Antes de la siesta, Lenny Kravitz

Lenny Kravitz viajó 4,232 kilómetros desde Nueva York, suponiendo que volara desde ahí, a la Ciudad de México. Lo hizo para contestar preguntas como “¿Qué opinas de México?”, “¿Y de las mujeres mexicanas?”, “¿Qué harás a partir de este momento –el de la conferencia de prensa que ofreció en un hotel de Paseo de la Reforma– hasta que des tu concierto –el viernes 13 en la Arena Ciudad de México–?”. Después continuará el 15 en Monterrey y el 18, en Guadalajara.

Por alguna razón, a los mexicanos nos fascina que los extranjeros hablen de México. Lo encontramos adorable, fascinante, empático.

El músico de 53 años se muestra muy relajado durante su encuentro con la prensa. El sesión no es condescendiente como para lanzarle un cuestionamiento difícil y lo bastante corta como para que no saliera bostezando. Aún así, sus representantes dicen que después de atender a los reporteros “subiría a descansar a su habitación”.

Ill Communication

Las preguntas no son formuladas por sus autores. Es un intérprete quien se las formuló, organizadas todas en una cuartilla. Así de filtrada se ha convertido la comunicación con las estrellas de la música.

Por eso extraña que el mismo Lenny dijera que nunca ha tocado en México en un venue reducido.

“Desde aquella vez que estuve en el Estadio (Azteca) no he regresado. Jamás he estado en otro lugar, en algún bar pequeño. Por eso me entusiasma volver a México”.

¿Y cómo no habría se sentirse apapachado? Si desde la conferencia de prensa se le llena de aplausos. Cuando aparece en la tarima –no para cantar, sino para dialogar– y cuando se retira a sus aposentos para reposar. Porque en México se baten palmas en las conferencias de prensa. Sobre todo cuando los protagonistas tienen un pasaporte de otro color.

Rock is deader than dead

Lenny asegura que el rock no ha muerto, aunque reconoció que la palestra comercial se encuentra dominada por el hip hop y la música electrónica. Él mismo compuso –y lo reconoce en su comparecencia– una canción titulada Rock and roll is dead, que a la letra dice: “sientes que estás en la cima del mundo, pero en el fondo sabes que se terminó”.

“El rock no está muerto, aunque yo lo dijera en una canción, y pronto veremos su resurgimiento”, argumenta en su defensa.

Una manera de mantenerlo a flote quizá sea aceptando que se impregne de los ritmos de moda. Cuando le inquieren si le gusta la música latina, responde: “los ritmos de la música son contagiosos, tan llenos de energía. Al final, todo proviene de África. En mi próximo disco voy a estar tocando muchas percusiones”.

También revela que quizá pudiera componer algo junto a Zoë Kravitz, su hija. “No tenemos fecha para ello, pero definitivamente está en el mapa”.

I just want to sleep forever

Al final, el cantante accede a firmar algunos autógrafos. Posar para más fotografías. Responder con un diplomático “no tengo ninguna queja” a la pregunta sobre las mujeres mexicanas y un hilarante “hay muchas personas que les gustaría llevarme a conocer México” al cuestionamiento sobre qué hará desde este momento y hasta que suba al escenario.

“Mañana –jueves– tengo soundcheck y es el primer concierto de la gira, así que todo tiene que estar perfecto”, dice.

Antes, nos informan, Lenny tomará una siesta.

 

 

Por Arturo Flores @ArturoElEditor