Chicas Guía Playboy
Estás leyendo:
Guía Playboy En las entrañas del inframundo maya llamado Río Bec
¿Te gustó la nota?
Comparte este contenido
SUSCRÍBETE
Revista Impresa
Queremos complementar lo que más te gusta de tu revista digital.
No, gracias.
Revista PLayboy México
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Guía Playboy

En las entrañas del inframundo maya llamado Río Bec

PUBLICIDAD
Río Bec guarda la entrada al inframundo maya: impresionantes templos que evocan a monstruos de tierra que resguardan los secretos de la otra vida
En las entrañas del inframundo maya llamado Río Bec
Escrito por: Iván Montejo
IvanMTrapero

El patio de la sección “Mayas” del Museo Nacional de Antropología recibe a sus visitantes con la impresionante fachada de Hochob, un extraño templo que presume una máscara que se asemeja a un monstruo.

Para mí se trata de una de las expresiones culturales más impresionantes del mundo maya, jamás entenderé por qué no tiene la popularidad de otros lugares (como Chichén Itzá, Tulum, Palenque y Bonampak); pero desde que lo conocí quise ver el verdadero por mis propios ojos. En una clase aprendí que esa bestia inmortalizada en piedra era común de la arquitectura llamada Río Bec, región del actual corazón de Campeche, por fin tenía un destino al cual visitar.

El primer llamado

En la fachada, el viaje era para conocer Calakmul, una de las mayores ciudades-estado del mundo maya y uno de los sitios arqueológicos más importantes del país. Había escuchado de su existencia y había visto las fotos de su gran estructura de 55 metros de altura; pero jamás me imaginé de lo escondido que se encuentra: en el centro de la Reserva de la Biósfera del mismo nombre, resguardada por venados, monos arañas y jaguares.

 

Río-Bec-Calakmul

Calakmul

 

Para mí se trataba de una introducción, el prólogo ya lo había leído en las murallas de Campeche, esas estructuras que defendieron por años la ciudad de ataques piratas, y en un pequeño taxi que nos llevó a Edzná, un imponente complejo maya que destaca por su avanzado sistema hidráulico.

PUBLICIDAD

 

Edzná

 

El “inframundo”

Dante se encontraba “a mitad del camino de la vida” cuando emprendió su viaje al Infierno, yo me encontré en Xpujil, un pequeño poblado que por Google Maps intuí que era el más cercano a Calakmul. El Hotel Maya Balam se convirtió en el nuevo centro de operaciones, se encontraba cerca de la carretera, tenía internet y ofrecía renta de autos, ¿qué más podía pedir?

 

Xpujil

 

Un día bastó para visitar los mayores exponentes  de la arquitectura del Río Bec. Caminos de terracería y dudas sobre el camino introdujeron el primer destino: El Hormiguero, la primera aproximación que tuve del pasaje al inframundo.

El Hormiguero

 

Los expertos los llaman templo teratomorfo maya, evoca a unas fauces que evocan a un jaguar o un reptil con un contenido sobrenatural. Dientes que abrazan al que se atreve a posarse sobre su boca y unos ojos amenazadores que ven a todo el que se acerca, un guardián que devora a todo el que busca entrar al inframundo. Mascarones que se convertían en la entrada al mundo de los muertos.

En El Hormiguero pude ver las dos primeras entradas, pero sin duda la más impresionante es la que le dio el nombre a Chicanná. Esta antigua ciudad maya se encuentra a unos minutos de Xpujil y proviene de la combinación de tres palabras mayas: “chi”, “can” y “na”, que significan “Cada de la boca de la serpiente”, título que hace referencia a la llamada “Estructura II.

No era la fachada de Hochob que me enamoró años antes, pero su suntuosidad superó todas mis expectativas. El camino hacia la estructura es un camino por el tiempo, vestigios de la forma en que se perfeccionó este tipo de edificaciones, el monstruo de la tierra se levanta en la plaza coronada por el Palacio Este, esperando a todo el que se atreva a cruzar al inframundo.

El paraíso

No se conoce el nombre original de Chicanná, su ocultamiento ha continuado a pesar del paso de los siglos, primero a la  sombra de Becán, ciudad maya que se encuentra a escasos kilómetros y que presume la estructura más alta de la región, y después por la carretera a Chetumal, relegado a un simple anuncio verde que anuncia la existencia de un sitio arqueológico más.

Mi viaje al inframundo terminó en Bacalar, la famosa laguna de los siete colores que atrae a miles de turistas cada año, que se encuentra a menos de una hora del monstruo de la tierra, de esa entrada que por tantos años soñé por visitar.

 

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
¿QUÉ TEMA TE INTERESA?