SULTAN + SHEPARD: UNA NOCHE DE FIESTA CON SUS MAJESTADES

EL DUETO DE MÚSICA ELECTRÓNICA PROCEDENTE DE CANADÁ HIZO PARADA EN CANCÚN, DONDE ANIMÓ LA FIESTA MÁS MEMORABLES DEL AÑO, PERO ANTES NOS REGALARON UNOS MINUTOS PARA CHARLAR.

POR ARTURO J. FLORES
FOTOGRAFÍAS CORTESÍA DE SULTAN + SHEPARD / ROMÁN GÓMEZ

Cientos de jóvenes se agolpan a la orilla de una alberca que divide el escenario de la pista. La mayoría lleva un trago en la mano; a veces alguno, ya sonrojado por culpa del tequila, se anima a quitarse la camiseta o el vestido, según sea el caso, para tirarse al agua. El maestro de ceremonias tiene que salir a poner orden, que en pleno spring break en Cancún más bien significa todo lo contrario.

“Aquí nadie te conoce. Nunca más volverás a ver a estas personas”, grita el anfitrión. “Puedes hacer lo que te venga en gana”.

Y convoca a los asistentes a un improvisado concurso de bikinis, inclu- so ofrece —y cumple— regalar uno a la mujer que lo haya olvidado en el hotel. Después de un rato de contemplar a las asistentes sacudir la cadera a ritmo de r&b, por fin una brasileña auténtica escultura viviente en ébano, derrota a sus contrincantes.

Este es el ambiente pevio a que los reconocidos productores de origen canadiense: Sultan + Shepard suban a operar las tornamesas digitales, cuando este hervidero está a punto de estallar.

Pero antes nos reunimos en su ca- merino; los músicos —porque además de dj’s son músicos— recién aterriza- ron en el estado de Quintana Roo procedentes de Europa, y Ned Shepard me cuenta acerca del secreto de su éxito: Cooperan, lejos de competir.

“Dos cerebros piensa mejor que uno”, establece. “Evidentemente trabajar de la mano con otra persona modifica los procesos, porque te obliga a ser más creativo, a leer la mente del otro y no concentrarte sólo en ti”.

Osama Al Sarraf, mejor conocido como Sultan, añade: “Nos gusta trabajar con la música que nos produce placer. En esencia, realizar un remix es recomponer esa obra, llevarla hacia sus últimas consecuencias”.

Formado en 2002, año en que Shepard le entregó una grabación con su trabajo a Sultan, quien ya gozaba de un gran reconocimiento en la escena house de Montreal. El dueto comenzó a tocar bajo el nombre de Jiva, y a la par, cada uno continuó produciendo música. Sultan realizó un mashup titulado “Flashing for money”, que reunía ‘Flashdance’, de Deep Fish y ‘Money for nothing’, de Dire Straits.

Seis años más tarde, en 2008, los productores fundaron Harem Records, su propia compañía.

Al mando de ésta han enfrentado las modificaciones en los hábitos de con- sumo de quienes escuchan música, co- mo el hecho de que ya no se consumen discos, sino sencillos. Pero otras cosas no cambian; les comento, por ejemplo, que la horda de springbreakers allá afuera están ansiosos por bailar. Sultan y Shepard están de acuerdo. De hecho, el segundo me dice: “Es imposible preparar un setlist para una noche como ésta. Hay que leer el ánimo de la gente y sencillamente fluir con ella”.

Casi una banda de rock

Sultan + Shepard es un ensamble de productores, de músicos, porque no se limitan únicamente a utilizar computadoras, también tocan guitarras y teclados en el estudio. No en vano muchas de sus influencias van más allá de los terrenos de la electrónica, y se acercan muchísimo a lo orgánico. Incluso, ambos se miran como una banda de rock.

“Somos como una banda”, explica Sultan. “Pero eso es mucho más en vivo, porque en el estudio la exigencia es distinta. En vivo uno trabaja buscando la reacción de la gente, pero cuando grabamos todo está sucediendo en el interior de nuestra cabeza”.

Entre las colaboraciones más reconocidas de la pareja destaca la producción del álbum debut como solista de Nadia Ali: “Embers”, la producción de “A million stars” para el músico de trance bt y un año después, nuevamente con Nadia Ali en el tema ‘Call My Name’. En 2014 remezclaron ‘Locked out of Heaven’ para Bruno Mars, que fue nominada al Grammy en la categoría Mejor grabación remezclada.

Aunque no ganaron recuerdan la experiencia como alucinante: “Estar ahí, sentados junto a Disclosure y Paul McCartney, todos esos grandes artis- tas, fue muy gratificante”.

Igualmente, han colaborado como productores de ‘Close to me’, tema incluido en el disco de Tiësto “A town called paradise”. Pero, sin lugar a dudas, me cuentan segundos antes de caminar hacia el escenario en el que convertirán en una hecatombe esta fiesta de luna a la orilla del mar, la más grande satisfacción es hacer feliz a la gente. Apenas en enero de este año un tiroteo ensombreció la celebración del bpm Festival en Cancún, uno de los festivales de música electrónica más reconocidos alrededor del mundo, y cinco personas perdieron la vida en este lamentable capítulo.

“Es muy triste, eso no debió pasar aquí ni en ninguna parte del mundo. Lo más importante debería ser la música”, concluye Shepard.