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Martes, 17 enero 2017
literatura

JUAN JOSÉ MILLÁS: “LA LITERATURA ES EL TERRITORIO DEL OLFATO”

14 septiembre, 2016

El escritor español charló con Playboy México sobre la búsqueda del libro definitivo, sus objetos fetiches, la nostalgia y la aparición sorpresiva de los personajes en su narrativa, confesando que, pese a una veintena de publicaciones, nunca sabe lo que pasará en la siguiente página.

Por Jessica Trejo @Mirruska

 Fotografía Cortesía Editorial Planeta

LAURA JULIO 3

Escritor, periodista, colaborador radiofónico y televisivo, Juan José Millás (Valencia, 1946) parece ser partícipe de todos los debates culturales en España y aun así no se da descanso para publicar artículos y contar historias. Durante su reciente estancia en nuestro país con motivo de su participación en el Hay Festival!, el escritor charló con nuestra revista sobre el no-saber en sus métodos narrativos, los cambios nostálgicos de su vida como autor y la naturaleza “uterina” de sus personajes, siempre listos para sorprenderlo en el acto mismo de la escritura.

PLAYBOY: Luego de superar una veintena de libros publicados, más los cientos de articuentos, ¿sientes que no has escrito tu libro definitivo? ¿Cuál es el libro que sigues buscando?

MILLÁS: El libro definitivo siempre es el siguiente. Aunque hay libros de los que quedas satisfecho, satisfecho del todo no puedes quedar de ninguno, porque te morirías, dejarías de escribir. Aunque te guste el libro, siempre hay un grado de frustración y esto es bueno porque el motor de la vida es el deseo. Creo que Kant decía que el deseo no tiene objeto, lo decía en el sentido de que cuando alcanzamos aquello que creemos desear siempre sentimos una pequeña tristeza, una pequeña depresión. ¿Por qué? Porque no era aquello sino lo que aquello representaba. Entonces ponemos nuestra mirada en otro objeto y cuando alcanzamos un objeto nos proponemos otro. Esto pasa con los libros: acabamos de escribirlo, y dices “bueno, está bien, pero no era esto, en el siguiente lo voy a conseguir”. Porque si alcanzaras el objeto del deseo te pasaría lo que le pasa a la mariposa cuando alcanza la llama: se achicharra. Y yo no he llegado a ese punto.

PLAYBOY: Háblanos de tus objetos fetiche: las cajas, los pasillos o los armarios. Son recurrentes pero parecen tener diferentes significados. El armario de tu primera novela, Cerbero son las sombras, contiene a Jacinto muerto; en cambio en tu última novela, Desde la sombra, donde todo lo detona un armario, es…

MILLÁS: …Un útero, aquí nace otro Damián, pero es que el armario tiene esta capacidad, esta carga metafórica. Puede funcionar como metáfora de útero, pero también como ataúd; ser las dos cosas simultáneamente: un sitio donde mueres y renaces. Creo que el armario también es metáfora del inconsciente, la oscuridad en que vive el mundo inconsciente. En ese sentido, el armario se convierte en un lugar de reflexión. Yo soy ateo, pero creo que las iglesias, por ejemplo, son lugares de reflexión. Si tú te metes en un armario, como le ocurre a Damián, es un espacio bueno para repensar tu vida y cuando piensas en ella, la analizas y no puedes cambiar las cosas, pero lo que sí puedes cambiar es la relación que tuviste con ella y es lo que hace Damián y por eso renace. Él repasa su pasado y modifica su relación con éste y eso lo salva, le cambia su vida.

 

PLAYBOY: Ya que tocamos este tránsito entre Cerbero son las sombras y Desde la sombra, las dos se escriben desde el lado oscuro, pero uno es profundamente nostálgico y doloroso; mientras en el último parece que los personajes ya no se atormentan tanto. ¿El autor joven sufría más que el ahora maduro? ¿La escritura sirvió para cauterizar las heridas, como decías en El mundo?

MILLÁS: Sí sirvió y también porque la nostalgia de la juventud con frecuencia es una nostalgia de lo que no se ha tenido, no es una nostalgia de cosas reales y cuando uno se hace mayor, se hace más realista y la nostalgia está más sujeta. No se me había ocurrido, pero está muy bien visto esto de que posiblemente yo era más nostálgico de joven que ahora, pero era un nostálgico metafísico, eran nostalgias de lo que no se tenía, de lo que no se podía tener, incluso de lo que no existía.

PLAYBOY: La niñez es un periodo desde el cual sueles narrar. ¿Cuál es la pregunta más importante que tenías de niño y aún no te respondes?

MILLÁS: La más importante que no tiene respuesta es qué hacemos aquí, y parece además que esto no lo va a responder nadie. No sabemos para qué estamos, la vida es evidentemente absurda y lo que pasa es que tratamos de darle sentido y uno de los modos de hacerlo es escribir. No me acuerdo quién dijo que si Dios no existía todo estaba permitido [Dostoievski] y Sartre le respondió muy inteligentemente que era al revés: si Dios no existe, toda la responsabilidad es nuestra y por lo tanto no todo está permitido, sino que tenemos una responsabilidad enorme porque ya los únicos que podemos ordenar la realidad somos nosotros.

PLAYBOY: ¿Cómo construyes y cuál sería el mayor reto de tus personajes femeninos? Las mujeres parecen ser más inteligentes emocionalmente frente a tus personajes varones.

MILLÁS: Me sorprende que en los talleres literarios hay una asignatura que se llama “la construcción del personaje”: como si se pudiera hacer un manual de instrucciones para construirlos. Claro, yo entiendo que un ingeniero antes de construir un puente tiene que diseñarlo hasta su mínimo detalle, no se puede jugar con que luego un puente se caiga. El escritor no trabaja así, al menos el escritor que soy yo. El escritor coge un personaje y lanza un rasgo físico o un rasgo psicológico y confía en que ese personaje vaya creciendo orgánicamente, va controlándolo para que no le salgan seis dedos en lugar de cinco y una vez que uno ha puesto un rasgo en un personaje solamente hay que dejarse guiar por esa lógica. Cuando uno empieza a escribir una novela o un cuento, desde las primeras páginas ya ha avanzado una lógica, parecida a un óvulo fecundado. Un óvulo es una cosa en apariencia muy pequeña, pero ahí está toda la información de lo que luego será un individuo. ¿Cómo se construye un individuo? No tocándolo, sino dejando que crezca orgánicamente porque si lo empiezas a tocar igual sale sin un brazo, sin un ojo. Tú tienes una idea más o menos difusa de qué tipo de personaje quieres, que luego, con mucha frecuencia, puede cambiar a lo largo del libro.

PLAYBOY: Laura, Julia o cualquiera de tus personajes recurrentes en tus libros, ¿van cambiando con el tiempo?

MILLÁS: No, ya que acabo un libro no, pero en la escritura sí cambian y además a veces se modifican mucho. A veces hay rasgos de carácter que no estaban pensados al principio, eso significa que tienes de volver atrás para que haya coherencia en ese personaje. Puede empezar como un personaje bondadoso y acabar siendo un malvado porque la lógica de la novela te ha llevado ahí. Eso significa que al reescribir tendrás también que reescribir al personaje, pero yo no sé cómo lo hago. La literatura es el territorio del olfato, es el olfato que te va guiando continuamente, que te va diciendo si vas por el buen o mal camino. En la construcción de un puente alguien puede decir “esto es un disparate porque el cálculo de resistencia de materiales está mal hecho”, pero en la construcción de la novela… Quizá hay un tipo de novelistas, sobre todo el autor del bestseller, que sí trabaja así, con una fórmula y sabe ya en cada capítulo qué va a pasar; antes de escribir una novela, tiene una descripción de los personajes. Pero a mí me aburriría mortalmente comenzar a escribir una novela que ya me sé. Yo escribo para saber qué va a pasar. Yo nunca sé lo que pasa en la página siguiente o en el capítulo siguiente, escribo para saberlo, para averiguarlo.

*La novela más reciente de Juan José Millás es Desde la sombra (Seix Barral, 2016).

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