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viernes, 21 de julio de 2017

HERIBERTO MURRIETA: “JACOBO ME ROMPIÓ UNA NOTA EN LA CARA”

Es el cronista de toros más popular que existe, pero estuvo vetado de la plaza México. sabe que las redes sociales han mermado la popularidad de lo que él considera un arte. Le causa dolores de cabeza entrevistar futbolistas ignorantes.

Cortesía Heriberto Murrieta

Cortesía Heriberto Murrieta

Por Luis Jasso

PLAYBOY: ¿Qué tan importante es para un periodista la formación académica?

MURRIETA: No menosprecio la importancia de un título universitario, pero no hay como la práctica. En mi caso creo que más que cualquier carrera universitaria el forjarme durante diez años al lado de Jacobo Zabludovsky me representó un gran aprendizaje periodístico que seguramente no hubiera encontrado en una universidad. Aparte yo estudiaba comunicación y me encontré con que el director de Comunicación de la UIC (Universidad Intercontinental) de esa época que era el profesor Ontiveros no me daba muchas facilidades; y tampoco me las daban en Televisa. Total que todo se empezó a complicar tremendamente, a tal punto que la situación me obligó a dejar la carrera en el quinto semestre y abrazar de lleno la actividad profesional.

PLAYBOY: En ese tiempo la televisión era muy poderosa, era lo único que había y tú eras muy joven, ¿cómo hiciste para no desubicarte ante una responsabilidad tan grande como estar en el noticiario con Jacobo?

MURRIETA: Entré a Televisa en el 84 y hasta el 88 con Jacobo. Me invitó a trabajar en 24 Horas. En esa época no había tiempo para vanidades. Sí te llega la fama y es una cosa bonita y hay que disfrutarla pero es efímera, pasajera. Me parece ridículo depender de ella para ser alguien en la vida. No creo haber cambiado demasiado y lo logré llevar adelante porque era un trabajo muy demandante, en el cual había que estar muy puntual en la información y en las noticias, no se le podía fallar a Jacobo, no se podía uno andar con tonterías.

PLAYBOY: Los estadounidenses usan la frase “blessing in disguise” para decir que algo que parece una bendición puede no serlo tanto. Trabajar con Jacobo te impulsó mucho pero él te presentaba como el El Joven Primer Espada.

MURRIETA: Fue enorme porque fue mi maestro, yo creo que las dos personas que más me han marcado fueron mi padre, que en paz descanse, y Jacobo. Estoy muy hecho a la medida de ellos y han sido dos personajes importantísimos en mi vida. En cuanto a Jacobo pues sí, desde luego fue muy importante que me tuviera fe para estar en ese puesto sin haberme tratado mucho. De hecho la única experiencia que había tenido con él no había sido muy grata porque me había roto en mis narices dos veces una nota que hice sobre Cantinflas que era demasiado larga y sin entrarle bien a la información. Fue amarga esa experiencia con Jacobo pero yo ya era suplente en 24 Horas de la tarde con su hijo Abraham. Ya narraba los toros, el futbol, ya había ido a unos Juegos Olímpicos entonces él ya había notado algo de mi carrera y me convocó para trabajar con él y de ahí en adelante me dio un gran apoyo. Fue muy formativo, una gran enseñanza para mí porque era un hombre muy disciplinado, culto, inteligente, exigente, a veces un poco duro, con una forma muy positiva de ver la vida a pesar de los problemas que enfrentó a lo largo de ella; un personaje muy polémico también, lo reconozco y lo entiendo, pero importantísimo. Siempre me impuso mu- cho su personalidad, me ponía nervioso, pero estar a su lado fue una plataforma de despegue.

PLAYBOY: ¿De dónde salió lo de Joven Murrieta?

MURRIETA: La primera noche pensé que se le había olvidado mi nombre, Heriberto, y lo había resuelto con lo del Joven Murrieta pero luego sucedió la siguiente noche y la siguiente. Admito que en algún momento me incomodó el apodo porque sentía que se perdía cierta fuerza si yo hacía una buena entrevista y él me presentaba como El Joven Murrieta… Hubiera preferido que me llamara por mi nombre. Luego lo del Primer Espada: eso en el cartel de una corrida se le dice al torero más antiguo, y yo era el más joven, aunque también es sinónimo de “el más importante”. Luego, ya en los últimos tres o cuatro años lo traté de otra manera, ya no como alumno-maestro o empleado-jefe sino en un plan más amistoso, cuando ESPN lo rescató para la televisión. Fuimos a La Habana, Londres y Río de Janeiro a hacer pequeñas cápsulas culturales en las que yo no quería ser reducido a un simple presentador de Jacobo sino aportar mi conocimiento sin dejar de reconocer que él era el maestro. Ya el trato ahí fue más paternal y fue una gran oportunidad convivir con él esos últimos tres o cuatro años sin la presión de ser alguien que trabajó en su noticiario.

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Cortesía Heriberto Murrieta

PLAYBOY: Una de estas experiencias que mencionas la compartieron con José Ramón Fernández. Estás acostumbrado a los personajes controversiales pero te has mantenido fuera de la polémica.

MURRIETA: No me contagio de una polémica que pueda ser poco sustanciosa. Yo más bien soy conciliador. Prefiero un estilo más como el de Jacobo, elegante, con categoría, con argumentación. Me gusta pensar antes de hablar y tampoco me gusta generar polémica ficticia, o prestarme a ella cuando no la siento, o hacer show o hacer un mercado de un programa de televisión, mi estilo no es así. Los personajes polémicos me atraen, me gusta su forma de ser pero a estas alturas de la vida ya con 50 años difícilmente me puedo contagiar o copiarlas porque yo tengo mi estilo muy definido.

PLAYBOY: Saliste de Televisa y te fuiste a Radio Fórmula y poco a poco esa estación se convirtió en receptáculo de personajes que por la razón que fuera dejaron atrás otros espacios, como José Ramón en Tv Azteca. ¿Cómo fue el cambio de la tele a la radio?

MURRIETA: Lo que sucedió fue que cuando terminó 24 horas, de pronto a los treinta y dos años me encontré prácticamente desempleado. Ya no me desvelaba hasta las 12:30 ó 1:00 después del noticiario, no tenía que estar a las cinco de la tarde en la oficina de Televisa Chapultepec, ahora tenía un programa de radio de cuatro a cinco y párale de contar. También en esa época trabajaba en el periódico Ovaciones pero me enfrenté a un desbalance de costumbres más que a perder la fama. Sí fui muy feliz y hasta la fecha extraño esa adrenalina del noticiario. 24 Horas era prácticamente la única alternativa para informarte antes de que empezara a crecer Hechos, que llegó a alcanzar en rating a 24 Horas, lo cual parecía insólito en aquella época. Ése fue el mayor cambio de pasar de la televisión a la radio. Después ya tuve un regreso a Televisa y entré a ESPN y he seguido en la tele- visión durante 32 años.

PLAYBOY: En Televisa había una línea editorial muy marcada. Ahora que estás en ESPN, ¿cómo es?
MURRIETA: Siempre he sido muy medido, no me gusta ser muy alharaquiento ni exagerado o cursi. El tener más libertad en ESPN —porque aquí no hay intereses con ningún equipo, la empresa no es dueña de ningún equipo de futbol, no tiene relación comercial con la Federación Mexicana para transmitir a la Selección Nacional— es un cambio que yo no he sentido tan bruscamente. Sí valoro mucho la gran libertad de expresión que hay en espn porque me dejan hablar tranquilamente de cualquier tema, con toda libertad, lo cual no me hace excederme hacia el libertinaje.

PLAYBOY: En la mesa de Futbol Picante, por ejemplo, ¿cómo equilibrar a personajes que vienen del deporte pero que no tienen formación periodística? ¿Cómo encuentras tú como director de la mesa ese equilibrio?

MURRIETA: Hay una junta previa una hora antes del programa. Yo reparto mucho el juego y me gusta hacerlo, no acaparo el programa o el micrófono. Me gusta lucir y hacer lucir, repartir el juego con la mirada. Cuando veo que alguien no habla mucho y los otros acaparan miro a esa persona y con ese gesto ya le indico que se eche pa’lante, o si veo que no le entra pues yo se la tiro. Y no dejo de reconocer algo muy importante que es que los futbolistas han practicado el deporte de manera profesional. Yo he jugado toda mi vida pero a nivel amateur, así que respeto mucho a los que saben y tienen esa facultad de analizar con base en esa experiencia profesional que han tenido, y a lo mejor exponen o cuentan cosas que yo no he vivido en un vestidor, o ante 100 mil personas y que ellos sí conocen. Y es cierto que algunos tienen una expresión oral mejor que la de otros, Gómez Junco, por ejemplo, es muy articulado, muy pensante, preparado, letrado. Yo respeto mucho a quienes han jugado y tienen una opinión con peso, justo por eso.

PLAYBOY: Tú has escrito libros sobre futbol. ¿Se vale filosofar como Valdano?

MURRIETA: Yo sí me sentiría excedido porque me encanta el futbol desde niño, fue para mí una enfermedad tremenda, particularmente mi afición por el equipo Atlante, pero prefiero filosofar, o mejor dicho profundizar… Me siento más capacitado para conceptualizar en el toreo que en el futbol. Sí he escrito sobre futbol pero han sido más cuestiones históricas, de remembranza, investigaciones periodísticas como el libro del Atlante o recientemente el libro sobre el futbol mexicano de los años 70 —que es la década en la que yo me enganché con el juego—. Hice un libro de futbol para niños para la Secretaría de Educación Pública, otro par de trabajos, artículos pequeños sobre dicho deporte pero no me sentiría capacitado para filosofar.

PLAYBOY: ¿De dónde te viene el gusto por lo taurino y cómo aprendiste a narrar de manera tan fluida algo que pareciera ser exclusivamente para un público entrenado?

MURRIETA: Viene de mi padre que era un gran aficionado. Quiso ser torero, coleccionaba boletos, programas y crónicas de los periódicos. Era un buen aficionado, conocedor de la terminología, sensible, con buen gusto para captar la calidad de algunos toreros; era un aficionado exigente y él fue mi formador. Yo crecí yendo a los toros con él, a la Plaza México y gracias a él aprendí mucho y escuché muchas anécdotas de toreros, entonces una vez que entré a Televisa y ya estaba en el futbol mi padre me dijo: “Oye, que bueno que ya entraste, la familia está muy contenta —les ponía las grabaciones a mis abuelitos o les avisaba que iba a salir en la XEW— pero, ¿por qué no intentas ser cronista en los toros?, en el futbol hay muchos”. Y dicho y hecho, le entregué un casete a Julio Victoria (qepd) y empecé en los toros. Ya después comencé a narrar un poco copiando o imitando a los cronistas que ya existían y con el paso de los años he desarrollado mi propio estilo. Trato de hablar menos porque creo que el toreo te permite utilizar un lenguaje más poético y literario, sin yo ser poeta o literato, pero me gusta expresarme bien, usar un vocabulario amplio, utilizar la palabra adecuada para lo que quiero decir y tratar de explicarle al público sin ser demasiado descriptivo.

PLAYBOY: El taurino solía ser un mundo aceptado dentro del contexto de la cultura, y creció mucho. Tenía un aura de elegancia pero de repente se rompió, probablemente desde que entraron con fuerza las redes sociales. Desde tu punto de vista, ¿qué pasó?

MURRIETA: Es muy buena observación, yo no había encontrado el momento exacto pero seguramente es cuando proliferan las redes sociales, que empiezan a expresarse públicamente personas que antes no tenían oportunidad de hacerlo y eso se vuelve como una onda expansiva. Yo creo que es ahí . El problema que veo en eso es que hay muchos mitos, mucha desinformación y eso empieza a ulular y a transmitirse de una persona a otra y se convierten en verdades. También es cierto que hay una evolución de la sociedad y la civilización misma que no acepta que haya un espectáculo de esta naturaleza, pero yo creo que es un poco porque no lo conocen, porque están mal informados, porque además está muy politizado el tema y es importante decirlo y sí, de pronto empezó esta ola, esta avalancha en contra de la fiesta de los toros. Ahora hay gente que te dice asesino porque te gustan los toros, pero yo creo que es un espectáculo muy bello, con mucha tradición, con mucho arte, que pudiera parecer anacrónico pero que está muy vigente; basta con ver todas las ferias que hay en España, en México, aunque en nuestro país sí hay una baja muy considerable de actividad, está muy apagado el ambiente, y concretamente en la capital, pero es muy posible que sí, que con las redes sociales haya empezado a decaer esta fiesta que requiere de mucha inteligencia y mercadotecnia para poder recuperar el terreno perdido.

PLAYBOY: ¿Es mi percepción o de verdad falta una contracampaña para informar a la gente sobre los toros?
MURRIETA: Sí, claro que falta. Los taurinos nos hemos mostrado muy apáticos contra esta fuerza muy bien organizada, esta facción antitaurina. Sí nos falta ser más didácticos. Hay algunos esfuerzos como las cápsulas de los domingos por la noche patrocinadas por gnp en el programa de La Jugada en las que se trata de explicar el toreo de manera didáctica pero sí hace falta mucho más para que esto vuelva a levantar.

PLAYBOY: En ese mundo taurino una de las grandes personalidades que hubo fue María Félix, y tú tuviste algo de historia con ella gracias a un programa de televisión en el que pidió que estuvieras presente.

MURRIETA: Al principio Jacobo me dijo que María quería que estuviera en un programa de Verónica Castro, que me quería conocer, y fuimos a su casa en la calle de Hegel y fue muy emocionante el momento. Yo esta- ba muy nervioso y luego me sentí muy honrado de ver cómo María se sabía mis frases, me veía en el noticiario y me escuchaba en las transmisiones. Me tenía muy claramente identificado y eso fue muy halagador. Ya en el programa fue cariñosísima, me dijo: “me da pena hablar de toros frente a usted, Joven Murrieta” y todo eso fue muy bonito para mí a los 25 ó 26 años que tenía. Luego continué la relación, la iba a ver a su casa. Había una panadería El Globo ahí en Arquímedes, le compraba una gelatina o un pastel y me iba a su casa. Fueron como dos o tres veces y éramos nosotros solos y platicábamos y convivíamos. Fue una experiencia fascinante porque era una mujer muy culta, muy simpática, parecía altiva o petulante pero era muy simpática, tenía un humor que me encantaba. Luego hablaba a mi casa, y lo conté en algún artículo, decía que la voz cinematográfica de María salía por el auricular y se quedaba flotando por la Colonia Del Valle. Me invitó una vez a ver a Antoine Tzapoff en el centro, a algún evento en la Alianza Francesa, es decir, la vi varias veces después del programa.

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Cortesía Heriberto Murrieta

PLAYBOY: Estuviste cerca de grandes personalidades de la cultura. ¿Cuál es tu opinión sobre el mundo del arte actual?
MURRIETA: En realidad no estoy tan cerca de ese mundo pero sí creo que se han ido grandes personalidades como Carlos Fuentes, Octavio Paz, Monsiváis. Se van grandísimas figuras y uno piensa ¿y quién viene detrás? Grandes actores que mueren pero no sé por qué no hay quien los sustituya, tal vez el ambiente actual no se presta para crear leyendas inalcanzables porque quizás ahora estamos al alcance de la mano y eso podría influir; tal vez las figuras o las estrellas estaban más ocultas, eran más inalcanzables, era raro que te las encontraras y ahora con apretar un botón estás prácticamente hablando con esa persona, como con Twitter. Yo no tengo cuenta en esa red, por ejemplo, porque no me gusta. Joaquín López Dóriga dice: “Me tiene usted al alcance de su mano” y a mí eso me da escalofrío porque creo que el periodista está al descubierto, expuesto, como carne de cañón. Quizás esa nueva cercanía con los personajes haga que se creen menos leyendas.

PLAYBOY: ¿Cuál ha sido la entrevista que más trabajo te ha costado y por qué?
MURRIETA: La entrevista más difícil es aquélla en la que el entrevistado responde con monosílabos. Entrevistar a María o a Juan José Arreola o a José Luis Cuevas o Pita Amor no es tan complicado porque es gente que tiene algo que decirte, tienen algo adentro y algo que compartir, es gente inteligente que tiene conceptos. En cambio cuando entre- visto futbolistas ignorantes me encuentro con que es muy difícil sacarles algo porque todo son lugares comunes o porque no les funciona el caletre. Sus respuestas son muy mecanizadas, son deportistas con muy poca aportación. Un personaje que se me dificulta entrevistar es Jorge Vergara porque responde muy rápido y muy corto y eso te obliga a tener la velocidad mental de buscar una y otra pregunta y que no se te acaben. Ésa es la entrevista más difícil, no la de los grandes personajes que tienen algo que decir.

PLAYBOY: ¿Alguna anécdota que quieras compartir que puedas decir que sólo te pasó a ti?

MURRIETA: Una muy formativa es aquélla que te contaba de Jacobo que me rompió dos veces una nota, la de Cantinflas. Yo sudaba. Se trataba de hacerla corta, concisa y entrarle a la información, y yo empezaba aquella nota con algo como “esta tarde hubo una comida en las bodegas Domecq en la salida a Texcoco en la que estuvo presente Mario Mo- reno Cantinflas” y pues no, ésa no era la nota. Ya sabíamos que hubo una comida pero la nota era qué surgió en esa comida y yo no le supe entrar a eso, entonces el hecho de que Jacobo me rompiera ese papel, un papel calca azul que venía en rodillos y del cual salían varias copias y que te lo rompiera, era algo rudo. La segunda vez que se la mostré me la volvió a romper y hasta la tercera fue que ya la aceptó.

PLAYBOY: Escribiste un libro sobre Pajarito, el toro aquél que brincó a las gradas en la Plaza México. ¿Estabas ahí ese día?
MURRIETA: Es algo muy curioso porque no, estaba yo vetado de la plaza en ese año, 2006 me parece. Había tenido dificultades con la empresa que manejaba la plaza y con Televisa también así que no estuve ese día, pero si sirve de anécdota, cuando era niño muchas veces soñé y pensé: “¿Qué va a pasar el día que un toro brinque a donde está el público?”. Porque era factible, aunque en 60 años nunca había pasado. Cuando eso ocurrió me puse muy nervioso, estaba viendo la corrida con mi hermano y recuerdo que lo agarré del brazo y me preocupé mucho, fue como una pesadilla hecha realidad con el toro aquel Pajarito que en el nombre llevaba la premonición: Voló hacia los tendidos e hirió a una mujer, Julieta Gil Elorduy, y causó lastimaduras a otras personas, y yo no estaba ahí pero hice un libro porque todas las ramificaciones periodísticas y recopilar todas las reacciones que hubo en el mundo por el brinco del toro eran interesantes para hacerlo.

PLAYBOY: ¿Ya no estás vetado? Ya no está Rafael Herrerías en la Plaza…
MURRIETA: Ya no está, fue un año muy difícil pero al año siguiente regresé fortalecido porque empecé a narrar los seis toros, ya no nada más tres yo y tres otro cronista sino que me tocaban ya los seis, así que fue una experiencia difícil pero regresé fortalecido a las transmisiones de corridas de toros y hasta la fecha sigo ahí. Empecé en el 85, llevo 31 años narrándolas, siempre para Televisa, con este feliz acuerdo de que espn me permite hacerlo, y eso es algo muy bueno para mí.