Sudáfrica 2010: Será una mina de oro

Por Fernando López

Jueves 4 de Marzo de 2010

Una cuarta parte de la población sudafricana se enfrenta al desempleo. Sin embargo, la organización de la Copa del Mundo prevé una derrama económica millonaria que beneficiarÍA a la nación de una forma increíble. SegÚn una consultorÍA estadounidense, el mundial podría inyectar 7.6 billones de dólares a la economía del país.



Cuando el 15 de mayo de 2004 se supo que Sudáfrica sería el país anfitrión de la Copa del Mundo de 2010, todo la esfera del futbol estaba preocupada. Muchos decían que no podría acoger un evento de tal magnitud y menos superar el nivel que sus predecesores habían impuesto.

Al paso del tiempo, y con la revisión constante de los altos ejecutivos de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), los trabajos para construir, que en algunos casos sólo consistieron en mejorar las sedes que albergarían la justa, no estaban listos en el tiempo esperado, por lo que el horizonte era poco esperanzador.

Las críticas eran cada vez más duras, la prensa internacional reprochaba la decisión de dar un evento de tal calibre a un país que no ofrecía seguridad para mantener los estándares que otros países anfitriones ofrecieron en el pasado.

Pero una persona siempre estuvo defendiendo a Sudáfrica y era nada menos que Joseph Blatter, mandamás de la FIFA. Y es que fue el suizo el que acomodó todo para que el país del continente negro albergara un suceso de esta relevancia.

“Estoy orgulloso y Sudáfrica se puede sentir orgullosa de que todos los problemas que hoy vemos estarán resueltos, no hay ninguna duda de eso”, comentó en 2008 Blatter a una cadena de televisión sudafricana.

La construcción de estadios, la transportación, seguridad para los aficionados y demás inmuebles que se necesitan estaban pendiendo de un hilo. El esfuerzo por ayudar al país anfitrión a terminar a tiempo era la prioridad número uno del presidente del organismo que rige al futbol.

Su confianza no se permeaba en todos, pues cuando caminabas por las calles de Sudáfrica el paisaje no era de un país que estuviera listo para albergar a miles de personas de 32 países diferentes, sino el de uno que esperaba con ansias la ayuda para poder concluir las obras.

El esfuerzo de Blatter rindió frutos y los trabajos se aceleraban en la medida en que se acercaba la competencia mundial. Se invertía mucho dinero en infraestructura y cada vez más trabajadores se encontraban en los estadios haciendo arreglos.

Estando tan cerca de que ruede el balón en tierras sudafricanas, ¿qué podemos esperar de esta aventura que sólo Blatter entiende? La respuesta la tiene el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, quien después del sorteo de la Copa del Mundo declaró: “Vengan y vean por ustedes mismos”.

Para este magno proyecto se generaron más de 20 mil empleos durante la construcción de los estadios; 4 mil sudafricanos ahora tienen experiencia en la organización de grandes eventos deportivos y lo que más emociona es que el tener un Mundial creará 415 mil empleos permanentes para una nación donde un cuarto de la población está desempleada y vive con tan sólo 16 pesos al día.

Desde la desaparición del Apartheid (periodo de segregación racial), el turismo en el país ha crecido de forma constante, gracias en gran medida a los safaris que se pueden organizar y las playas que rodean el país. Y al ser el anfitrión de un evento deportivo de clase mundial, los turistas llegarán solos.

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