MACARIO BRUJO: EL DIOS SATÁNICO DEL SEXO…DA RISA

POR ARTURO J. FLORES

Antes de la comedia estuvo la música, ¿por qué ahí no llegaste lejos?

Porque me falta talento musical. Canto horrible y aunque estudié, seguí cantando bien culero. Además entendía mal las cosas. Vi la película de The Doors y yo pensaba que el rock era eso, desmadrar todo, pero no sabía que había que ganárselo. Jim Morrison era un desmadre, pero porque generaba mucha lana, estaba guapo y cantaba padre. Pero lo de la disciplina no me entraba.

¿Por qué en la comedia sí?

Porque pasé un proceso. Soy alcohólico y a los 26 años llegué a AA. Ahí me tuve que alinear o me iría muy mal. Tenía familia, estaba casado y podría decirse que había tenido que atravesar un periodo de madurez. Mi grupo de punk le iba muy bien, porque todos tocaban chido menos yo. Pero había carisma, nos disfrazábamos y una vez hasta le abrimos a Panteón Rococó, tocamos en un concurso de Rockotitlán y quedamos cuartos entre 90 bandas. No nos iba mal, pero cuando llegué a la comedia ya había aprendido que hacer tonterías sí cuesta.

¿Por qué si te puedes poner a escribir y no a ensayar la guitarra?

Porque depende de mí. En el grupo sabía que los otros ensayaban y a mí, mi mamá me mantenía. Pero si en la comedia la cago, no comen mis hijas. Una vez me dijo Isaac Salame, porque yo sobrevivía entre la comedia y dar terapias a jóvenes, que si quería que la comedia se volviera seria para mí, tenía que dejar de dar terapias. Porque entonces la comedia sería mi único salvavidas.

Tocaste fondo a los 26 y a los 27 años se mueren los rockstars.

Esa era mi idea, yo empecé a beber a los 13 años y quería beber para morirme antes de los 30.

¿Qué fue tocar fondo?

Cuando llegué a AA, había perdido todo: familia, amigos, pareja. Estudié Bibliotecología en la UNAM, pero ni me enteré porque me la pasé borracho. Luego vino la huelga en la Universidad y pensé que al final tendría un camino en la política, pero no sucedió. Al final, un día desperté sin nada.

¿Cómo puedes hacer comedia de semejante oscuridad?

Primero que nada aceptándola. Así fue, no culpo a nadie ni me culpo a mí. Aprendí de lo vivido, no lo lamento. Es un tesoro. Así que después de aceptarlo, la oscuridad se vuelve luz. Y para volverlo risa, se requiere técnica. Lo que más uso es decir lo que no se debe decir, porque resulta inesperado.

A mucha gente la religión le sirve para superar una adicción, ¿fue tu caso?

Claro, primero llegué a AA estando peleado con Dios. Mi papá se murió cuando yo tenía 7 años, me buleaban en la escuela y le pedí a una chava que si quería ser mi novia. Ella me dijo que al otro día me respondería, pero eso nunca pasó porque la corrieron de la escuela, así que le dije a Dios: “ya me agarraste de tu puerquito, así que córtalas”. Empecé a destruirme. Pero en AA hice las paces con Dios, que al final es hacer las pases con uno mismo. No soy muy fan de la iglesia Católica, me acerqué más a los cristianos. Sólo que eran muy radicales. Así que no me encantó tampoco.

Pero eres creyente.

Sí.

¿Y eso no pelea con tu posición satánica?

(Risas) Apenas me dio lata Franco Escamilla que de dónde saqué la mamada de ser “El Dios Satánico del Sexo”. Salió de la película de “La Escuela del Rock”, en la que un rockero frustrado dice: “me hubiera gustado ser un Dios Satánico del Sexo”. Es burla, porque crecí en los 80 con mis rockstars como dioses.

¿Cómo conjugas hablar de prostitución en tiempos en los que está tan grave el problema de la trata?

Esa parte a salvó el ser papá de mis hijas. Cuando ellas nacieron y subí fotos a las redes, el mundo entendió que Macario es broma. Y me las perdonan casi todas. Antes sí era muy cabrón, se me salía la gente de los teatros cuando empezaba a hacer chistes o me mandaban mensajes muy agresivos. A mi mamá y a mi suegra no les gusta cómo hablo. Decían que a mis hijas las iban a bulear en la escuela porque su papá dice cosas horribles. Hasta Franco Escamilla me dijo: “¿Por qué todo tiene que ser hablar de putas?” Y la respuesta es, ¡porque así me sale! Una vez tuve un programa de radio con el Gobierno del DF donde todo era censurado y te juro que lo intenté, dije voy a hacer algo diferente, humor blanco, pero ni risa di ni risa me dio a mí. Gozo demasiado el humor negro. Y el público no es tonto: si no la paso bien, tampoco el público la pasará chido.

¿Quiénes son tus rockstars de la comedia?

Me gustan el tío Rober, Franco Escamilla, Gus Proal. Una vez grabé “Standparados” y ese día estaba Franco Escamilla. Él bien apartado, porque los chilangos lo estaban nefasteando. Me pasa mucho que cuando alguien que no conozco me cae gordo, acaba siendo mi mejor amigo. Total que él nos destrozó a todos. Simplemente no existimos, porque él estuvo brutal. Cuando repetí programa, que me lo encuentro afuera fumando y le dije: “me vine rezando todo el camino para que no me tocara grabar contigo”. Y la única frase que escuchabas era, “todos valen madre, mejor traigan a Franco Escamilla”. Pero se volvió mi cuate y me empezó a jalar a los shows.

Hasta que llegaste al Auditorio Nacional con él.

Sí, en el primero no me pasó nada porque me clavé en decir, “es un show más, es el Beerhall, es mi bar”. Porque si la cagaba, no me la iba a perdonar nunca. Al segundo show, ahí sí volteé a ver el Auditorio y me cagué. Antes de salir, estaba con Franco en el camerino y de repente me dijo, “Macario, ¿cómo fue que llegamos aquí. Tú yo éramos dos personas que valíamos madre”.

¿Y ahora que existe “Drunk History” no te da coraje que ya no bebes?

Me he puesto a pensar, ¿y si me pongo bien pedo para grabar con esos güeyes? Pero entonces digo: ¿y si me la sigo y ya no paro?

 

Macario Brujo se presentará este viernes 15 de septiembre en Beerhall (Puebla 372, Roma) con El Tío Rober a las 22:00 HRS.

Cover: 200 pesos