La Niña Sustituta: Hasta siempre, comandante Maristain
Se nos fue una imprescindible, mi amiga Mónica Masistain, la que prometía cada fin de año no volver a pintar su pelo de amarillo. La que me decía: -Mándame oraciones cortas. Así será. Oraciones cortas que digan mucho. Oraciones que me presentaron a Bolaño. Oraciones del Ulysses. Oraciones de Finnegan’s Wake. Oraciones de alma quebrada. Maristain. Maristain. Maristain. Muy poco te llevas. Demasiado dejaste.
Una tarde de Agosto del año 2005 te conocí, Mónica de mis amores. Teníamos veinte años menos. “Que veinte años no es nada”. Errante en la sombra te busca y te nombra. Cada día escribe mejor. La tragedia que venía llevándote. Bergman y el tablero de ajedrez. Oraciones cortas. La nota de tango que jamás publicaremos. Los swingers argentinos. Los amores perdidos. Lo de Roberto. Todo ha muerto, ya lo sé. Maristain. Vuestra Majestad Maremoto Maristain. Incansable. Imposible. Enorme. Leeré hasta la Muerte. Acaso la misma Muerte te leyó. ¿Cómo se despide a una amiga? ¿Cómo escribir algo sobre Maristain sin sentirme un poco huérfana? ¿Cómo serán ahora las sangrías y los puntos y las comas, y los puntos y comas? ¿Cómo nos pasará la Navidad? Maristain, mi amiga Maristain. ¿Cómo voy a perderte y cómo voy a encontrarte? ¿Cómo no voy a emborracharme anoche? Escribías tres palabras y eras el Universo. ¿Cómo será el Universo en esas tres palabras? ¡Ay, de la Parca, insolente! Venías arrastrando Tragedia y ella te arrastró. Digna de Shakespeare y de Cervantes. “Si están tus cosas, pero tú no estás”, y el viento arremolinado de la Muerte se detuvo en tu corazón. El corazón delator se volvió tristeza. Tu hermana, tu gato, tu sobrina. Vos, Maristain.
Para hacerte enojar, me gustaba pelearte un poco, te enviaba las notas en mayúscula, y aún así me soportabas. ¿Quién me va a soportar ahora? ¿Quién escribirá de atrás para adelante? ¿Quién me pedirá una nota a Cerati? ¿Quién seré yo? ¿Cómo dejarte descansar en paz?¿Por qué?
Es temprano en Buenos Aires y casi no he dormido, y eso no tendría importancia si no fuera porque te has ido. Te llevaste las letras en la boca. “La Vida es tan corta como la palabra más pequeña”, escribí a los catorce años, cuando era sabia. Ahora no sé quien soy. Acaso sea tu sombra, Maristain. Pequeña, enorme, sagrada, sangrada mía.
Y te oigo decir, “después de muerta, nena, vos me vendrás a visitar”. Por favor, que así sea, Maristain. Oraciones cortas. Maristain. Oraciones cortas. Maristain. Oraciones cortas. Maristain.
Oraciones cortas, Maristain.
“Te amo”.

