Verónica Weffer redefine el placer de viajar
En entrevista con Playboy México, Verónica Weffer nos invita a recorrer el mundo desde una mirada donde el turismo se convierte en un acto de seducción y libertad. Cada destino que visita es una experiencia que mezcla paisajes intensos con la energía de su gente, y en ese contraste surge una sensualidad natural: la de una mujer que viaja feliz y auténtica. Más allá de ser modelo y creadora de contenido, Verónica ha construido su propio camino como empresaria con Verónica Weffer Swimwear, una marca de bikinis que refleja su estilo y visión, con presencia internacional. Así, cada viaje no solo es una aventura personal, sino también una inspiración que alimenta su faceta creativa y empresarial.
1. ¿Qué te seduce más de un país: sus paisajes, su gente o sus secretos ocultos?
Los paisajes son siempre el primer flechazo… pero la verdadera seducción ocurre cuando conozco a su gente y me confían esos secretos que no aparecen en Google ni en las guías.
2. Has dormido en hostales, buses y hoteles de lujo… ¿cuál fue la experiencia más divertida de todas?
Todas han tenido su magia. Las noches improvisadas, las fiestas inesperadas y las conversaciones profundas con desconocidos que se vuelven amigos son recuerdos que jamás olvidaré.
3. ¿Qué país te ha desnudado más emocionalmente y por qué?
África me transformó. Sudáfrica me hizo alucinar y Namibia, al convivir con tribus, me llevó a reflexionar y valorar. Es un continente que te sacude y te confronta contigo misma.
4. Si tu vida fuera una película de viajes, ¿qué destino sería la escena principal?
Un aeropuerto. Es el punto exacto donde todo puede comenzar… o volver a empezar.
5. ¿Qué significa para ti la libertad femenina en un mundo donde la sensualidad suele ser juzgada o malinterpretada?
La libertad femenina se siente y se vive. Aunque muchas veces he sido juzgada, todo lo que he logrado ha sido fruto de mi preparación, trabajo y constancia. Soy licenciada en Comunicación Social, creadora de mi propia marca y profesional de los viajes. La pregunta es inevitable: ¿todavía cuesta creer que una mujer pueda lograrlo por sí sola?
6. ¿Alguna vez un viaje te ha hecho sentir más vulnerable que enamorada?
Sí. En Filipinas fui estafada por una agencia de viajes y sentí miedo de represalias. Fue un momento de vulnerabilidad, pero también de intuición y autocuidado.
7. ¿Qué ritual personal nunca abandonas, incluso en los lugares más extremos?
Cada mañana me miro al espejo y me repito afirmaciones de poder. Son decretos que me sostienen y me recuerdan de lo que soy capaz.
8. ¿Cuál ha sido la propuesta más inesperada que recibiste en un viaje… y la aceptaste?
Propuestas curiosas muchas: en Marruecos me ofrecieron 100 camellos y en Kenia 50 vacas. No las acepté, pero hoy son anécdotas surrealistas que recuerdo con risa.
9. ¿Qué significa para ti el placer de viajar: libertad, descubrimiento o provocación?
Libertad absoluta. Viajar me ha permitido crear mi propia realidad, romper tabúes y vivir bajo mis propias reglas.
10. Si pudieras elegir un país como amante eterno, ¿cuál sería y qué te da que ningún otro te ofrece?
México, especialmente Cancún. Es el lugar donde me desconecto, me atrevo a lo inesperado y siempre quiero volver.
11. ¿Qué te viene a la mente cuando escuchas Playboy?
Mujeres seguras, sensuales, atrevidas y exitosas. Belleza sin culpa. Libertad femenina. Mujeres que se adueñan de su cuerpo, de su imagen y de su poder.












