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viernes, 22 de septiembre de 2017

¿CÓMO AFECTA LA COMIDA TU VIDA SEXUAL?

SER VEGANO DISMINUYE LA CALIDAD DE TU SEMEN PERO COMER DEMASIADA CARNE PUEDE HACER QUE TUS FLUIDOS HUELAN MAL; ESTOS DETALLES AFECTAN LO QUE NOS LLEVAMOS A LA BOCA, EN TODO SENTIDO.

PORELIZABETHSANTANA @ELIXMORGANA

¿Es mejor amante quien cuida lo que come? “Somos lo que comemos”, nos repiten continuamente, e indudablemente, depende de cómo nos alimentemos será nuestro desempeño en la cama. Existe una relación incuestionable entre cómo nos acercamos a los alimentos y a la sexualidad, explica José Manuel Oropeza, Maestro en Psicología de la Salud y Director de The Wellbeing World Mx.

Según el experto existen estudios médicos y antropológicos que han demostrado que la alimentación que llevamos influye en la manera en cómo pensamos, y esto se relaciona directamente en que los nutrientes que ingerimos condicionan nuestra sexualidad:

“Esta correlación entre cómo comemos y tenemos sexo aplica más en mujeres debido a su biología, genética e incluso anatomía, porque los órganos sexuales femeninos siempre están más expuestos a enfermedades que los del hombre. Entonces culturalmente están educadas a ser más cuidadosas”.

A partir de esta condición biológica el ser humano desarrolla costumbres en las que se hace presente que la mujer hace un esfuerzo mayor por protegerse, dado que su limpieza tiene que ver con los riesgos asociados a su anatomía y esto genera atracción sexual, por ello es común que se sientan inclinadas a elegir hombres aseados que cuidan su apariencia. Es una clave totalmente de su naturaleza.

“La atracción biológica y la atracción psicológica están empapadas y permeadas de sexualidad, son indivisibles. Todo esto viene del ‘somos lo que comemos’. Es un tema amplio e inmenso”, explica Vargas Oropeza.

Añade que en realidad no puedes saber a ciencia cierta qué tipo de sexo te dará una persona sólo por la forma en que se alimenta, pero existen indicadores en los cuales se relacionan ambas actividades, apesar de que una no es necesariamente la correlación de la otra. Por ejemplo, alguien que no se ensucia las manos nunca no será un buen amante por eso, no es una condición; sin embargo, ciertas activitudes sí te dan pistas, porque aunque creas que no tiene nada que ver, es importante ver cómo alguien trata al mesero, por mencionar algo. Eso te dice mucho sobre su personalidad; si es abierta y amigable o controladora y déspota.

Para la sexóloga Tamara Miller la manera de alimentarnos es gobernada por nuestras conductas inconscientes, y éstas nos brindan un panorama de cómo se puede comportar alguien en la cama. Es decir, qué tan consciente es de su entorno y qué tanto cuida su imagen: “Quien es egoísta en la cama, jamás te ofrecerá de su delicioso plato a la hora de comer. Un buen amante lo es porque se ha preocupado por aprender y mirar, tiene que ser observador y no egoísta, y a la hora de comer eso se nota”, indica.

Aunque disciplinas como la sexología, la psiquiatría, la pedagogía y la sociología abordan la relación entre la manera en que comemos y ejercemos nuestra sexualidad, lo hacen de forma austera, por lo que no existen para Miller estudios serios que aborden el tema más claro y explícito.

“Pero, decir que como comemos cogemos es una analogía acertada; es decir, preguntarnos qué tan reflexivos somos con lo que nos llevamos a la boca en cuanto a cantidad y calidad. Las personas más conscientes de su alimentación y cuidado de su cuerpo tie- nen mejor rendimiento sexual”.

La experta concluye que la primera cita siempre es crucial, pero “no hay que perder de vista que la mayoría cuida mucho las formas en esas primeras salidas, y también se dice que el verdadero yo nunca sale en ese momento. Todo es importante: cómo se pide la comida, qué se pide, los temas de conversación que se tienen en la mesa, si la persona es educada y tiene buenos modales, si le gusta ser el centro de atención, la vestimenta que elige, entre otras cosas”.

Entoces, lo que ingerimos está relacionado con nuestro desempeño en la intimidad: a corto plazo los alimentos influyen en nuestra energía sexual, el sabor del semen y la calidad de erecciones, y a largo plazo lo que nos llevamos a la boca puede ser factor de sufrir problemas como la disfunción eréctil y las situaciones de eyaculación precoz, entre otros.

Por su lado, José Vargas subraya la necesidad presente en casi todas las culturas de buscar alimentos afrodisiacos, aquellos que estimulan la libido.

Añade: “Hay pocos alimentos con efectos comprobados, uno de ellos es la cebolla y otros son los que tienen altos contenidos de metales, porque ayudan a que no estés deprimido y te sientas más eufórico. La sandía, por ejemplo, en cantidades relativamente altas (desayunarla tres veces a la semana) tiene efectos en la microcirculación, por lo que favorece erecciones y la irrigación sanguínea hacia el clítoris, brindando una excitación sexual más elevada. El pimiento verde también tiene efecto sobre la microcirculación”.

Eres lo que comes

De acuerdo con distintos nutriólogos, la asociación entre comida y sexo es más clara. Coinciden en que tener un estilo de vida saludable se ve reflejado en todas las acciones que realizas, porque tu metabolismo se vuelve más amigable y luces mejor, proyectas seguridad y así te desempeñas mucho mejor en tu vida erótica. En cambio, mientras más grasa acumules en tus zonas genitales se puede ver afectada tu excitación.

Para Marybel Yañez, Maestra en Nutrición y Naturópata, se puede deducir que una persona que come mal seguramente sudará más, olerá mal y se agitará más, algo un tanto negativo.

“En cambio, con una comida ligera el cuerpo toma la energía necesaria para degradar y absorber lo que nos comimos y quemar energía vital, que así se llama en el Ayurveda, para tener relaciones sexuales. Pues en este sistema medicinal se cree que cuando se excede en tener relaciones sexuales con muchas personas en poco tiempo estás gastando tu energía vital y terminarás por enfermarte y/o sentirte con un vacío emocional”.

Respecto a la relación entre lo que comemos y el sabor de nuestros flujos, ella corrobora que los alimentos sí influyen en nuestras hormonas y secreciones.

“Lo que comemos se transpira, sale en todos nuestros fluidos. Recordemos que todo lo que comemos no sólo sale por heces y orinas sino por el sudor y las lágrimas”.

Así que la próxima vez que tengas que eligir entre una ensalada y unas costillitas a la barbecue, piensa que de ello puede depender tu próximo performance erótico. Nosotras te lo vamos a agradecer.