La nueva tradición del deporte cubano
Por Rodrigo Álvarez
@ralvmed
Al parecer hay una nueva tradición en el deporte cubano que consiste en escaparse a la “Chapo Guzmán”, de las concentraciones para pedir asilo político cada vez que salen de su país, especialmente si el torneo o evento en cuestión se lleva a cabo en Estados Unidos o Canadá.
En lo que va los Juegos Panamericanos de Toronto, cuatro elementos del equipo de remo dijeron “patitas pa’que las quiero” y se escaparon de la concentración para cruzar la frontera y pedir asilo en Estados Unidos.
Los desertores cubanos son Leosmel Ramos, Wilber Turro, Manuel Suárez y Orlando Sotolongo, éste último acababa de ganar una medalla de plata en la prueba de remo individual.
Como decíamos, no es la primera vez que los deportistas cubanos hacen una cosa así. En los juegos de Winnipeg en 1999, ocho miembros de la delegación de Cuba se huyeron a Estados Unidos, en lo que ya se ha vuelto un acto común entre los atletas caribeños.
También el fútbol ha habido desertores. Tan sólo en la reciente Copa de Oro, dos seleccionados cubanos aprovecharon para escapar, se trata del portero Arael Argüellez y el
delantero Keilen García, quienes sin siquiera tomar sus chivas, se salieron del hotel en donde estaba el equipo y se pelaron.
Históricamente ha habido muchos desertores, pero entre los más famosos podríamos mencionar al halterista y medallista olímpico Roberto Urrutia, los peloteros Vladimir Gutiérrez,
Dainer Moreira, René Arocha, Iván Hernández, Orlando “Duque” Hernández y Yasiel Puig, entre muchos otros.
Aunque el hecho de que muchos huyan en busca de mejores condiciones de vida y de un
desarrollo como profesionales que no pueden tener en su país, resulta curioso que sean casi puros hombres los que dejan las filas del deporte cubano. Así las cosas.

