Prueba: Tramontana R edition

Por Redacción / Auto Bild

Jueves 25 de Junio de 2009

Es fruto de la pasión de unos locos, producto del túnel del viento y la evolución de un sueño. El Tramontana R Edition acaba de tocar tierra procedente del "más allá".



Son las diez de la noche. Estoy al volante de una vagoneta checa y avanzo en total oscuridad por alguna carretera sin saber a ciencia cierta dónde estoy, aunque sí sé que estoy cerca de los Pirineos. El fotógrafo me comenta que se dice que la gente del sitio a donde vamos está tocada por el incesante viento que nace en los Pirineos y va a morir mar adentro. Es la Tramontana. Tiene rachas de 100 km/h y cuando sopla, el cielo se ve azul intenso. Mi compañero de viaje me pregunta acerca del coche que voy a probar mañana. Tramontana no le suena. Cuando le explico que se trata de un biplaza de 720 cv hecho a mano en fibra de carbono casi por completo, cree que le estoy tomando el pelo. ¿Y cuánto cuesta eso? Tendremos que esperar a manejarlo para saberlo.

Lo bueno de escribir, es que puedes jugar un poco con el tiempo y adelantarlo. Así que he conseguido que amanezca en cuestión de segundos. Tras arrasar sin piedad el desayuno del hotel, cogemos los bártulos, llenamos la vagoneta hasta el techo y enfilamos al lugar donde nace el Tramontana. El cielo está de color azul sin mancha algún. Debe soplar un aire fuerte, pero quizá a cientos de metros de la superficie. En la entrada de las oficinas hay una suave brisa. Se me ponen los pelos de punta, y no por la temperatura. Nos recibe parte del equipo de Tramontana. Josep, el jefe de todo esto, es uno de ellos. Intento aparentar seriedad y transmitir confianza. Al fin y al cabo, me voy a poner al volante de un coche que todavía está cubierto por una lona y los plásticos aún protegen las zonas delicadas.


Nota cortesía de http://www.autobild.com.mx
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