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Marco Beltrán en entrevista: “A nadie le importa la vida del peleador”

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Marco Beltrán se abrió un camino en el cuadrilátero para llegar a la liga de MMA más grande del mundo. En esta ocasión inicia una nueva etapa
Marco Beltrán en entrevista: “A nadie le importa la vida del peleador”
Escrito por: Iván Montejo
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Una carrera que inició tras una visita a Tepito a comprar tenis. Entre los planes de Marco Beltrán no estaba competir en una jaula frente a los peleadores más tenaces del planeta.

Tras iniciar en el box tuvo una racha invicta de cinco años en las artes marciales mixtas que lo llevó a la liga más importante del deporte: la UFC. En esta ocasión está por dar un nuevo paso en su carrera al regresar al cuadrilátero en la pelea estelar de la Lux Fight League este 15 de marzo en el Pepsi Center, donde estelarizará la pelea por el campeonato frente a Erick Ruano.

 

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En la víspera de la pelea de su vida, tuvimos unas palabras con Marco, con quien aprendimos los caminos que lo llevaron al mundo de la MMA, y aprendimos lo difícil que puede ser la vida de un peleador profesional.

PB: Las Artes Marciales Mixtas son un deporte relativamente nuevo, ¿recuerdas la primera vez que escuchaste del deporte?

M: Mi primer acercamiento fue raro. Me dedicaba a comprar tenis y fue a Tepito a comprarlos, tenía como unos 15 años, así hacía dinero porque no trabajaba ni estudiaba; fui al mercado y vi un video de unos tipos peleando, sin guantes ni nada, vale todo, en un puesto de películas pirata. En ese tiempo sólo practicaba box y estaba a punto de ser profesional, pero el impacto de la disciplina y la pelea me llamaron mucho más la atención. Desde ese día comencé a investigar dónde podía entrenar algo así.

PB: ¿Y dónde tuviste tu primer acercamiento?

M: Crecí en Morelia, Michoacán, entonces ahí se empezó a dar todo, en esa misma ciudad me hice profesional en el 2007 y desde ese año nunca he parado de pelear, ya llevo 12 años en el ring.

PB: Nos dijiste que comenzaste practicando box, ¿cómo fue tu primera experiencia ahí?

M: Mi primer contacto fue un tío abuelo, fue un boxeador famoso en la Ciudad de México, le decían “El Cachorro” Herrera. Primero crecí con mis abuelos y todo el tiempo veía sus fotos, fue mi primera motivación, aunque creo que en la sangre también se lleva eso.

PB: ¿Cómo fue la transición del box al MMA?

M: El profesor de boxeo que tenía falleció, ya era una persona grande, le decían “El Chato” y era una persona muy conocida en Morelia. Por esa razón nunca pude debutar, mi carrera se frustró ahí y quedé parado por dos años, de los 15 a los 17. Después de descubrir el MMA busqué  y encontré un pequeño dojo de jiu-jitsu brasileño, comencé a entrenar y como tenía una base con el boxeo se me hizo más fácil. Entré de lleno a los enfrentamientos y me mantuve invicto como por cinco años, competía en el jiu-jitsu brasileño, en el grappling y  en el MMA, estaba muy activo y así llegué a UFC.

 

 

PB: ¿Recuerdas el sentimiento antes de entrar por primera vez al ring?

M: Estaba muy ansioso por entrar, era una persona muy violenta en la pelea, porque es lo que demanda el deporte. Me di cuenta que estaba en el lugar correcto al sentirme así, con el paso de los años me di cuenta que los mejores son los que tienen cierta actitud.

Aunque mi forma de pelear  no tiene nada que ver con la forma en que soy. Creo que las Artes Marciales Mixtas son formativas porque cuando tienes diferentes disciplinas que implican diversos valores, creo que terminas siendo influenciado por ellos. Nuestra vida es muy relajada, me ha pasado que en la calle me buscan pleito y nunca me he bajado a pelearme con nadie, te la pasas el día cansado entrenando y sabes lo que puede pasar.

PB: Hablas que los mejores peleadores tienen una actitud, ¿cómo la definirías?

M: Yo me dedicaba a recoger perros, yo adopté a tres pitbulls, y en el barrio en el que vivía en Morelia se daba mucho las peleas entre los perros de esta raza. Nunca los peleaba e incluso los tenía sueltos corriendo conmigo, eran mis compañeros de entrenamiento: los llevaba al box y los amarraba afuera del gimnasio, los recogía y nos íbamos corriendo a la casa o en la bici. Esto creó un gran apego, al punto que hubo una conexión, de ahí aprendí que es una raza que tiene mucha tenacidad, por su raza nunca va a ceder. Ellos te demuestran que nunca pueden parar ni rendirse, me di cuenta que son imparables y esa fue la mentalidad que comencé a adoptar.

 

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PB: ¿Es difícil la vida de un artista de Artes Marciales Mixtas?

M: Sí, debes hacer demasiados sacrificios. Te pierdes a una vida a la que otra persona está acostumbrada a tener desde hábitos alimenticios y el descanso; a las dos o tres de la tarde ya estoy dormido porque ya metí una sesión dura en la mañana, despierto más tarde y voy a entrenar tres o cuatro horas y regreso para descansar otra vez, en esta rutina no me alcanza el día para todo lo que quisiera hacer. Pierdes toda una vida de fiesta y amigos, mis amistades te las cuento con una sola mano, nunca me di el tiempo de convivir tanto con una persona más que con mis hermanos. Todo el entrenamiento te deja una vida aislada, tienes que acostumbrarte a vivir con la soledad y hasta cierto punto la tienes que disfrutar.

PB: Suena que al final del día tu mayor relación es con las Artes Marciales Mixtas.

M: Sí, tu relación sincera es con tu deporte, estás comprometido con él y lo demás sale sobrando. En el entrenamiento es cuando te sientes más pleno, mejor y en tu punto, comienzas a darte cuenta que te sientes a gusto en ese lugar.

PB: ¿Cuál crees que ha sido tu mayor rival?, en la vida y en el ring.

M: Tanto en la vida como en el ring se juntó en un solo día. Competí en UFC 212, en Brasil que era Max Holloway contra José Aldo, estábamos en las preliminares e iba a pelear contra Deiveson Figueiredo, un brasileño invicto que debutaba en la UFC. Yo decidí incursionar en la categoría de las 125 libras porque supuse que con mi tamaño me iba a sentir cómodo. En ese tiempo mi mamá estaba enferma de cáncer, ocho meses antes de la pelea, mi intención era ganar peleas y juntar dinero porque nunca acabas de pagar el cáncer. Sólo pensaba en el dinero y tratar de salvar la vida de mi mamá. Un día antes del pesaje estaba cortando peso y mi mamá falleció aquí en México, habíamos acordado vernos en Brasil porque ella quería ver la pelea. Yo soñé su muerte y el velorio, como si estuviera pasando, se despidió de mí y me dijo que peleara, cuando desperté no quise ver el teléfono y me fui a correr. Al medio día por fin vi mi celular y vi todas las llamadas perdidas de mi familia, estaba molesto porque no estuve presente en su último momento.

Tomé una decisión y ese día peleé, le dije a mi hermano que no iba a estar y que le hicieran un funeral bonito. Mi vida es pelear y no podía dejar el enfrentamiento tirado un día antes, perdí la pelea porque me hicieron un corte en la frente y el réferi no me dejó salir. Es la cicatriz más grande que tengo en la cara.

 

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PB: Fue al final una de esas cuestiones que te afectan fuera del ring y que el espectador que te ataca jamás tiene en cuenta.

M: Son cosas con las que vive un peleador, la gente paga por el espectáculo y a nadie le importa la vida del peleador. De eso es lo que hablo cuando digo que la carrera es dura, batallas con la gente, contigo mismo, con alguien más en la jaula. Todo el tiempo tu vida es un campo de batalla, mental y físico.

PB: Y estás por regresar al ring el próximo 15 de marzo, en esta ocasión en Lux.

M: Pienso que esa pelea va a ser la más grande, es en Ciudad de México y apoyando la liga que es totalmente mexicana. En mis tiempos nunca había visto un evento de tal magnitud, de tal gama, el hecho que ahora se esté dando este tipo de eventos es una evolución y abre las puertas a los peleadores que no pueden llegar a Estados Unidos. De Lux pueden llegar a todo el mundo.

PB: ¿Cómo vez a Erick Ruano, tu rival?

M: Me gusta que tenga un buen record, está invicto. Al final es lo que busca la liga, gente con proyección. No me gusta adelantarme con eso, pero él sí no ha peleado con nadie de cierto nivel, cualquiera de Centroamérica no se compara conmigo, quieras o no México tiene a peleadores con experiencia en Estados Unidos, donde se concentra el mejor nivel. Vamos por el cinturón, hermano, te puedo asegurar que se queda en México.

PB: Para finalizar, ¿has visto una diferencia con el manejo de talento con  Lux?

M: Bastante, en lo particular he tenido la oportunidad de trabajar con ellos como consejero. Veo que el trato con los peleadores es diferente, se está tratando de firmar a peleadores y actuar como su manager. Lo que falla mucho en el país es que muchos no tienen alguien que los guíe, ni un apoyo (yo crecí así, sin ningún patrocinio); no muchos confían en ti desde un inicio. Lo que se está haciendo con Lux es darles el apoyo, el sustento para que ellos estén activos y puedan estar activos. Hay muchas ligas que hacen muchos eventos, pero ninguna en nuestro país tiene una cartelera como la de Lux.

 

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