intercambio se refieren a quienes se conducen por el sendero de la exclusividad: parejas vainilla.

Dice que no siempre fue así. Un amigo homosexual la convenció de ir a una fiesta de intercambio de parejas, porque no permitían la entrada a hombres solos. Le gustó tanto que se volvió asidua. Cuando se divorció de su primer marido ya era una swinger conversa. Le dijo a su nueva pareja, que no se caracterizaba por su apertura.

-Moría de celos, pero le dije: conmigo eso no va a funcionar.

Al final, cambió. Hoy tienen un matrimonio feliz. Basado en la comunicación, la confianza y el compartir fantasías.

-Yo tengo la libertad de decirle a mi marido: ese tipo se me antoja. Y él me dice: es raro, pero me dan celos, pero me gusta como se siente.

Y es que la monogamia, la exclusividad, si bien es una decisión personal, también es una cosa inventada. Así lo defiende ella como especialista.

-Todos somos pervertidos, en el sentido original de la palabra, que se refiere a verter el semen fuera de. O sea, toda actividad sexual que no está orientada a la procreación es una perversión. Pero es natural. El swinger entre mi esposo y yo es un condimento a nuestra relación. Una golosina. Los swingers somos objetos, juguetes sexuales de carne y hueso. Nos erotizamos de esa forma. Saliendo a jugar con otros juguetes. Decir que sólo con una persona debes tener sexo no es natural, lo fisiológico es que tu cuerpo te obligue a mirar a otras personas.

-Pero tú tienes una relación emocional solo con tu marido.

Sí, eso sí.

Delante de mí una mujer hermosa, madre de familia y esposa swinger ejemplar se contonea al ritmo de los Smashing Pumpkins.

Lo peor que me podría pasar en este momento no es que alguien se diera cuenta de lo que estoy mirando. Un table dance virtual y exclusivo.

Lo más desafortunado no es que me venga antes, porque ni siquiera me estoy masturbando.

Lo que me angustia en este momento es que a punto de acabarse la pila del celular.

¿NO TIENES SUFICIENTE?

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