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viernes, 22 de septiembre de 2017

#EXAGEROCOMOWARRIOR: VEN A MÍ, CHAMPIONS

¿NAPOLEÓN RECLUTANDO GRIEGOS? NUESTRO COLUMNISTA CELEBRA EL REGRESO DE LA CHAMPIONS LEAGUE EN SU FASE DE ELIMINATORIAS, HACIENDO UN PARALELISMO ENTRE LAS GESTAS HISTÓRICAS DEL VIEJO CONTINENTE Y EL TORNEO MÁS PRESTIGIOSO DE CLUBES EN EL MUNDO.

POR CARLOS GUERRERO WARRIOR @carloslguerrero

¿Qué tiene de especial una pieza de plata de apenas 75 centímetros de alto y ocho kilogramos de peso para ser el desvelo de muchos, la maldición de otros y el anhelo inalcanzable de la mayoría de los futbolistas?

¿Por qué una maquinaria con más de sesenta años de engranaje se vuelve tan valiosa y deseada con el paso del tiempo? ¿Cómo es que se ha filtrado entre los deseos de los grandes directivos, de los prestigiosos estrategas y de los ejércitos más poderosos de la actualidad? Seduce y enamora. Hace perder los estribos y quizá, hasta hipnotiza.

Si tan sólo pudiera tenerla para corroborarlo. Si tan sólo pudiera abrazarla y recorrer con sutileza esa fina y curvilínea figura que deslumbra. Calentaría las manos con mi aliento para no exaltarla sin sentido. Si tan sólo pudiera contemplarla toda una noche a la luz de la Luna, mientras duerme a mi lado, solos y sin que nada ni nadie se cruzara en el camino.

Si tan sólo pudiera acercarme a ella… Estoy seguro de que podría ver las huellas de aquéllos que llegaron antes para conquistarla y que lograron levantarla tan alto que la hicieron tocar el cielo.

Si tan sólo pudiera palparla, reconocería los rastros y el sudor de Clarence Seedorf, de Samuel Eto’o, de Xavi, de Alfredo Di Stéfano y de Francisco Gento, valientes soldados que inscribieron sus nom- bres en las memorias del futbol por haberla hecho suya más de una vez, por haberla besado no una noche, sino varias como elegantes y recurrentes amantes.

Señores, febrero ha llegado, y con él, los octavos de final de la Champions League. Dieciséis ejércitos dispondrán de todo su arsenal para llegar con vida a Cardiff en la lucha por el título más importante que un club europeo puede ostentar.

Y siendo Gales, nación celta, sede para disputar la final de la edición 62 del torneo, llegará esa magia indescriptible que emerge de la pelota. Podremos atestiguar los esfuerzos y desvelos de los grandes conquistadores —ambiciosos, solitarios, sanguinarios, arrogantes y soberbios— todos con un firme objetivo: poseer y presumir la joya más preciada de la corona: “La Orejona”.

Volveremos a ser testigos de la eterna historia del poder, del dominio y de la manera indeleble en que se desgarran conquistador y conquistado. La esencia no cambia, se mantiene intacta sea cual sea la época y el escenario.

Si tan sólo pudiera regresar el tiempo… Imaginaría esta fantástica batalla en los tiempos de Alejandro Magno para observarlo frenar al imperio persa o a Gengis Kan, dirigiendo a su dominante arquería rumbo a nuevos territorios de Europa Oriental.

Sería un deleite observar a Bonaparte, genio militar, desplegando a sus tropas con novedosas formaciones para acabar con el enemigo o a Colón, navegando desde el puerto de Palos con carabelas tripuladas por los más habilidosos marineros de la época.

Dispuestos todos ellos a demostrar superioridad estratégica y táctica sin remordimiento ni compasión por sus osados adversarios.

Tal como lo hacen hoy los modernos conquistadores: Klopp, Guardiola, Ancelotti, Luis Enrique y Mourinho, que torneo a torneo reeditan las batallas de antaño.

Cuánto amor por la Champions League en pleno febrero. Y no es para menos. Codiciado y fino trofeo que se otorga en réplica exacta al campeón y la verdadera “Orejona” al equipo capaz de lograr tres campeonatos continuos o cinco torneos alternos. Real Madrid, Ajax, Bayern de Múnich, ac Milán y Liverpool pueden presumir tener la original.

904 millones de euros a repartir entre partidos jugados, ganados y por avanzar en cada ronda. Flamante competición que tiene la peculiaridad de contar con más goles anotados entre los minutos 76 y 90 y que cuenta con el himno más bello jamás compuesto para un torneo llamado “Zadok, the Priest”.

Contundente y emocionante desde el primer duelo registrado en septiembre de 1955. Espectacular empate entre el Sporting de Portugal y el fk Partizan. ¿Qué tan diferente hubiera sido la historia si en aquel arranque el marcador hubiera sido un empate a ceros? Quizá el certamen ya no existiría.

Pero no fue así, siguió el camino correcto y se aferró a la reingeniería con la oportuna Ley Bosman, por citar un ejemplo, que sentó las bases de las negociaciones para incrementar el armado de equipos altamente competitivos con jugadores de la Unión Europea que no ocuparan plaza de extranjeros.

Imaginen entonces a Napoleón Bonaparte reclutando griegos, otomanos, romanos o turcos para hacerse todavía más fuerte. Hoy, afortunados somos de ver luchas incruentas y muchas redes danzar con un balón de pareja.

El campo de batalla espera a los valerosos contendientes que asombrarán al fanático hasta el delirio y el gozo infinito.