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Nómada: Colombia, to my love

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Hicimos un recorrido por las principales ciudades de Colombia, en las que puedes visitar playas paradisiacas, una ciudad amurallada a la que se le han escrito novelas y la casa donde murió el narco más famoso del mundo.

Por Jennifer García

¡Vamos, mamita, que si sigue usted a ese paso no vamos a llegar nunca! ¡Dele que ya estamos a la mitad! ¡Llegaremos en hora y media! ¡Vamos que nos cierran el sendero!

A esas alturas de mi viaje estaba consiente que mi acompañante mentía, no sólo porque me había dicho lo mismo hacía una hora atrás, sino porque los dos meses que llevaba viviendo en Colombia me habían enseñado que los colombianos son muy positivos como para permitir que la gente a se rinda fácilmente.

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No es que me fuera a dar por vencida. Llevábamos dos horas caminando por un sendero en medio de la selva y para este punto, mi mala condición física me había comenzado a pesar. Cualquiera habría pensado que pediría regresar. Pero no, eso no ha pasado.

Esos dos meses también me habían convencido que en Colombia todo es más de lo que aparenta y que absolutamente todo vale la pena ser experimentado. El Parque Nacional Tayrona no era la excepción.

A 40 minutos del centro de Santa Marta Magdalena al norte del país se encuentra este paradisiaco destino. Playas vírgenes, aguas cristalinas, zonas arqueológicas en medio de la selva y un volcán visible desde la costa hacen que tres horas de camino y unos días en completo aislamiento del mundo moderno valgan la pena. La gran promesa de Santa Marta sencillamente seduce a quienes la visitan. No hay rincón en este país que no lo haga. Medellín, por ejemplo.

De Botero a Maluma

Medellín es la bella ciudad que ha sabido renacer de las ruinas de una lucha incesante contra el crimen organizado, la misma que en México seguimos viviendo. Es el lugar que ha visto nacer a colombianos destacados como el artista Fernando Botero, estrellas de la música urbana como Maluma o J Balvin y, por supuesto, uno de los narcotraficantes más famosos del mundo, Pablo Escobar.

 

PLAZA BOTERO
Rodeada por el Museo de Antioquia y el Palacio de Cultura Rafael Uribe, es un espacio de 7,000 m2, que exhibe 23 esculturas del artista colombiano.

 

Medellín, o Medallo como lo llaman algunos, es una experiencia que todos deberían probar; no sólo por su famosa rumba, su platillo típico (la bandeja Paisa), los cautivadores acentos de sus locales, que además son las personas más amables del país. Una vez pisando suelo “paisa”, resulta inevitable toparse con su historia.

Existen sitios imperdibles, como el museo y la plaza de Botero, pintor mundialmente reconocido por retratar en sus obras a personas obesas o por sus rumbas hasta el amanecer en el parque Lleras. Ahí encontrarás La Octava, uno de los bares más divertidos, donde te sumergirás en una alberca de pelotas, pero sin duda, los recorridos ligados a la cultura del narco en Medellín representan algo que no te debes perder.

Las páginas negras

Con la popularidad que ha habido en los últimos años respecto a ciertos pasajes de la historia colombiana retratados en series y películas, cualquiera querría conocer la postura que las personas originarias de la ciudad tienen con respecto al narcotráfico. Así que le pregunté a todos los que pude, porque si la curiosidad mataría al gato, al menos moriría sabiendo.

PARQUE NACIONAL TAYRONA. Situado al norte del país, es una gran reser- va que abarca las laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta en las zonas adyacentes a la costa del Caribe.

 

Las opiniones que recogí eran tan variadas dependiendo de la ciudad, pero en el caso de Medellín los contrastes resultaron más notables. Había quienes por incomodidad o por deseos de olvidar evadían el tema; otros, aún maldecían la situación y a los que pusieron de rodillas a su país durante décadas, pero también pude encontrar a unos cuantos que todavía se dirigían a los gran- des capos con respeto y admiración.

Pero independientemente de cada opinión, vale la pena recorrer algunos de los escenarios más emblemáticos que están ligados a esta página negra de la historia colombiana.

Uno de mis favoritos fue el Tour del Graffiti en la Comuna 13 (localidades ubicadas en pequeños cerros, muy parecidos a una Favela). Llena de coloridos murales de arte urbano, este sitio es testimonio de la violencia que hubo en otros tiempos en la región. Sus muros nos cuentan las historias, aunque el recorrido es conducido por integrantes del colectivo Kasa Colacho, quienes han intervenido las paredes casi en su totalidad.

La cosa no acaba ahí. Otros recorridos populares son el Tour de Pablo Escobar, en el que podrás conocer El Pájaro, la escultura de Botero debajo de la cual fue colocada una bomba que mató a 22 personas y dejó lesionadas a más de 100, el 10 de junio de 1995. También conocer el barrio que lleva el nombre del capo, así como apreciar desde afuera la casa donde finalmente fue asesinado.

Las dos vistas de Bogotá

¿Qué sería de un viaje sin uno que otro romance en el camino? ¡Ah, Bogotá! Mi primer destino y primer amor de todo el viaje. La pintoresca ciudad a los pies de Los Andes nos ofrece tanto que no alcanza a disfrutarse con una sola mirada. La primera visita puede centrarse en el centro histórico, la plaza Bolívar
y sus alrededores; pero la segunda vez puedes aventurarte a explorar la cima del cerro Monserrate, un santuario ubicado a más de 3 mil metros sobre la Cordillera de Los Andes al que puedes llegar por teleférico.

 

Un simple cruce por la “séptima” pude convertirse en un tour, pues además de las hermosas artesanías y antojitos callejeros, esta ciudad deja en claro que en Colombia se lleva el ritmo en la sangre.

 

Caminar por las calles de Bogotá es empaparse de la alegría de su gente. Un simple cruce por la “séptima” pude convertirse en todo un tour, pues además de las hermosas artesanías y curiosos antojitos callejeros, esta ciudad deja en claro a sus visitantes que en Colombia se lleva el ritmo en la sangre. Desde los músicos, hasta uno que otro grupo de espontáneos que baila en la calle, todo aquí te contagia su alegría.

Bogotá debe que ser probado en todas sus variantes, ya sea en un buen vaso de Chica, bebida fermentada a base de maíz, dando un paseo por el barrio de La Candelaria (el más antiguo del país) o protagonizando una buena rumba en la calle 85. Pero si hablamos de Rumbas, Cali no se queda atrás.

La Capital de la Salsa

“Si huele a caña, tabaco y brea, uste ́está en Cali, para que vea”. La canción de Orquesta Guayacán no miente. El paisaje de campos de caña y el clima tropical son un indicativo de que vas por el camino correcto hacia la Capital Mundial de la Salsa, donde no saber bailar es considerado un pecado.

Cali tiene sabor en sus calles, en sus plazas y por supuesto en sus fiestas, aun si no tienes idea de cómo moverte, eso no será impedimento para que alguno de sus habitantes te seduzca a su ritmo con el pretexto de enseñarte a bailar. Si me preguntas, parte del encanto colombiano radica en su forma disfrutar de una buena melodía al igual de la vida. Cali es la prueba viviente. Así que si como yo, tu intensión es conocer el monumental Cristo Rey de 26 metros o su deslumbrante iglesia La Ermita, símbolo neogótico de la arquitectura de la ciudad, prepárate para hacerlo con una salsa de fondo.

 

CIUDAD AMURALLADA Cartagena de Indias es el lugar que inspiró dos de los libros más representativos de Gabriel García Márquez, un paraíso arqui- tectónico y cultural.

 

La musa amurallada de Gabo

Si tengo que describir a Colombia con una imagen, a mi mente vuelven las calles de la Ciudad Amurallada de Cartagena de Indias. Su aroma a sal de mar mezclado con frutas y el romanticismo de sus paisajes no se pueden olvidar fácilmente. La ciudad caribeña, fundada en 1533, sirvió como inspiración del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez para escribir muchas de sus historias, como El amor en los tiempos de cólera y Del amor y otros demonios.

No es que el resto del país carezca de encanto, pero Cartagena rezuma algo especial, que quienes la conocen se enamoran perdidamente de ella.

Empezando por la famosa Torre del Reloj que te da la bienvenida, situada entre la Plaza de Independencia y la Plaza de los Coches. Pero son también un símbolo los vistosos trajes de las Palenqueras. Son mujeres herederas de la penosa esclavitud que caracterizó a muchas regiones de Latinoamérica, pero que ahora van libres y orgullosas por la ciudad, ofreciendo a los compradores frutas típicas de la región.

Todo eso y más es Colombia. Por eso, cuando me preguntan por qué viaje sola por primera vez a este país, respondo lo mismo: “Colombia es el lugar ideal para viajar solo porque irónicamente nunca lo estás”.

Último consejo: no olvides disfrutar de Colombia con una taza de café.

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