
Imaginen esto: “El Ozick camina tranquila y taciturnamente por una calle un tanto oscura por la hora, en la que no se observa mucho movimiento y el andar de la gente es un tanto discontinuo, la hueva se puede respirar, huele como a humo, sí, a humo, como el de un motor; al parecer también se puede escuchar, suena como una lavadora sobrecargada de calzones flameados, como un control pirata para el PSOne al vibrar…” ¡Ni madres!, Ni siquiera cuando la hueva alcanza niveles equiparables con el poder que posee Juanito en Iztapalapa (irónicamente, claro) se puede escuchar u oler, a menos que te cagues de aburrimiento, pero ese es otro ‘bisness’. Ahora el problema (por las próximas 17 décimas de segundo) era encontrar qué demonios producía aquellos fenómenos un tanto “sacadores de pedo”, pero al voltear hacia arriba todo transcurrió, literalmente, en un segundo. [RECALCO: TRATARÉ DE QUE ESTO SE LEA PASADO DE VERGA, ASÍ QUE SI LA REALIDAD LE DICE QUE LO QUE CUENTO ES FICCIÓN, NO LA CAGUE Y RÍASE JUNTO CON LOS DEMÁS]. Una pinche mole de hierro caía a una velocidad estratosféricamente cabrona hacía un terreno, claro que sobre terreno había una casa y ese era el principal pedo para las dos partes lol, pero aún así todo sucedió tan rápido que es un tanto difícil decir con exactitud que sucedió. Al parecer al perder el control, aquel aparato volador inventado por nuestro querido amigo Da Vinci acababa de perder el control y se dirigía directamente al suelo, claro, no sin antes dar vueltas como puta en celo y repartir madrazos a todo lo que le atravesó: Un “colazo” a una casa, unos cuantos madrazos a unos coches que estaban ahí estacionados y aparte de todo practicó sus técnicas-parte-tablas con un árbol antes de terminar hecho mierda en un barranco. Como se podía esperar, el pájaro de fierro (empuñan) ardió en llamas, fue ahí cuando nos dimos cuenta de que los tripulantes estaban, literalmente bien prendidos e iba a estar un tanto pelado sacarlos de ahí por esa noche, pues se veían muy, pero muy encendidos. Todo esto alrededor de las 9 PM, en aquella calle que hace 5 minutos, solo estaba habitada por la niebla, el frente frío en curso, y mi inerte humanidad…
Todo después de
eso fue un tanto confuso, que si 6 muertos, que si solo 3, que si era una
avioneta, que en realidad se había quemado una casa… uno ya no sabía que
pendejada creer, ya saben lo que se dice “pueblo chico, infierno grande”, y fue
hasta pasadas las 10 de la noche que todo se esclareció: Un helicóptero que
viajaba desde el aeropuerto de Toluca hacía el de la Ciudad de México, se había
perdido entre la niebla y se había roto su madre contra el pastito. Al lugar
llegó el puto señor Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, a verificar que
todo estuviera en orden, mientras hordas y hordas de granaderos, bomberos y policías
federales trabajaban en chinga para sacar a “esos weyes de la barranca”. Poco
tiempo después se desvelaron las identidades de los muertitos: Un empresario
con apellido de toallita femenina y su familia, además del piloto. El
empresario judío… ¿Judío?, ¡ah! Ya entiendo que hacía el muerde-almohadas de
Ebrard ahí, el muy hijo de la chingada también es judío, y yo no recuerdo que
le cayera a Reforma cuando Mouriño se aventó en paracaídas con todo y avión, ¿o
sí?
Al día siguiente
me levanté un poco tarde para ir a la escuela (6:30, mi primera clase es a las
7:00, y de mi casa a la escuela son como 40 minutos en camión guajolotero) Y
como ventosidad salí de mi casa para tomar rápido un camión que me llevara a mi
destino, pero cual fue mi sorpresa al ver que había una patrulla atravesada en
la avenida que impedía el paso de los autos hacía el lugar del incidente, que
está a solo unos pocos metros de la entrada del poblado, lo que traducido se
podría decir que no pasaban camiones, la entrada y salida principal del pueblo
estaban cerradas por los tiras, y yo tenía 25 minutos para llegar con mi
maestra-antigüedad de Geografía… esto se tornaba cada vez más complicado, así
que corrí de regreso a mi casa para pedirle a mi padre que me llevara a la
escuela, nos fuimos vueltos madres y llegamos más o menos a las 7:15.
Ese mismo día pude ver las amarillistas fotos en La Prensa de los cadáveres calcinados y hechos “caquita” sobre los restos del helicóptero, que al final resulto que no se perdió en la niebla, si no que se desvió de su ruta, incluso algunas personas del lugar aún afirman que el helicóptero iba en llamas cuando cayó, y las autoridades aún no han descartado ninguna teoría sobre que causó que fueran tan acorde a la gravedad.
Después de eso me puse a pensar unpoco y dije: “Si fingiera ser judío y empresario exitoso, ¿el jefe de gobierno iría a lamerle las bolas a un pueblo malquerido a mi familia?
Saludos, y comenten en mi regreso. =D
