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Justo a (mi) tiempo

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Por Arturo J. Flores

@arturoeleditor

Mi hija adolescente cuenta los días para que llegue su cumpleaños número 18 y por finse pueda hacer un tatuaje. Yo, en cambio, no pasa un año sin que me diga que por fin me someteré a una sesión de decorado y la verdad es que hasta la fecha, mi piel se ha mantenido libre de tinta.

No dejo tatuar a mi hija porque pienso que es demasiado joven para enfrentar las consecuencias de una decisión como ésa y a mí me parece que ya se me pasó el tiempo para tomarla.

Mi madre siempre me decía: “arrepiéntete de lo que hiciste, pero nunca de lo que no hiciste”.

Es mucho más sencillo borrar un mal tatuaje (y en esta edición traemos una nota al respecto) que hacérselo cuando ya no haya cuerpo sobre el cual dibujar.

¡Qué complicado es decidir!

Sobre todo cuando la variable que consideramos es el tiempo, algo tan inasible como relativo. Ya lo había dicho Einstein.

“Ya es momento de casarnos”.

“Ya no tienes edad para echarte un clavado a la alberca”.

“Todavía estás a tiempo de cambiar de carrera”.

“Míralo, a sus 40 quiere recuperar el tiempo perdido”.

El tiempo no es eso que marca el reloj. Ni mucho menos el que representan las celdas (hablar de hojas es de otros tiempos) de un calendario en tu computadora. El tiempo es una medida personal. García Márquez tenía 28 años cuando publicó La hojarasca, su primera novela. Saramago, en cambio, apenas cumplió 25 cuando publicó su primera historia larga, Tierra de pecado. La diferencia es que al colombiano le llegó el éxito desde el primer momento y al portugués hasta que a los 52 publicó la segunda novela, Levantado del suelo, casi tres décadas después. Y ambos obtuvieron un premio Nobel.

Esta mañana mi hija me dijo: “¿Sabes qué?, estoy segura de que quiero un tatuaje, pero tengo hasta los 18 para decidir qué”.

Yo en cambio, desde niño supe que me haría un dragón en el pecho.

Pero tuve que esperar a que mi hija, que dibuja maravillosamente, creciera lo suficiente para podérmelo diseñar ella misma.

Pero aún así, aguardaré un poco más.

Hasta que sea el tiempo en que podamos ir los dos a tatuarnos juntos.

Bienvenido, 2016. Que sea tu tiempo y de nadie más.

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