Cada inicio de año es lo mismo:
1.- Ahora sí me pongo a dieta.
2.- Ahora sí haré ejercicio.
3.- Este año retomo la lectura.
4.- Este año intentaré nuevos géneros musicales.
5.- Este año ya no me enamoro a lo pendejo.
Esas, y muchas más, que nunca cumplimos (yo, especialmente, la 5ª).
¿Por qué esperaremos a que inicie un año nuevo (convencional, porque cada año nuevo debe ser muy personal y correspondería, asumo, al cumpleaños de cada uno, según yo)?
Y, lo peor, ni cumplimos los propósitos.
Yo vengo de bajar 40 kilos de peso en 3 años ( y uno en mantenimiento), porque un uno de mayo una doctora me curó de la ciática y al preguntarle si el dolor regresaría, me dijo que “no, pero el sobre peso no ayuda”; ese día comencé un régimen que, al tiempo, me llevó a conocer el estilo de vida keto que procuro no soltar.
Un 26 de noviembre de hace 26 años dejé las drogas.
Hace cuatro años, en febrero 19, comencé a tomar terapia.
Hace casi cuatro años vivo en soltería, por decisión y porque, además de lastimarme, lastimé a muchas personas.
Este año, a diferencia de 38 años atrás, decidí ver más a mi familia cercana, y acercarme a la familia materna y paterna.
Este año decidí que o le damos una vuelta a esto del RP o goodbye agencia. Las cosas en este rubro han cambiado, y mucho.
El año pasado, cuando cumplí 60, decidí pintarme las uñas.
Los propósitos, he visto en todo este tiempo, sirven para un carajo. O inicias cambios en tu estilo de vida, física, nutritiva, de ejercicios, de cuidados médicos, o de lo que sea, el día que dices “hasta aquí llegué con este mal hábito”, o no pasará nada.
No es el inicio del año, no es “el próximo lunes comienzo”. Es hoy; es ahora. O lo postergarás, como hemos postergado tantos malos hábitos de nuestras vidas.
Y si eso pienso de los propósitos, ni me pregunte de los rituales del calzón rojo, del amarillo, de las lentejas, del paseo de las maletas por la calle, de barrer la banqueta a media noche. Bueno, no; yo no creo en eso, como no creo en muchas cosas que giran en torno a la Navidad, los Reyes Magos y tanta cosa.
Pero cada quién sus cubas.
Lo que a mí me ha funcionado es decir: hasta aquí les llegó su gordito; hasta aquí les llegó su “todas mías”; hasta aquí les llegó su “me enfermo de todo” y he tomado acciones, decisiones, sin importar el día, la fecha, la hora. Eso es lo que me ha funcionado a mí y no pretendo dar lecciones de nada, porque mi vida dista mucho de ser perfecta y equilibrada.
Claro que sigo tomando malas decisiones; claro que sigo cometiendo errores. Todos.
Y a veces, como José Alfredo Jiménez, caigo en los mismos. Ni pex. Perfecto, no soy.
Pero algo puedo asegurarle. Los que comenzaron el año con dieta, ya las dejaron; los que comenzaron, haciendo ejercicio, ya lo dejaron. Y eso que, para cuando usted me lea, apenas habrá transcurrido medio mes de enero.
Los que prometieron dejar de fumar, ya compraron cajetillas. Los que prometimos no beber, ya nos pusimos una jarra en la cena del 31; lo que prometimos no enamorarnoooooosh, qué la.
Yo, lo único que me prometo para este 2026 es tratar de vivir en paz, con lo que venga, abundancia, vacas flacas, sin vacas; como sea, pero en paz. Con tormenta, sin tormenta; con sol, sin sol; como venga, pero en paz, asumiendo que lo que hay es lo que hay y, eso sí, echándole ganas para que, dentro de lo adverso, por lo menos no se quede en el intento.
Por lo que hemos visto los dos últimos años, la cosa para la industria editorial se pone cada vez más ruda, y en el tema del RP, ni se diga: los famosos ya son famosos y no les interesa serlo más. Y los talentos emergentes, que piensan que pueden alcanzar la gloria y la fama en 5 meses, pues ni cómo ayudarlos, y no hay mucho qué hacer por ellos, porque los programas de mayor audiencia, no les interesan, y se entiende.
En fin, que ya me salí del tema.
Tenga o no propósitos de año nuevo, intente cumplirlos y, y, si, no, ni se azote.
Cada año es lo mismo.
Sólo procure vivir en paz con sus decisiones y acciones. Eso, al final, es decisión propia y personal.
Y aquí, como en muchos lados: escuchamos; no juzgamos.