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domingo, 22 de enero de 2017

Rogelio Ramos, el stand up antes del stand up

Por Arturo J. Flores @arturoeleditor  

Hace 30 años Rogelio Ramos trabaja como publirrelacionista de brandy Viejo Vergel. Como vendedor no era malo. Con tal de cerrar una venta era capaz de cualquier cosa. Por ejemplo, de contarle chistes al gerente de un bar y tocarle canciones en la guitarra.

Al final, sí hicieron negocio.

“Me preguntó cuándo me pagaba Viejo Vergel por un día y me dijo que él me lo daría por hacer un show de una hora en el bar”, dice Ramos.

Tres décadas después de esa noche celebrará su trayectoria con una presentación especial en La Casa de los Comediantes (Av. De los Insurgentes 1168, col. Del Valle) este jueves 2 de junio a partir de las 8 de la noche.

    El stand up tiene muchos papás

Ramos es una figura de culto dentro del stand up comedy mexicano. Algo así como El Tri para quienes se carcajean con este tipo de comedia en la que sólo se requiere de un micrófono. Se diría que hace stand up antes del stand up.

“Había muchos comediantes haciéndolo antes de que le pusieran ese nombre”, comenta. Polo Polo por ejemplo. También a Jesús Martínez “Palillo” se le identifica como uno de los precursores del género, debido a la sátira política que hacia en las carpas durante los años 40.

“Pero resulta que el stand up comedy tiene muchos padres. ¡Todos lo inventaron en México!”, explica.

Entre ellos muchos comediantes muy jóvenes que reconocen a Rogelio como una de sus grandes influencias. Pero también otros que debido a esos 30 años de experiencia dicen que ya está fuera de circulación. En México nadie te perdona la edad a la hora de pedir trabajo.

  El aplauso miente

Por eso ha querido mantenerse al día. Con ayuda de sus hijos, alimenta sus redes sociales. Está consciente que muchos de sus colegas se hicieron infinitamente famosos después de subir un chiste a YouTube.

Y Rogelio no lo hace mal. Algunos de esos videos que comparte en su fanpage de Facebook superan el millón de clics. De ahí que a sus shows acudan no sólo sus contemporáneos de más de 50, sino los jóvenes.

Sin embargo, cuando hace chistes acerca de ellos, Rogelio se vale de sus hijos. Para el comediante, divorciado desde hace tiempo, resulta imprescindible que sus rutinas hablen con la verdad, “porque si no, pasa como dice Marco Antonio Muñiz, si el artista miente el aplauso también lo hará”.

Este jueves en La Casa de los Comediantes hará un repaso por las rutinas y chistes que lo han caracterizado a lo largo de 30 años. Sobre todo aquellas que se refieren a las diferencias entre hombres y mujeres. Porque esas hacen reír a todos sin importar su condición social. “Si hubiera vida en otros planetas, estoy seguro que tienen los mismos problemas de pareja y con los hijos”.

¿Cuánto tiempo dedicas a escribir tus chistes?, le pregunto. Horas y horas, responde. Sobre todo cuando maneja en carretera. Se graba con su celular y después quita y pone, copia y pega, elimina, añade y finalmente lo prueba en el escenario.

  El show malo debe continuar

¿Hace cuánto no tienes un show malo?. Rogelio no duda en sincerarse: “Hace año y medio en un evento de modelos. Llegaron los fotógrafos y las chavitas se empezaron a poner de pie. Todo eso distrae. Pero está bien. Si todos los shows fueran buenos, uno no los valoraría”.

Su celebración incluirá, además del show en Ciudad de México, actuaciones en Querétaro, Monterrey, Torreón, Durango, Zacatecas, Tampico y Monclova. Lo que se le puede regalar a un comediante cuando está de fiesta es muy sencillo. Igual que en aquella remota presentación delante del gerente de bar que lo inició como comediante, Rogelio sólo pide asistencia y carcajadas. “El aplauso me lo tengo que ganar”.

Rogelio Ramos

FB/RogelioRamosShow