PLAYBILL: UN AGUJERITO

Tengo una amiga que es ciega. Sé que la palabra es dura, que la corrección política nos obliga a matizarla, a suavizar su peso mediante eufemismos y sinónimos. Invidente es el que la mayoría de las personas prefieren.

 

Independientemente de cómo la llamemos, existe un hecho que no se puede cambiar. Mi amiga no ve. Desde que perdió la vista, percibe el mundo a través de cuatro de los cinco sentidos. Escucha, huele, toca y saborea. Y lo hace con toda la intensidad que le cabe en el cuerpo.

 

Un día, ella y yo nos hicimos una selfie.

 

Mientras yo la observaba en la pantalla del celular, vi que mi amiga sonreía de una manera especial.

 

—Es que vi el flash –me dijo– a veces, cuando me toman fotos, puedo ver la lucecita.

 

Aquel punto luminoso, del tamaño de la cabeza de un alfiler, abrió un breve agujerito de luz en las tinieblas que la envuelven. Para mí, que muy a pesar de los anteojos de fondo de botella que cargo sobre la nariz puedo ver, la luminosidad de su rostro me dibujó una sonrisa enorme en el mío.

 

Soy reacio a compartir mensajes de autoayuda o positivismo. Pero de vez en cuando hace falta recordar que sí, como dice el lugar común, la felicidad está hecha de cosas pequeñas, de las que no cuestan y que hay que estar atento a disfrutar de ellas, porque tienen otra peculiaridad: se esfuman rápidamente.

 

Igual que el destello de un flash.

 

Diciembre significa que el año está a punto de terminar. Ojalá todos ustedes hayan cumplido los objetivos que se trazaron, hayan aprendido cosas nuevas, se hayan rodeado de más personas benéficas y deshecho de todo aquello que les hace mal. 2018 se perfila como una nueva oportunidad.

 

Muchas felicidades a Stefanie Knight, nuestra ganadora de Playmate of the Year 2017, que engalana con su presencia nuestra portada. Y también a mi colega Adán Medellín, Jefe de Redacción de Playboy México, que suma a su larga lista de éxitos literarios un Premio Nacional de Cuento.

 

 

Pero, sobre todo, muchas gracias a ustedes por continuar a nuestro lado, formando parte de esta genial aventura que es mantener en alto la marca a la que Hugh Hefner (Q.E.P.D.) dedicó su vida.

 

Un hombre que supo que la felicidad se compone de esos breves pero sustanciosos momentos. Tengo una amiga que es ciega.
Pero que como León-O con su Espalda del Augurio, sabe ver más allá de lo evidente.
Gracias, Katya.

 

Felices fiestas a todos.