Lo sé. Ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que hice el intento por escribir, algunos meses, bastantes días, muchas horas… Pero ahora pueden dejar de preocuparse, ya que aunque por el momento, espero regresar a hacerles un poco más ameno el paseo por este sitio, que sea lo que sea, es una gran comunidad.
Antes que nada debo decir que no hay justificación para no haber escrito por tanto tiempo, y no hay justificación por que básicamente YO HAGO LO QUE MI CHINGADA GANA ME DÉ, así que chinguen a su madre los que quieran ponerse locos y vengan a decirme improperios solo por mi ausencia, o mejor alégrense y dense la paz los unos con los otros.
Bueno, después de tanto tiempo literalmente hay mucho qué contar, muchas cosas pasan, otras no y por ello también son relevantes, el único problema es que mi redacción se está viendo afectada por la falta de uso, pa’ pronto siento que me estoy oxidando. Así que pido un poco de paciencia y tolerancia por parte de mis inexisten… perdón, por parte de toda la pandilla Levelupense que me ha seguido en algún momento o que mínimo han leído alguno de mis posts, de verdad agradezco todos los comentarios y todas las críticas, espero seguir mejorando conforme vuelva a agarrar el trote (sin albur, ya los conozco) y continuar con todas mis aventuras, tropiezos y situaciones jocosas que hacen que ustedes defequen de la risa o escupan la leche en el monitor (de nuevo sin albur, pinche nacos ¬¬).
*****
Ahora con mi falta de ideas, y con mucha hueva desde hace mucho tiempo, se me ocurrió una idea nada nueva, contar una madral de cosas que no saben de mí y que en realidad solamente sirven para alimentar sus mentes ociosas, espero no muchas burlas y cooperación de su parte, en pocas palabras, no se pasen de verga por favor.
Sin más ni más, comienzo este listado que titulo (con un cliché ya muy usado):
UN CHINGO DE COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE EL OZICK
Aprendí a leer a los tres años (sé que no tiene importancia, sólo me sirve para auto engrandecerme).
Desde que tengo memoria, todas las mañanas e igualmente todas las noches bebo leche con chocolate (la tercera es la vencida, SIN PUTO ALBUR).
Tengo una manía muy marcada que pueden identificar cuando camino por las banquetas: Casi por ninguna razón piso las rayas que dividen los bloques de cemento o las separaciones entre adoquines, mármol o losetas, tengo una sensación de fallar cuando llego a posarme sobre ellas (Ya sé que soy un freak, no necesitan recordármelo =’().
Otra de mis manías consiste en mi incapacidad de dormir con el pecho descubierto, no sé a qué se deba, pero si no tengo cobijas o mínimo uno de mis brazos sobre mi pecho, ni madres que puedo dormir, aunque creo que eso sí es un desorden mental.
Mi primer contacto con los videojuegos fue cuando tenía alrededor de 4 años, con un atari 2600 bastante viejo que después de que dejó de funcionar (*NOTA: Lo que escribiré aquí puede ser fuerte para algunos lectores, recomiendo discreción ante el siguiente renglón) osé tomar un martillo y un clavo y hacerle pequeños agujeros por todas partes, si aún tenía alguna forma de repararse, le puse en la madre.
Mi segundo acercamiento videojueguil fue con un Snes del cual quedé prendado para siempre, uno de los primero juegos que toqué para dicha consola fue el Super Mario World, que hasta el momento de repente juego en un GBA, solo que dicha consola era prestada ya que era propiedad de un primo, después se descompuso por causas desconocidas y estuvo guardado por más de 6 ó 7 años, hace algunos años lo encontramo y nos dimos cuenta que servía, mi primo cometió la pendejada de decirle al dueño original (sí, se podría decir que lo secuestramos) que aún servía y por ello nos fue arrebatado y regalado a un sobrino sin la más ligera noción de lo que es esa joya.
Hurgando un poco más en mi mente recuerdo también un NES, al cual se lo cargó el payaso un día que cayó una descarga eléctrica. Como pueden ver, mi suerte en la niñez con los videojuegos no fue muy buena.
Tuve mi primera computadora alrededor de los 8 años, era una IMac que era monitor y gabinete integrado, color rojo, que me forjó un buen camino para que me hiciera adicto al AoE.
Por alguna extraña y desviada razón las mujeres que son bastante lindas me siguen (mamón, pero cierto), y he tenido algunas chicas bastante guapas, entre ellas Fernanda (Si leen “bendita colaboración” se darán cuenta cuán cursi y apegado soy).
Aunque suene bastante raro, gané la Olimpiada del Conocimiento a nivel zona escolar cuando estaba en 6to de primaria, después de eso me ganó un rubio de 1.70 de mi misma edad, snif.
Otra de mis proezas académicas fue ganar un concurso de poesía hacía los policías, en el que hice uso de mi hipocresía para engrandecer algunas (o más bien crear) de las cualidades del los defensores de nuestra seguridad en el país, y me hice acreedor a nada más y nada menos que una bolsa de hule repleta de juguetes confiscados en Tepito, creo que a eso se debe mi feliz niñez.
Sólo tres veces me ha sangrado la nariz: La primera una vez que me caí de la bicicleta y besé el suelo, de hecho me raspé la mitad de la cara. Por ahí tengo fotos, veré si puedo escanearlas algún día. La segunda vez fue cuando me agarré a golpes con un morro en la primaria, ahí descubrí que lo mío era el verbo y n los puños, snif. Y la tercera vez que me sucedió tan horrible espectáculo fue un domingo cualquiera mientras veía TV, me sorprendí bastante esa vez.
En mi periodo en la primaria solían hacernos escribir cuentos, recuerdo muy bien la temática de los míos: “una sujeto 1 era ojete con los otros sujetos, por tanto los demás sujetos se aliaban en su contra y le reventaban su madre, después de la sangrienta lección, el sujeto 1 se volvía bueno y demostraba su bondad (que en realidad era temor a otra putiza) ante los demás sujetos. (Nota mental: ¿Por qué los maestros siempre aceptaron la misma historia con diferentes personajes? Ahora me doy cuenta que solo me auto plagiaba)
Esperen a segunda parte, aún hay más estupideces qué contar, muchas cosas qué decir, y muchas más risas qué soltar.
Saludos, y comenten.
*Nota:Se rompió un poquito, pero nada que no solucionen con sentido común.

