El arte tiene la capacidad de transformar nuestra manera de percibir el entorno, invitándonos a observar con atención y a reflexionar sobre lo que nos rodea. Bajo esta premisa, Mexicráneos se ha consolidado como una plataforma cultural que convierte el espacio público en un museo al aire libre, donde cada obra monumental abre la puerta a nuevas formas de diálogo entre tradición y presente.
A través de esculturas intervenidas por artistas emergentes y consolidados, el proyecto rompe las barreras del arte convencional al instalarse en lugares abiertos y accesibles, permitiendo que miles de visitantes interactúen directamente con las piezas. Para muchos, este encuentro cotidiano ha significado el inicio de una relación más cercana con el arte.
En 2026, Mexicráneos amplía su presencia en dos espacios naturales emblemáticos de la Ciudad de México: el Parque Ecológico de Xochimilco y el Bosque de San Juan de Aragón. En ambos escenarios, el recorrido se convierte en una experiencia cultural y sensorial que invita a la contemplación, la convivencia y el bienestar.
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“Estar presentes hoy en dos espacios tan emblemáticos de la ciudad refuerza nuestra visión: llevar las obras a lugares que forman parte de la cotidianidad, donde el encuentro con el arte fluye de manera natural”, señala Odette Paz, curadora de Mexicráneos.
En el Parque Ecológico de Xochimilco, los visitantes pueden recorrer una exhibición de 40 cráneos monumentales creados entre 2018 y 2025. Entre ellos destacan Raíces del gol de Fefe Villarruel, inspirado en el fútbol y su contexto mundialista; Viaje infinito en el metro de Arturo Méndez Mora; y Sol Naciente del artista Trasheer.
Por su parte, el Bosque de San Juan de Aragón alberga una muestra aún más amplia con 78 cráneos monumentales de las ediciones 2018 a 2024. Aquí, el público se encuentra con piezas como Muerte Psicodélica de Bili Bala, Mexicano creador de sueños de Noel Martínez Torres y Las sirenas calacas de Alicia Soto, conformando un recorrido visual que celebra la diversidad y el talento nacional.
La experiencia es gratuita y apta para toda la familia. Cada obra cuenta con un código QR que permite acceder a la biografía del artista, la técnica empleada y la narrativa detrás de la pieza, convirtiendo el recorrido en una experiencia educativa e interactiva.