HOLBOX: EL EDÉN MADE IN MÉXICO

Dice la sabiduría universal, esa a la que llegaron por convergencia cultural sabios, filósofos y grandes pensadores en épocas y tiempos distintos, que una vida plena es aquella que se centra en dar, en aportar valor a los demás, en ser tu mejor versión de ti mismo para entregarla en pro de un mejor entorno. Que sólo disfrutando, siendo libre y mostrando esplendor se logra ese estado medio épico en el que se fluye con el todo.

Había este viajero llegado a la errónea conclusión de que sólo majestuosos lugares montañosos en la tierra, gozaban de todos los atributos anteriores, quizás por la menor actividad del hombre, quizás porque el frío es un excelente conservador, quizás por estar más cercano al cielo. Quién sabe. Pero ahora debo admitir mi error y debo afirmar que existen lugares de otra estirpe que también son su mejor versión. Y concretamente lo encontré en el edén al que a México se le ha encomendado su custodia: la mágica isla de Holbox.

 

Atardecer Holbox

Atardecer Holbox

 

Como lugar mágico, Holbox es uno de esos imanes que o te expulsa o te atrapa. Normalmente expulsa a las personas que no son capaces de bajar el ritmo a su vida, a los que están demasiado acelerados. Por el contrario, atrae a todo aquel que está dispuesto a regalarse tiempo de calidad, a tener una buena conversación consigo mismo o con alguien cercano. Pero, principalmente, Holbox es un imán para las personas que admiran y disfrutan la naturaleza, pues en la Isla la combinación de azules, verdes y blanco es de una majestuosidad que abruma y enamora.

 Personalmente, como artesano de las letras, requiero encontrar una fuente de inspiración para escribir, un lugar que debe ser tranquilo, con buena vibra, gente amable y en un entorno especial. Las leyes del universo se convirtieron en matemática pura, cuando al llegar a mi hotel, recibí la llamada de la editorial que publicará mi primer libro, justo cuando me disponía a iniciar el segundo. ¿Coincidencia, magia, destino? Creo que realmente no importa. Los sueños sí se cumplen.

Lo que si estoy seguro es que la energía del Hotel Las Nubes, del que me declaro fan y admirador, puso su granito de arena a mi caminar. Y es que pocos lugares deben existir en el mundo donde haya acceso a un paseo de arena dentro del mar, por el que uno puede caminar durante kilómetros, observando la costa como si uno perteneciera al agua y no a la tierra, como si estuviera en un decorado irreal preparado para la ocasión. Los que me leen saben de mi empeño en fomentar lugares respetuosos y con valores y en Las Nubes se dan todos, es mi aportación al trabajo de esos – en ocasiones anónimos – guardianes de los paraísos.

 

MAR HOLBOX

MAR HOLBOX

 

Y allí pasé unos días, escribiendo, meditando, pensando, charlando con los trabajadores y gozando de los miles de colores que el cielo y mar deciden dibujar cada mañana, cada tarde, cada noche. Hay que estar unos cuantos días en Holbox para entender de qué trata, de qué va, su energía, su vibra, su historia y sus tesoros. Tesoros que esconde la tierra, pues sólo un par de los casi 50 kilómetros de la Isla tiene algún tipo de construcción o huella del hombre y es el lugar perfecto para que la fauna se conserve.

Tesoros que también esconde el mar. Y es que pocas experiencias hay en esta vida como poder nadar con mantarayas, tortugas o peces de infinitos colores. O ver el plancton luminiscente en la noche. O mejor aún, poder nadar junto a un tiburón ballena. Ese majestuoso y afable gigante marino que se alimenta de plancton y otros manjares casi sin saberlo, tan bello como inocente. Este es sin duda uno de los principales atractivos de los pioneros en el turismo de Holbox.

 

Tiburón Ballena Holbox

Tiburón Ballena Holbox

 

Es importante que seamos conscientes de que el hombre está acabando con su entorno, muchas veces por falta de sentido común. Por eso tuve la fortuna de conversar con Willy, uno de esos valientes que decidió iniciarse en los tours en Holbox con su empresa Vip Holbox y que lucha por una mayor regulación, por evitar los piratas del mar y, en general, por todos esos detalles que ayuden a que el tiburón pueda ser disfrutado por el hombre sin dañarlo, sin afectarle negativamente.

Por tanto, te invito a descubrir este edén cercano, con calma, con sosiego, entendiendo que se nos da el derecho de disfrutarla, no de poseerla. Te invito a dedicarte el tiempo de hablar contigo mismo, con tu pareja, con tu familia, con las personas que nacieron allí, con los que son hijos adoptivos, porque un día en algún momento podrás decir que algo cambió en ti por haber conocido un paraíso en vida.