El hijo del Santo: "Los hombres sí lloramos"

Por Arturo J. Flores | Fotografías Miguel Ángel Manrique

Miércoles 3 de Febrero de 2010

Mientras habla, llaman la atención sus manos. Son enormes. Podría quitarle la vida a un hombre con ellas, si se lo propusiera. Pero en cambio, el Hijo del Santo utiliza esas manos para ganar máscaras, para realizar ademanes mientras platica y para luchar por causas humanitarias. Sin embargo, es un héroe de carne y hueso. Le tiene miedo a la soledad y no le da pena reconocer que a menudo llora. Una vez se defendió en la calle, sin tapa, y en otra ocasión lo asaltaron. Idolatraba al Hombre Araña cuando era niño y piensa que a Místico se le subieron los humos a la cabeza.

PLAYBOY: Cuando eras niño, ¿adorabas a algún súper héroe?
SANTO: A muchos. Uno de ellos fue el Hombre Araña. Yo llegaba del colegio a las dos de la tarde, comía y me subía corriendo a ver sus caricaturas. Después fue Batman, la serie de Adam West, que me divertía mucho. Ahora me da risa porque era muy mala. El tercero fue El Santo, pero era distinto porque era un súper héroe de carne y hueso, que además era de papá. Cualquier niño hubiera querido tener al Santo en su casa, como yo.

PLAYBOY: En YouTube circulan fragmentos de una película turca bizarra (3 Dev Adam) en la que un Santo y un Capitán América raros pelean contra el Hombre Araña.¿La has visto?
SANTO. Sí, ojalá lo hicieran, pero bien. Para mí sería grandioso luchar al lado del Hombre Araña.

PLAYBOY: De verdad te veo y me da calor la máscara. ¿Es complicado mantener una identidad secreta, como los súper héroes?
SANTO: Es un gran sacrificio, porque primero que nada tienes que vencer el ego. Cuando no tengo la máscara, debo ser consciente de que nadie me va a saludar. Seré uno más entre tanta gente. Si el ego me ganara, traería la máscara en el auto para ponérmela si me parara un patrullero. Eso sucede con la mayoría de los luchadores, siempre quieren que todo mundo sepa quiénes son. Pero yo vi el ejemplo de mi papá, que sí venció al ego. Si lo paraba un motociclista en la calle, jamás le dijo: “Soy el Santo”, para que le pidiera un autógrafo y lo dejara ir. Tampoco se valía de la máscara para no formarse cuando tenía que hacer un trámite. Y al revés, cuando traía máscara yo no podía hablarle por su nombre de pila, porque era muy celoso de su identidad. Por eso soy así y es divertido. Cuando me subo como fulanito de tal a un avión, a veces me pongo a platicar con periodistas que ya me han entrevistado y ellos ni sospechan que soy yo. Otras veces le pido autógrafos a los artistas y cuando los vuelvo a ver ya con máscara, en algún evento, les digo: “yo te pedí un autógrafo”. A veces es padre, porque yo puedo ir a comer con mi familia sin que nadie me moleste. Una vez estaba en al Aeropuerto con el Perro Aguayo y al pobre no lo dejaban en paz, de tanta fila de gente que tenía, pidiéndole autógrafos. Yo pensaba: “si supieran quién soy, le quito la fila”. Y me daba risa. Soy como el Hombre Araña, porque mi identidad es secreta. Con las mujeres hay algo de magia: el Hijo del Santo atrae la mirada de mujeres al que no mirarían si no trajera máscara, porque soy muy tímido en la vida real.

PLAYBOY: Siendo el hijo del Santo, dime, ¿en la escuela hubo alguien que te trajera de bajada?
SANTO: Sí, muchas veces. Se burlaban porque no creían que mi padre fuera el Santo. Ahí sí me ganaba el ego, porque les decía: “mi papá es el Santo”. También me causaba pleitos porque decían: “¿eres el hijo del Santo? Entonces te vas a echar un tiro con fulano”. Había un tal Barajas que me traía asoleado.

PLAYBOY: ¿Te gustaría volver a ver Barajas para ponerlo en su lugar?
SANTO: (Risas.) Más bien Barajas no ha de querer encontrarme ni de broma hoy en día.

PLAYBOY: ¿Te has peleado sin traer la máscara?
SANTO: Trato de no pelear en la calle. Ignoro las provocaciones de los neuróticos que hay en la ciudad, pero un día sí me venció. Iba manejando y por distraído, le pegué al carro de adelante. Le di un golpecito, pero el tipo se bajó y pateó mi carro. Me prendí, me bajé y le di dos cachetadas. Estaba altísimo y como me vio chiquito, seguro pensó que no me defendería. Pero con dos cachetadas tuvo, ni siquiera cerré el puño. Se hizo para atrás muy asustado.

PLAYBOY: Tengo entendido que las manos de los luchadores y los boxeadores son consideradas armas blancas por la ley.
SANTO: Sí, pero tengo la ventaja de la máscara. Si me hubieran llevado a la delegación, nadie sabe que soy el Santo. Aparte no soy bravucón, cuando quieren que pelee me tienen que pagar. Ese día me dio coraje porque mi carro, un Mustang, lo compré con mi dinero, con mucho esfuerzo. Todavía estaba en la Universidad. En ese tiempo eran 800 mil pesos y era muy buena lana. ¿Por qué lo patea?
SANTO: ¿Crees que ese hombre se sentiría honrado de que el Santo le dio dos cachetadas? No cualquiera.
PLAYBOY: Y muy bien plantadas.

PLAYBOY: La mayoría de los hijos de alguien famoso pelean por diferenciarse de su padre, pero no es tu caso, ¿por qué?
SANTO: Porque fue algo que él deseaba: no quería que su personaje muriera. Yo pensé que era un gran paquete que él dejara su máscara en mis manos. Al principio la gente no me aceptaba y la prensa me criticaba, pero mi padre me aconsejó: no les hagas caso. Si los pelas, te van a acabar. Si te dicen que eres bueno, vas a perder el piso; si te dicen que eres malo, te vas a desmoralizar. Una vez alguien me dijo que yo no era el Santo, que era el hijo del Santo, pero de una manera despectiva. Entonces yo le respondí: a mucha honra, porque el Hijo del Santo ya pesa por sí solo.
PLAYBOY: Si el Santo y el Hijo del Santo pudieran enfrentarse, ¿quién ganaría?
SANTO: ¡No me atrevería a luchar contra él, obviamente me ganaría! Sólo de verlo me sentiría derrotado, aunque hubiera sido padre luchar a su lado.

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COMENTARIOS
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Facundo Cabral dice: 29 Enero 2010 @ 11:56 am
Total y absolutamente de acuerdo con la presencia nefasta que hay en la lucha libre pues los exponentes no son máximos ni tienen la actitud que se espera al luchador. Ahora son hercúleos sin gracia ni talento para las llaves. Aunque también hay que reconocer que no tenemos a un empresario que pueda coordinar las popularidades de las verdaderas figuras. Apoyan a un Mesias y dejan abajo a un Dr. Wagner; lo bueno que mi ídolo si les parte la mandarina en gajos porque no es un tibio y aunque lo podamos ver sólo una vez cada tres o cuatro años en México no importa porque su enseñanza no se olvida.
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-Albertico- dice: 17 Febrero 2010 @ 10:33 am
El hijo del Santo es un pinche culero hijo de su pelona que dejó sin varo a sus propios hermanos por mandilón!!!!! Al grado que en los aniversarios los hijos del Santo celebran y hacen una excelente comida cotorrona y no invitan al mentado "Jorgito"
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Facundo Cabral dice: 18 Febrero 2010 @ 9:52 am
¡Ooorale! ¡No sabía de tal idea!
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axl_897 dice: 20 Febrero 2010 @ 1:30 pm
¡Hola! Cuanta razon tiene el Hijo del Santo la lucha ya no es la misma de antes y aun cuando debe haber cambios No todos son buenos; por eso llego la WWE y el Cmll y AAA empezaron a sentir miedo ya q' al percatarse del gusto del publico mexicano por la Lucha Libre cada vez mas se vienen para aca'
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Ollin dice: 20 Febrero 2010 @ 2:56 pm
Hola está padre entrevistar al Santo, pero qué pasó con las buenas preguntas, de verdad que necesitan echarle más ganas, LA VERDAD PARECE QUE NO SE INFORMARON SOBRE ÉL, ESO DE QUE SI LE DA CALOR CON LA MÁSCARA???? POR FAVOr. Bueno espero algo mejor la próx
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lapiztoso dice: 21 Febrero 2010 @ 7:37 am
La verda mis respetos para el padre,y al hijo solo le quedo el nombre del santo porque la verdad el unico que a sabido llevar un legado tan cabron como ese y respetar es blue demon junior,..Y si que publico tan culero con el Doctor wagner un icono de la lucha y se inclinaron por el marrano del mesias.....que le pasa a esta juventud ya no tienen credibilidad...
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