#CrónicaGodínez: Ligar en la oficina

A todos nos quita el sueño ligar en la oficina. Si nos vemos obligados a pasar más de 10 horas diarias (aquel que presuma invertir sólo ocho, déjeme lo descalabro con la primera piedra que encuentre, por que soy un envidioso), justo es que invirtamos buena parte de ellas en perseguir al sexo opuesto.
Menester es que identifiquemos los lugares, las situaciones y las frases hechas que nos ayudarán en nuestra empresa (nunca mejor aplicado el término) y que al final de la jornada nos harán irnos a la cama con algo más que una sonrisa, la sonrisa de alguna compañera de escritorio.
1. Darwin no es idiota
Sí, todos queremos que la rubia despampanante, la sexosa morocha, la pelirroja cincelada a mano por los dioses, la trigueña a la que el traje sastre le viene como untado, nos distinga con sus favores. Lástima. Así en la jungla como en la oficina, opera la selección natural. Esto quiere decir que si la destinataria de tus suspiros, aquella musa a la que dedicas tus nocturnos arrebatos manuales (a veces mientras contemplas su foto de perfil en el Face, si es que calificas como su ciberamigo) ostenta un puesto más alto que el tuyo, cobra por quincena lo que tú no juntas de reparto de utilidades… estás out. Un amigo trabajaba en un corporativo en el que había una mujer a la que apodaban “La B-45”. Únicamente salía con ejecutivos B-45 para arriba. ¿Hace falta que te diga que eran los que ocupaban oficinas en vez de cubículos, tenían lugar de estacionamiento para sus BMW y ni en drogas se rebajaban a calentar su comida en el microondas?
2. Hipsters vs. Zombies
Conviértete en James Bond. Mark Zuckerberg te hizo el favor de inventar Facebook para pavimentar el camino de terracería que te llevará a conquistar el corazón de Alicia, la Diseñadora Gráfica. Stalkéala como si de ello dependiera tu vida, empápate de sus gustos. Así no cometerás el oso grizzly de escupirle encima una invitación inapropiada. ¿La quieres invitar al concierto de La Arrolladora? Antes de marcar el número de Ticketmaster aseguráte de que tu musa no sea una espécimen hipster con ascendencia en el signo geek que comparte videos de Capital Cities en horario laboral. Si no sabes quién es Capital Cities olvídate de Alicia y mejor dirige tu artillería hacia Marcela, la de Cobranzas. Ella sí trae a Julión como tono en su celular.
3. De Cupido a Copy-Ido
Aunque no lo creas, existe gente a estas alturas que puede sincronizar la Biblioteca de iTunes de su iPhone con el pensamiento pero es incapaz de sacar una fotocopia por ambos lados de la hoja. Sobre todo aquellos que tienen menos de 25 años. Es tu oportunidad. Domina el arte de hacer una reducción, una ampliación, un escáner y dispondrás de minutos preciosos para platicar con Dafne, la subdirectora comercial, mientras le ayudas a terminar la engorrosa misión que le encomendó su jefe: ajustar un mapamundi a una hoja tamaño carta para la tarea de su hijo. Si descifras los secretos de ese armatoste que se parece a la Hal 9000 de Odisea del Espacio, te volverás un maestro en el arte de iniciar una conversación “casual”. De ahí a invitarle un café sólo media un pestañeo.
4. Monchis es poder
Por la boca muere el pez. Y si comiste pez, tu boca huele a muerte. La hora de comida ha sido vista, desde los tiempos ancestrales del oficio Godín, como una oportunidad dorada para cazar. Cuidado, puede que esa hora libre de la que disponemos como un respiro en medio de la horca laboral parezca perfecta para el cortejo, pero debes tomar tus previsiones. Recordemos al mejor amigo del abuelo Simpson en el asilo. Si llevas topers, tabla. Ninguna chica cree que eso es sexy. Si comes mole, tabla. Las manchas no seducen. Si te compras una torta cubana, tabla. Recuerda que eres lo que comes. Si llevas ensalada, tabla. La mujer suele desconfiar de la virilidad de un tipo que devora plantas con la delectación de un personaje de Walking dead masticando una pierna. Una opción podría ser el sushi. Te hace ver como un tipo de mundo. Ya después, a solas, completarás con una galleta, porque te quedarás con hambre.
5. Prepara, apunta, ¡Platica!
Paradójicamente, el camino más corto para escurrirse bajo la falda de una chica se encuentra muy lejos de ella: sus orejas. Más de una me ha dicho: mi clítoris está en el oído. A ellas les gustan los tipos divertidos, interesantes y espontáneos. Nadie dijo que sería fácil: lee libros, blogs y revistas (Playboy ayuda mucho, of course) que te proporcionen conversación. Evita romper el hielo con “¿mucho trabajo” Es obvio que lo tiene. “¿Hace calor, no?” El clima se agotó como tema desde los tiempos de Shakespeare. “¿Lista para el viernes?”. Exhibes tus credenciales como un perfecto imbécil. Mejor renueva tu repertorio de chistes y sobre todo, cuídate y haz ejercicio. Verbo mata carita, sí. Pero hasta la Bestia tuvo que volverse Príncipe para que Bella aflojara su resistencia.
Palabra de Godínez
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