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martes, 25 de abril de 2017

RICARDO PIGLIA: “LA PRIMERA NOVIA QUE TUVE ERA PELIRROJA”

Por Adán Medellín

captura-de-pantalla-2017-01-06-a-las-17-05-43Blanco Nocturno: son trece años de escritura en una imagen. Me queda en la mente la luz de la fábrica obsesiva de Luca iluminando al comisario Croce.

Esa idea de la noche y esa luz que bota acompañó la escritura del libro, y se conecta con el título de la novela. Me ha interesado la cuestión de los cambios de luz en la pampa. Todo parece tan monótono, tan quieto, y sin embargo es la luz del día la que produce modificaciones en el paisaje. Traté de que eso estuviera como una música en la escritura.

Recuerdo la imagen de la luz imantada en Prisión Perpetua, una imagen obsesiva en tus textos, como obsesivos son todos tus personajes.

Sí, me interesa mucho. Me parece que hay muchos personajes de la literatura, de la novela, que se construyen también de ese modo, alrededor de una suerte de obsesión, la ballena blanca, para poner ese ejemplo.

¿Cuál sería la luz imantada para Ricardo Piglia?
Es lo que estoy tratando de averiguar. Tampoco lo tiene uno tan nítido cuando está escribiendo. Pero me parece que en esta novela aparece algo que está en los otros libros, esa tensión entre la ilusión y la realidad, y eso para mí es una cuestión importante: de qué manera en nuestros países muchas veces ciertas ilusiones o búsquedas de trascender lo inmediato de la realidad se frustran.

¿Qué representa tratar de contar con la lengua de los locos, los encarcelados y los criminales?
Me parece que es un lugar donde la lengua tiene una energía que debemos tratar de localizar. Son lenguas lógicamente muy sintéticas, crípticas, llenas de sobreentendidos, metáforas, consignas herméticas. En Blanco nocturno, hay esa especie de juego alrededor de lo que llamamos locura, pero también son iluminaciones y comprensiones que no se pueden explicar racionalmente. Creo que todos tenemos ese tipo de percepción de la realidad, que no siempre obedece a una lógica tradicional plena.

Renzi está muy entusiasmado en Blanco nocturno por los “usos tergiversados del lenguaje” y por las versiones de la historia que da la gente.
Exactamente. Los pueblos siempre han sido el lugar de la circulación múltiple de historias o de una misma historia contada de manera muy diversa y lo mismo sucede en las familias. Yo tengo una familia italiana amplísima y los modos en que se cuentan las historias en mi familia han sido siempre muy extraordinarios, las versiones. Y también es muy divertido en mi familia porque nadie nunca juzga a nadie. Alguien puede ser un asesino serial y seguro mi madre diría “bueno, siempre fue muy nervioso”. No se comprende, ¿no? (risas). La novela trabaja también con ese contexto verbal, la historia ya contada de circulación de relatos. Me parece que ése es un campo importante para la renovación narrativa.

Hay toda una colección de ma- quinarias, aparatos y juguetes vanguardistas, locos e inútiles en tus novelas.

Admiro este mundo de los artefactos “oníricos”, que aparecen en la ciencia ficción y en cierta cultura popular. Recuerdo una revista que circulaba cuando yo era joven, Mecánica Popular. Es interesantísima, sobre el mundo de los pequeños inventores, de los artesanos de barrio. Siempre hay combinaciones: alguien que usa el motor de una cortadora de pasto para hacer un auto. Esas combinaciones me parece que son muy productivas y también tienen algo de arte. Siempre son objetos que nadie sabe para qué sirven, parece que la realidad no está preparada para recibirlos, y ése ha sido un poco el punto de partida del personaje de Luca: alguien que tiene una gran habilidad para transformar los materiales en otra cosa y que termina obsesionado con eso que está haciendo y tratando de que eso encuentre un lugar.

Existe en tu narrativa una afición por las pelirrojas: Clara Schultz en La ciudad ausente; las gemelas Belladona o Julia, en Blanco nocturno. ¿Qué le provocan a Piglia las pelirrojas?

(risas) Bueno, voy a hacer una confesión secreta. La primera novia que tuve era pelirroja y a partir de ahí siempre me han gustado las pelirrojas. A veces consigo pelirrojas y a veces no. Pero siempre me han gustado mucho las pelirrojas.

Es una colorada debilidad. 

Me lo tomaré con ironía (risas). Hay algo en la novela que me parece viene bien para Playboy. Hay ahí una historia entre las dos hermanas, y uno podría pensar que se sacaron de encima también a Tony [el personaje asesinado], sobre todo Ada. Renzi está loco por Sofía y ella también, pero Sofía es más fiel a su hermana (Ada). Y la pregunta que dejo abierta para los lectores de Playboy es si existe incesto entre hermanas. Se lo he preguntado a amigos míos psicoa- nalistas y antropólogos y no me han podido contestar. Ojalá que podamos resolver ese dilema antropológico.