Decir “Habano” no es hablar de cualquier tabaco premium. El término está protegido por Denominación de Origen y solo puede aplicarse a los que se elaboran en zonas específicas de Cuba, donde la tierra, la humedad y el proceso artesanal han definido un estándar. Un Habano, no es un objeto de lujo por sí mismo, es un producto agrícola, vivo y cambiante, resultado de la hoja de tabaco en su máxima expresión.
La experiencia comienza en la planta. Tripa, capote y capa, tres tipos de hojas que aportan fortaleza, combustión y sabor. El origen del tabaco, la maduración y el añejamiento son determinantes; igual que en el vino, un suelo más húmedo o más arcilloso puede alterar totalmente el perfil final.
Por eso los Habanos pueden moverse entre notas fuertes y suaves, hasta perfiles terrosos, secos y especiados. No es casualidad encontrar sabores que recuerdan a cacao, café tostado, miel, frutos secos, cuero, madera, especias o tonos ahumados. Todo viene de la hoja. No hay aromatizantes, no hay saborizantes, no hay aditivos. Lo que se percibe está ahí desde la tierra.
Uno de los errores más comunes es pensar que un Habano “fuerte” tiene más sabor. En realidad, fortaleza se refiere a la intensidad en boca y la sensación al probar un Habano, puede ser suave en fortaleza y, aún así, ofrecer una paleta aromática y de sabores compleja.
Acercarse al mundo del Habano no requiere pretensión. No hay una regla estricta para el maridaje. Puedes explorarlo con un espresso, un chocolate amargo, un ron añejo, un whisky suave o incluso un vino generoso. También con comida como quesos maduros, carnes asadas, pan dulce tostado, frutos secos.
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El maridaje no es decoración, es herramienta: potencia, suaviza o revela lo que ya está en la hoja.
La cultura del Habano no es un culto al lujo, sino una invitación a bajar el ritmo. Encender uno es detener el tiempo en un mundo que insiste en avanzar demasiado rápido. Es observar cómo el sabor cambia de inicio a final, fijarse en lo que sucede en la lengua y en la nariz, permitir que la experiencia sea la protagonista.
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