#EXAGEROCOMOWARRIOR: LA BONITA FACHADA DEL FUTBOL MEXICANO

Y ENTONCES, apareció Juan Carlos Osorio en medio de la más moderna representación del viacrucis. Con la mirada perdida y un paso lento. Insultado como un capo de la mafia y señalado cual ladrón de un pueblo ilusionado que se sintió despojado de títulos.

Tengo aún grabada la imagen. Penoso episodio en el Aeropuerto de la Ciudad de México que dejó al descubierto la volatilidad del aficionado: resultadista por naturaleza y extraviado por cuestión cultural.

Lo mismo que le ha sucedido a Osorio le pasará al próximo director técnico de México si los altos dirigentes no reaccionan con prontitud al estado de contingencia en el que deambula desde hace décadas. Si se sigue trabajando sólo en el día a día sin acatar las similares experiencias sufridas en el pasado reciente, nuestro futuro luce más deplorable y árido que nunca.

Así venga algún día Pep, Mourinho, Luis Enrique, Zidane o cualquier estratega de vanguardia, sufrirán exactamente lo mismo cuando se topen con dos torneos empalmados y con la necesidad de conformar una baraja de cincuenta jugadores con calidad de Selección. México no los tiene ni los tendrá a menos que nos hagamos llamar Alemania. Luego del turbulento verano es necesario analizar dónde estamos parados.

El problema del futbol mexicano no es de entrenador. Es de estructura. Mientras los cimientos, las vigas y las columnas no se refuercen, cambien o reparen, un brutal colapso podría ser inevitable en el mediano plazo.

Y es que los dirigentes se han dedicado durante las últimas décadas a cambiar la fachada, a embellecerla, a montar lindos jardines con grandes ventanales y a darle una cara reluciente como carta de presentación. Es fácil deslumbrarse y creer equivocadamente que somos potencia mundial. Que somos Italia o España. Lamentablemente por dentro, la estructura está cuarteada.

¿En verdad pensábamos que con una “Selección B” se iba a arrasar en la Copa Oro? ¿Que con Erick Torres, Ángel Sepúlveda y Martín Barragán se iba a tener la cuota goleadora necesaria en cada juego?

Es ahí donde queda demostrado que el problema no pasa por la filosofía del técnico en turno. Fracasos de rostros similares han sido la verdadera y única constante cual sea el perfil del entrenador, el nivel de los jugadores o cuántos de ellos militan en Europa.

Revisen las tablas de goleo individual de los últimos años, a ver si encuentran a un mexicano. Ya no digamos campeón de goleo, al menos uno que compita y apriete a los extranjeros que lideran históricamente esa importante estadística. Quitando a Oribe Peralta, que está más cerca de un retiro que de ser la promesa para los próximos diez años, no hay más centros delanteros mexicanos.

Marco Bueno, Julio Gómez y Javier Orozco, por citar tres ejemplos, tuvieron siempre que comer banca porque les rodearon de atacantes foráneos. El primero de ellos juega escasos minutos con Monterrey; compite con Funes Mori y Pabón por un lugar. No pudo consolidarse ni con León ni con Toluca por similares situaciones. Los últimos dos han tenido que optar por la segunda división para tener minutos de juego y obtener la regularidad que jamás tendrán en la máxima categoría.

Cómo pensar que el desarrollo del futbol mexicano va por buen camino, que las fuerzas básicas y los buenos resultados en selecciones inferiores nos guiarán por un mejor futuro si cuando estos jóvenes llegan a Primera División se topan con la regla 10/11 donde hay lugar para los diez, quince o veinte extranjeros que el propietario ha fichado.

Mientras los mandatarios no entiendan que es necesario incrementar la calidad de los partidos amistosos para la Selección Mexicana, y que es fundamental decir no a la Copa Oro cada dos años, el crecimiento será nulo. Seguiremos estancados en el lugar de siempre. En ese maldito mismo sitio donde se quedó Mejía Barón, Lapuente, Aguirre, La Volpe y Herrera. En ese mismo puente de sufrimiento por donde caminaron Hugo Sánchez, Sven-Göran Eriksson, Enrique Meza, José Manuel de la Torre y por donde hoy se quema los pies Juan Carlos Osorio.

Demasiados técnicos. Algo no anda bien. Si el futbol mexicano sigue creyendo que es cuestión de quien dirige, estamos y estaremos perdidos por los siguientes años.

Cuando se realicen remodelaciones cargadas de congruencia a la vieja estructura las cosas podrían ser diferentes. De no ser así, seguiremos cambiando de técnico cada vez que se fracase en alguna Copa y continuaremos encaminando a la hoguera a quien no dio resultados, como un condenado sin fianza ante los ojos de todos.

POR CARLOS GUERRERO WARRIOR @carloslguerrero