HEFNER LE GANÓ LA BATALLA AL FBI

UN SIMPÁTICO CARTÓN HUMORÍSTICO PUSO AL CREADOR DE PLAYBOY EN LA MIRA DEL BURÓ, EN TIEMPOS DONDE CUALQUIER CRÍTICA AL GOBIERNO ERA TOMADA CON MUCHA SERIEDAD.

 

Según consta en los registros del gobierno de Estados Unidos, el FBI comenzó a seguirle la pista a Hugh Hefner, el fundador de nuestra revista, el 27 de octubre de 1955. Todo comenzó por un cartón que publicaron en la edición de septiembre de ese año.

 

La caricatura básicamente se trataba de un hombre que sentía que lo espiaban con cámaras y grabadoras, esto estaba planteado en algún año después de los 90 del siglo pasado. Cansado de ser observado por el FBI, trata de escapar en una nave sofisticada y viaja hacia el espacio exterior.

 

Después de dejar la Tierra, Bill, como se llama el personaje de la caricatura, descubre a una mujer escondida en un saco de papas. En su bolsa de mano cuelga una identificación que dice “Investigador Especial, FBI”.

 

La observación del FBI es que la sátira es alrededor de los informantes del gobierno, y aunque esto era fantasía y ficción, era poco favorable para la imagen de los espías.

 

En virtud de la naturaleza y calidad de la revista, dice precisamente el analista del FBI que elabora el reporte, no se considera recomendable al Buró dignificar a esta publicación tomando cualquier acción o haciendo cualquier referencia a esta historieta.

 

El FBI se moría de coraje por la caricatura, pero prefirió guardarse su molestia. El director, por cierto, era J. Edgar Hoover, y estaba en Washington, D.C. preguntándose qué era esta revista. “Literatura obscena”, le escribían en cartas sus agentes, en referencia a Playboy. No entendían nada, incluso se preguntaban si era una publicación comunista.

 

J. Edgar Hoover pidió información acerca del hombre detrás de Playboy, asimismo, cada mes debían entregarle a él y a sus cercanos un resumen de lo que se publicaba en esas páginas. Una ficha del FBI de principios de los 60, indica que Hugh Marston Hefner nació en Chicago, Illinois, el 9 de abril de 1926. “Estaba casado, pero hoy está divorciado y tiene dos hijos. Trabajó previamente como escritor para la revista Esquire y fue el promotor de la Publishers Development Corporation. Ha sido editor y publisher de Playboy desde 1953. Hizo su servicio militar entre 1944 y 1946”.

 

La vigilancia ya era permanente. Los editoriales en los que Hefner alegaba censura del gobierno también. La batalla entre Hoover y Hefner era intensa, pero secreta.

La verdad es que Playboy tenía ya demasiado poder. Los informantes del FBI reportaron en 1963, en octubre, que los lectores de la revista de menos de 18 años eran apenas el 5.9 %, y el 27.1 % estaban entre los 18 y 24 años. La circulación promedio para los primeros seis meses de ese año fue de 1 millón 750 mil ejemplares, un salto tremendo que le hicieron notar al jefe de los investigadores, resaltando que vendió con su primera revista, en 1953, apenas 50 mil copias.

Pasaron los años y los intentos por meter a la cárcel al creador de Playboy, los intentos de cortar la circulación o de mandar ejércitos de abogados para evitar publicar alguna de las incómodas entrevistas para el gobierno, como aquella que hicieron a Fidel Castro en un momento muy complicado. La censura del FBI no pudo callar a Hugh Hefner. Y el tema del espionaje, por cierto, sigue estando más vigente que nunca, aunque no podemos aún tomar una nave espacial y huir al espacio exterior para no ser rastreados, como la caricatura que desató la molestia de los informantes. Hoy somos grabados, analizados y targeteados con sofisticados sistemas de cómputo que se venden al gobierno o al mejor postor. O con redes sociales en las que gratuitamente cualquiera puede meterse a hurgar en nuestra intimidad.

 

Por Hiroshi Takahashi @takaink