Chicas Playboy se lee Calendario 2026

Dixie Conde: La verás volar, por la Ciudad de la Furia

Escrito por:Arturo J Flores

Le temo a las alturas. Enfrentarme a la belleza de Dixie Conde es muy similar a pretender acariciar el sol. Verla directo a los ojos podría derretir mis alas, si fuera yo Ícaro. Por eso tengo que guardar distancia y no invocar el mareo.

Además de modelo y cosplayer, Dixie es estudiante de Química en la UNAM, me cuenta en una pausa de la sesión.

Dixie Conde: La Waifu sin filtro ni pudor que amarás

“Siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas, qué hay detrás de cada cosa que tocamos, vemos o respiramos. Me interesa investigar cómo fue creada y creo que la química te puede explicar cualquier cosa desde cero”, dice con esa curiosidad que hace chispear su mirada.

Una explosión nuclear

Este video te puede interesar

Dixie llega a la locación a tiempo, una terraza ubicada en Isabel la Católica, en el Centro Histórico, y saludó amablemente a todo el staff de Playboy. Sin demora, extiende una variedad de conjuntos de lencería sobre una mesa y pregunta con cuál  empezamos. El vampiro que me habita se inclina por el rojo.

Adriana Chechik estudió bioquímica y se convirtió en actriz para adultos

Se desvanece de nuestra vista una chica vestida con jeans y tenis Converse, y aparece una ninfa mitológica. Igual que en un cuento de Ray Bradbury, sus tatuajes parecen cobrar vida delante de nosotros. Hace frío. Esta mañana la ciudad amaneció con el aliento de la bruma y un registro de 12 grados en el termómetro. Pero la hermosura de Dixie, los ingredientes inflamables de su personalidad y la explosión nuclear de su cabello enloquecen el termómetro.

Como por arte de magia, el sol poco a poco se asoma por momentos. Temeroso, quiere competir con la piel de Dixie para encender el ambiente. Pero temeroso a quemarse, al final el Astro Rey no se atreve a salir del todo de su escondite. 

Con alma de diosa

A medida que se suceden los cambios, nuestra waifu consentida le hace la mañana a los oficinistas que, a hurtadillas, se asoman por las ventanas de edificios aledaños para husmear. Desde aquí, a espaldas de la protagonista de esta sesión, se alcanza a observar el Templo Mayor. También la Catedral. Es imposible no contagiarse de la mística que nos rodea.

“Comencé a hacer cosplay muy chica. A los 17 años creé mi personaje más conocido, que es la Diosa Guerrera Azteca. Al personaje le di vida porque tuve a alguien a quien le encantaba la cultura prehispánica. Por desgracia, él ya falleció. Pero me platicaba sobre historias, mitología, leyendas, cultura, algo que a mí me fue interesando. Empecé a leer libros y me obsesioné mucho con el Dios de la Muerte. Por eso ese personaje es como una Catrina con atuendo azteca, aunque lleva una espada por la influencia de otro personaje, uno de Mortal Kombat que me gusta muchísimo (risas).

Dixie lleva una hoguera que arde en la cabeza. El filo de sus manos rebana en dos el aire. Con el coordinado negro me remite a una suerte de Catwoman posmoderna, que le susurra a la lente de la cámara el verso de una canción de Dorian: “Llevas dentro un ángel negro, que nos hunde a los dos”.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por L@_echh1_c0n (@la_ecch1_c0n)

Un hombre alado extraña la tierra

A la distancia, la Torre Latinoamericana, como voyerista de concreto, parece recular ante la figura de una modelo petite que, en medio de una mañana helada, accede a teñir de colores pastel el alma gris de esta ciudad, dijera Cerati, de la furia.

“Me encanta mi cabello. Antes tenía una inseguridad increíble con él, al punto de que me lo planchaba si iba de fiesta o tenía una sesión de fotos. Así fue hasta que alguien me dijo: ‘Esto es tuyo, naciste con ello, ¡aprovéchalo y vive de ello!’. Y pues sí, creo que mis chinos me han llevado a muchos lugares”, bromea.

Por ejemplo, a detener el tiempo una mañana de jueves en lo alto de un edificio chilango. Es poco probable que hoy hayamos emprendido el vuelo. Pero en nuestra imaginación, y gracias a Dixie, sucedió.