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Sexo y Erotismo

Ninfomanía y satiriasis, ¿la adicción al sexo es real?

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La adicción al sexo ha inspirado a películas y novelas. Se trata de una condición que varios científicos dudan de su existencia, ¿cuál sera la verdad?
Ninfomanía y satiriasis, ¿la adicción al sexo es real?
Escrito por: Redacción Playboy

 

Nymphomaniac de Lars von Trier encendió las alarmas del universo moralista al mostrar los encuentros eróticos de una joven adicta al sexo. Para las mentes más abiertas fue un crudo y extraño camino en el oscuro cuarto que puede ser esta manía.

La condición que inspiró al director danés es retratada a la perfección en una extraña escena. El padre de Joe se encuentra viviendo sus últimos días en un hospital a consecuencia de un agresivo cáncer. La protagonista busca escapar de sus sentimientos negativos y lo logra hacer con encuentros eróticos en las camas de los enfermos. Lo inevitable eventualmente llega y Joe ve morir a su papá; ella derrama una lágrima, pero no nace de su ojo, viene del interior de su falda y recorre sus piernas desnudas.

 

Condiciones reales

La excitación que vive Joe tras ver morir a su padre es extraña para el testigo externo. Anteriormente, el término ninfomanía hacía referencia a las mujeres con exceso de libido, mientras que en los hombres se le llamaba satiriasis; en nuestros días esta condición es conocida como hipersexualidad y sí existe fuera de la mente de un cineasta danés.

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Los que sufren de este trastorno no sólo tienen sexo en exceso, sino que lo utilizan para combatir su angustia y sus sentimientos negativos. En Nymphomaniac, Joe no lidia con el dolor de una pérdida de una manera convencional, el sexo es su única forma de combatirlo y la excitación en la única respuesta que tiene ante un hecho traumático.

La protagonista de la cinta sufre de una urgencia sexual incontrolable, además de que sus fantasías interfieren con otras actividades y desestima su bienestar físico y mental. Todos estos síntomas son las tendencias que ayudan a los  doctores a detectar si una persona tiene esta condición, y cada una de ellas debe estar presente durante por lo menos seis meses para que se comience a hablar de hipersexualidad.

 

¿Síntoma o enfermedad?

Es un desorden controversial debido a que muchos psicólogos no creen que se trata de una condición como tal y más bien es una especie de trastorno sexual. Muchos la definen como “adicción al sexo”, pero existe poca evidencia que apoye esta terminología.

Buena parte del problema se encuentra en la ambigüedad, no hay un número “normal” de parejas sexuales que puede tener un individuo y puede depender del contexto histórico y lugar. Razón por la cual, una persona que disfrute de su sexualidad constantemente puede ser diagnosticada con este trastorno por un médico que coloque su moral por encima de la ciencia.

Esto se agrava cuando se toma en cuenta que la hipersexualidad puede ser un síntoma de otros problemas, como el abuso de drogas y distintos trastornos mentales (como el bipolar y compulsivo). Está comprobado que generalmente se manifiesta con enfermedades mentales que afectan los lóbulos cerebrales temporal y frontal, cuestión que la colocaría como un síntoma en lugar de una enfermedad.

Independientemente de la naturaleza de este trastorno, la hipersexualidad es el lado oscuro del sexo. Cuando se convierte en una herramienta para evitar la realidad y que aumenta los trastornos mentales en lugar de generar placer.

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