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DEPECHE MODE: HASTA NO VERTE, JESÚS PERSONAL MÍO

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Canta Dave Gahan que todos tenemos un Jesús particular. Alguien que escucha nuestras oraciones. Alguien que se preocupa por nosotros. El Jesús Personal de los 65,000 que nos hicimos caber el domingo en el Foro Sol, atendió desde hace un año nuestros rezos, cuando se anunció que el Global Spirit Tour pararía en México en 2018.

Por eso suena a dedicatoria el verso de “It’s no good” en el que el cantante anuncia que “los dioses decretaron que estarás a mi lado”. Aunque más que junto a él, me encuentre a un kilómetro de distancia. Observando con extrañeza a Depeche Mode en las pantallas como lo haría un científico en un microscopio.

Pero el único dios cuya existencia nadie pone en duda es el del sonido. Tritón, que en la mitología griega cargaba, además de un tridente, la concha de un caracol con la que era capaz de manipular la furia del océano. Así la agrupación británica es capaz de controlar nuestras reacciones a su antojo con la concha de su arte, dependiendo de las piruetas que los dedos de Martin Gore y Andrew Fletcher, además de sus músicos de acompañamiento, realicen en sus instrumentos.

“Going backwards” abre su más reciente disco, “Spirit”. Y lo hace también con el primero de dos conciertos que Depeche Mode le asestará a nuestro país como banderillas en el lomo. Sucede apenas 40 minutos después de que Rey Pila cumpla con creces como telonero.

“It’s no good” coloca el primer huracán en el mar de gente. Pero ni el desaforado entusiasmo de los allegados, consigue opacar la voz de Gahan. Increíble que un cincuentón como él no pierda el aliento mientras gira como spinner humano, salta y se contonea como reptil, al mismo tiempo que alcanza las notas que se le exigen.

La banda es tan británica como la hora del té. Se dedica a tocar, con apenas unos discretos “gracias, México” salpicados entre canción y canción. “Precious” arrulla nuestra furia, que en “Barrel of a gun” había hecho erupción. Se puede ver a algunos románticos lamentarse con el celular en todo lo alto: “Los ángeles con alas de plata no deberían conocer el sufrimiento, quisiera poder arrancar el dolor de ti”.

 

Galería

Fotografías de Chino Lemus / OCESA

¿Disfruta del silencio? ¡Nunca!

Aunque Gahan no se muestra disminuido, el paso del tiempo es evidente. Tal vez sean las audiencias, porque indiferentes a mi lado los más jóvenes prefieren hacer scroll en su celular y únicamente reaccionan cuando los músicos los complacen con algún hit; o quizá falten visuales, pirotecnia o producción, pero aunque la ejecución es impecable la emoción por DM no estalla como sucedió en sus anteriores visitas.

Sin embargo, siempre parece un milagro la música tocada en vivo. Martin Gore tiene su momento para brillar sin Gahan. Interpreta “Insight” y “Home”. En esta última genera una atmósfera “Beetlesca” entre la gente, que se mantiene coreando la melodía en la mejor tradición de “Hey, Jude!” durante varios segundos cuando el tema ya terminó.

Gore tiene otro momento estelar con su bellísima versión acústica de “Strangelove” en el encore.

Las oraciones de los villamelones también son oídas por el Jesús Personal. La más evidente (y gloriosa) contradicción llega con “Enjoy the silence”. Porque lo que se disfruta es el ruido. La euforia. La llama que arde en los plexos solares desde hace un año, cuando se pusieron a la venta los boletos.

Y, en el cierre de esta experiencia que se extiende por dos horas, el Jesús Personal resucita. Todo parece indicar que este martes volverá a convertir el silencio en música y el vacío (del Foro Sol) en un lleno indiscutible.

 

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Por Arturo Flores @ArturoElEditor

 

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