Marne restaurante: Hagámoslo un hot spot
Lo conociste como panadería, hoy Marne se consolida como uno de los restaurantes más interesantes de la Ciudad de México.
El proyecto da un paso firme y ambicioso con la apertura de su restaurante en la calle de Sonora 92 en la Roma Norte, apostando por una experiencia gastronómica que equilibra diseño, producto y atención personalizada.
De panadería de culto a restaurante de experiencia

La historia de Marne comienza en Río Marne, en la Cuauhtémoc, donde nació como una panadería abierta y visible, con vitrales que dejaban claro que ahí el pan era el protagonista.
Posteriormente, el proyecto se trasladó a San Miguel Chapultepec, manteniendo el nombre y fortaleciendo su identidad como cafetería y taller panadero.
Uno de los pilares del concepto es el café. Donde incluye su propia área de tostado, lo que garantiza control total sobre la calidad del grano.
Tanto el café como la panadería que ahí se produce se comparte hoy con otros restaurantes de la ciudad.
“Hace seis meses, el equipo decidió evolucionar el concepto: crear un espacio con alma de restaurante, sin perder las bases que los definieron desde el inicio: producto, técnica y calidad”, nos cuenta Pepe, mesero que nos brindó el servicio.
Un espacio pensado para quedarse

Desde la primera vista, Marne deja claro su ADN: máquina de café a la vista, panadería para llevar y una arquitectura que invita a habitar el espacio.
A diferencia de su sede en San Miguel Chapultepec, este nuevo spot en la Roma es más amplio, más nocturno y más experiencial.
La protagonista absoluta es su barra plateada, que recorre el lugar de puerta a puerta y funciona como punto de encuentro natural.
Un espacio diseñado para comer, beber, leer un libro o simplemente tomar un café sin prisa.
El público al que apunta Marne es claro: personas que buscan calidad, buen diseño y una experiencia cómoda, lejos del ruido excesivo y de los lugares impersonales.
Del desayuno a la cena
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Por las mañanas, el restaurante ofrece desayunos que parten de su origen panadero: pan francés elaborado con masa madre de su propio taller, chilaquiles bien ejecutados y propuestas más sofisticadas como huevo revuelto con ikura.
Conforme avanza el día, el menú se transforma hacia una cocina fusión, donde lo clásico y lo contemporáneo conviven con naturalidad.
La carta es corta pero precisa, pensada para competir en calidad más que en cantidad.
Muchos productos se elaboran en casa: desde la tostada de chipotle hecha con maíz criollo, hasta distintos procesos que refuerzan la identidad artesanal del proyecto.
Platillos estrella que definen el concepto
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Entre los imperdibles del menú destacan las alcachofas, uno de los platillos insignia de la casa.
Se sirven con mantequilla, pimienta, sal, crema ácida con ralladura de limón, salsa macha y piñón.
Una combinación inesperada que funciona gracias al balance de sabores y texturas.
Los camarones zarandeados, acompañados de adobo, limón al grill y hogaza de pan de masa madre, son otro de los favoritos.

Los camarones suaves, el dulzor cítrico del limón Eureka y ese adobo profundo invitan inevitablemente a chopear el pan hasta el último rastro.
Pero si hay un platillo que se roba la experiencia, es el steak & fries con carne Wagyu, crema y papas a la francesa.
La recomendación del término ideal de la carne no es un detalle menor: es una muestra del cuidado con el que se ejecuta cada plato. Aquí, nada se deja al azar.
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Otros favoritos que rotan entre los comensales son el risotto y los camarones, siempre bajo la premisa de equilibrio entre cremosidad, especias y producto de alta calidad.
La dirección culinaria del chef Pancho Ibañez aporta creatividad, técnica y una visión enfocada en productos de temporada, procesos cuidadosos y sabores que resultan reconfortantes, cercanos y contemporáneos.
Coctelería clásica y vinos con carácter

La propuesta líquida está pensada para acompañar la experiencia completa. Marne apuesta por coctelería clásica, partiendo de bases como el Negroni, de donde se desprenden variaciones como el Hanky Panky, el Boulevardier o el Negroni con whisky.
La carta de vinos es amplia y bien curada, con presencia de vinos naturales, naranjas y etiquetas de regiones como Pedernales, pensadas tanto para una cena completa como para una copa casual en la barra.
Atención personalizada como diferenciador
Uno de los grandes diferenciales de Marne es su atención cercana y personalizada. Al ser un espacio pequeño, el equipo se enfoca en leer a cada comensal: desde quien solo quiere un café, hasta quien busca recorrer todo el menú.
La idea no es sobre atender, sino apapachar, recomendar con criterio y construir una experiencia individual para cada visita.
Un cierre fresco y memorable
Para el final, su versión de la Panna Cotta sorprende por su textura tipo mousse, elaborada a base de coco y acompañada de xoconostle, melón y hoja de shiso caramelizada. Fresca, ligera y perfecta para quienes no buscan postres excesivamente dulces. Ideal para cerrar con un carajillo.
Marne, el lugar para cualquier plan
Con vista a la calle de Sonora, luz tenue, música bien medida y una barra que invita a quedarse, las horas pasan sin notarlo. Marne es ese lugar donde puedes desayunar, comer, cenar o tener una date nocturna con atmósfera íntima y seductora.
Un restaurante que entiende que el verdadero lujo está en el detalle, el balance y la experiencia completa. Sin duda, uno de los nuevos hot spots imperdibles de la Roma.
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