GAG Reflex: El futuro del sexo pinta decadente
¿Quién no recuerda la famosa escena en Volver al futuro II cuando Marty McFly ve autos voladores en 2025? Aunque no estamos tan lejos de lograrlo (los que se convierten en botes llegaron primero), todavía les cuelga, y qué bueno porque no me imagino el p*nche caos. Las predicciones en el sexo han sido también decepcionantes. Un artículo de Future of Sex publicado en 2019 señalaba que en 2022 las primeras citas se darían en mundos virtuales -como aquel encuentro que vimos en el capítulo Striking Vipers de Black Mirror; en el ya sepultado 2025 se supone que íbamos a tener la oportunidad de imprimir en 3D alguna parte del cuerpo de nuestra pareja para intensificar el sexo a larga distancia. ¿En 2027? “A través de interfaces cerebro a cerebro las parejas podrán estimularse mutuamente para alcanzar el orgasmo”. La verdad, lo dudo mucho.
Aún no tenemos a nuestro alcance el hardware ni el software para proyecciones tan ambiciosas. Lo único 3D de alguien real desde hace años son los dildos de estrellas porno como mi querido Johnny Sins, y lo más cercano a masturbación a distancia es con un juguete sexual y su app. Lo triste es que esta última categoría también se ha estancado. En octubre pasado tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento del LELO Switch, el icónico masajeador de varita de la marca evolucionado a un vibrador de dos extremos. Mi marca favorita (la más top) es LELO, pero aunque este modelito es una maravilla (pronto mi reseña en Insta por si se te antoja saber de qué va), tengo que decir que se trata, al final de cuentas, de una propuesta mejorada y no de algo innovador o revolucionario.
Las sex dolls ahora lucen una apariencia más real, además ya existen las robots -esas M3GANs wannabe. Pude ver algunas en un reel de Vice con Taji Ameen que me dio risa y luego pena. No porque estuvieran mal diseñadas sino por las funciones que incluyen así como por su básica “programación”, la cual responde perfectamente a las necesidades del mercado masculino. Mientras que Jessica fue creada con boobs de impacto al tacto (como Jell-O), Tori tiene unos labios tipo Kardashian como marco de una boca que se expande para recibir cualquier pene. Por su parte, la robot Nicki puede hablar cuando le preguntas, por supuesto. Ameen le preguntó si quería formar un vínculo con él, a lo que ella contestó como a cualquier hombre que no busca compromiso le gustaría, pero esta vez siendo verdad: “No me importa”. En mi opinión, las muñecas se hicieron para cumplir el sueño máximo de los machitos y los incels.
Como buena Carrie Bradshaw que soy, no pude evitar preguntarme… ¿Estamos destinados a separarnos más del contacto humano por el ambiente en el que vivimos? Las dating apps atraviesan por un declive bárbaro. La gente está cansada, harta de ellas; de las situaciones repetitivas en las que la plática no fluye o el ghosting, de tristes prospectos que no traen nada a la mesa o que demandan demasiado, peor tantito, a los mismos de siempre como yo que nomas no salgo del catálogo de Bumble. Los juguetes no discuten, no tienen una postura política, tampoco necesitan del after-care, el único problema es quedarse sin pila y es responsabilidad del usuario. La mayoría de las mujeres preferimos estar solas, con nuestros perros o gatos, un vinito, Netflix, libro y viendo qué tanto compramos. Las relaciones de pareja y el sexo han dejado de ser una prioridad.
Obvio extraño la convivencia y el ligue, al igual que lo que implica una buena cita, pero ya a mi edad no es algo de vida o muerte, sobre todo cuando me acuerdo cómo la calidad, y por ende la cantidad, de mis dates iban a la baja. Lo único que querían saber era “qué traía a la mesa”. Puf. Hombres, no le hagan caso a influencers o podcasters que según ellos les están enseñando cómo debe ser su mujer ideal, la “de valor”. Nadie es perfecto. Cada vez que leo un post con la palabra “kilometraje”, rolling eyes dos vueltas en mi cabeza. Todo ese discurso sólo contribuye más a la masculinidad tóxica que ha traído como resultado la epidemia de soledad de dicho género y que impacta a las mujeres que sí quieren todavía una relación. Ya hay individuos que se han casado con su muñeca o con su novio creado por IA. Un panorama bastante triste que refleja la gran decepción en la humanidad. Ya me dieron ganas de ver Her.

