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viernes, 22 de septiembre de 2017

DIFÍCIL DE CREER: LO IMPORTANTE ES EL CÓMO

¿CUÁL ES tu posición sexual favorita? ¿En un primer encuentro íntimo intentas practicar todas las posiciones que conoces o te guardas algo para una segunda cita? ¿Practicas sexo oral cuando te metes a la cama con alguien por primera vez? ¿Te gusta controlar la cadencia en una posición o prefieres que tu pareja gobierne tu cuerpo? A continuación, algunos datos difíciles de creer sobre las posiciones que practicamos al copular.

Para mi amiga Martha, de entre todas, aquella en la cual la mujer se sienta encima del hombre es la que menos le gusta porque se cansa. Le he comentado que tal postura es recomendada para retardar la eyaculación porque el varón se mueve menos y así maneja su respiración. Ella sostiene que no busca hombres precoces, pero también asegura que le desesperan los tipos que se tardan en llegar al clímax; tampoco le entusiasma la idea de que una mujer introduciendo el pene en su vagina al ritmo que le permita su condición física represente una forma de dominación o empoderamiento.

Andrómaca, o caballo de Héctor, es otra manera de nombrar esa posición, porque así copulaba el héroe troyano de la mitología griega con su esposa. La literatura describe que mientras Andrómaca se montaba sobre Héctor, los esclavos que los espiaban se masturbaban. Claro que en esos tiempos mitológicos no existían los estudios de los urólogos que recomiendan precaución al copular así, debido a que esta práctica es la principal responsable de las fracturas de pene.

Para mi amiga Ana, en un primer encuentro sexual la única posición que debe evitarse es el 69, según ella el sexo oral debe esperar más tiempo y confianza, al menos a un segundo revolcón; no es que sea mojigata, argumenta, prefiere dejar picado al hombre. Ana piensa que en estos tiempos los varones le dan más importancia a un buen blow job que a la virginidad; así, ella que hizo a un lado su himen hace dos décadas mantiene cerrada su boca como un tesoro más complicado de obtener. Sin embargo, confiesa que desde la primera vez que se encama con alguien pone en práctica un amplio repertorio, siendo su preferida la postura de perrito, que más allá del orgasmo, es saludable. Resulta que un grupo de científicos de Canadá realizaron una investigación con un sistema de captura con tecnología infrarroja y electromagnética, para ver el comportamiento de la columna vertebral al momento de tener relaciones sexuales. Ya me imagino el voyeurismo disfrazado de ciencia. ¿Cuántos hombres y mujeres de blanco se habrán chaqueteado al realizar tal observación? En fin, que el hombre penetrando por atrás mientras la mujer está apoyada sobre sus codos es la posición ideal para no dañar la espalda al hacer el amor… como si alguien se ocupara de esas pequeñeces a la hora de abrir las piernas, cuando la sangre acumulada en los genitales anestesia al cerebro y cualquier dolor.

Se preguntarán: ¿Cuál es la posición sexual que más daña la espalda? Según el mismo estudio, la de cucharita. También se encontró que el misionero: la mujer boca arriba y el hombre encima de ella, pero apoyado sobre sus manos, beneficia la zona lumbar. Algo bueno debía que tener el aburrido misionero, posición que ha permanecido por los siglos de los siglos, amén.

La leyenda relata que el misionero se llama así debido a los misioneros anglicanos que viajaban por distintos lugares difundiendo el evangelio, y en esas andanzas, les decían a los nativos que debían practicar el coito con fines reproductivos solamente, colocándose, mujer y hombre, como sabemos. Entonces los oriundos nombraron esta posición como la persona que se los ordenó: el misionero. En realidad, no hay una certeza del origen del nombre, incluso hay quienes dicen que el término se acuñó en los años 50, y otros sostienen que a finales de los años 60. Da igual.

Se cuenta que en la Edad Media ésta era la única forma aceptada para tener sexo, ya que sólo debía ser practicado para procrear, no por placer; entonces cualquier posición que aumentara el placer del coito era cosa del diablo y estaba prohibida. No sólo eso, también se ordenaban días de pan y agua, además de abstinencia sexual para quienes lo hacían en posturas que no eran aceptadas.

Las posiciones de perrito, de pie, sentados o de cucharita: 40 días de penitencia.

Las más castigadas eran la de Andrómaca y el sexo anal: tres años. Pero si se te ocurría tirarte por el culo a un clérigo, eso sí era un pecado mayor y te recetaban 10 años de castigo.

Difícil de creer.

POR SERGIO SEPÚLVEDA @sergesepulveda