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Bruma: La apuesta del cine mexicano lejos de los narcos y la política

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Bruma es un ejercicio único de introspección, exploración e improvisación. Un respiro entre en el mundo repetitivo del cine nacional
Bruma: La apuesta del cine mexicano lejos de los narcos y la política
Escrito por: Iván Montejo
IvanMTrapero

Cuando la bruma se cierne sobre el camino enturbia la vista, llena de obscuridad y no permite la visibilidad. Su reino confunde, bajo su dominio es imposible encontrarse a sí mismo, lo único que permite es perderse en un universo de extrañas identidades.

Vivimos en una constante lucha por ver entre la bruna, tener claridad y encontrar la identidad que tanto luchamos por encontrar. En este sentido Max Zunio, cineasta uruguayo y director de la cinta, decidió adentrarse a este mundo de la opacidad con Bruma, su más reciente cinta.

Su cinta presenta la historia de Martina (Sofía Espinosa), una joven mexicana que, tras enterarse de su embarazo, emprende una odisea berlinesa marcada por la búsqueda de un padre, la cleptomanía, la diversidad sexual y viajes psicodélicos.

Si bien la cinta se centra en la búsqueda de Martina, Berlín se convierte en una segunda protagonista. Su diversidad, su vida nocturna y sus calles se apoderan de la cámara y acentúan la dificultad de Martina por encontrar su identidad. El protagonismo es descrito por Max de la siguiente manera: “queríamos centrarnos la idea de libertad que transmite Berlín y lo importante que ha sido para todos los movimientos de identidad y diversidad sexual”.

 

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Estos sentimientos se encuentran en el personaje de Angel (Dieter Rita Scholl), cantante queer y antigua pareja de su padre que se convertirá en su guía por las calles de la identidad y de Berlín. No fue fácil llegar a ella, el proceso de casting se dio a través de César Ramos, que en la película encarna a Agustín (novio de Martina), actor mexicano establecido en Alemania; en el caso de Dieter fue prácticamente un milagro por lo específico del personaje.

 

Detrás de la bruma

La técnica con la que trabajaron los actores fue de improvisación. Max hizo una escaleta de la historia, a partir de ella los protagonistas se guiaban para actuar y generar los diálogos. El espíritu también se transfirió al equipo de producción, por lo que las locaciones no estaban establecidas: un bar de la noche a la mañana se podía convertir en una locación.

La improvisación se convierte en un recurso que funciona a la perfección con la búsqueda de la identidad de Martina; los actores constantemente buscaban la esencia de sus personajes sobre la marcha. Como todos lo hacemos en el mundo real.

Una corta parte de Bruma fue grabada en la Ciudad de México y la gran mayoría fue realizada en Berlín. Max buscó aprovechar la ciudad, por lo que la película está llena de fotografías exteriores, los cuales están vistos desde la perspectiva de una mexicana nueva a sus rincones.

Al final la bruma se apoderó de todo, Max lo dijo a la perfección: “la imposibilidad para el personaje fue también una imposibilidad en la vida real”. Bruma se trata de un proyecto diferente en el mercado cinematográfico mexicano que tanto le cuesta innovar y se estrenará este 5 de abril.

 

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