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martes, 25 de abril de 2017

HUGO SÁNCHEZ: “RENUNCIÉ A MEDIO SUELDO PARA JUGAR EN ESPAÑA”

Hugo Sánchez Márquez es visto por muchos como el mejor futbolista mexicano de la historia. Goleador del Real Madrid y bicampeón como técnico en los Pumas de la UNAM, el también analista deportivo charló sobre sus inicios, sus sacrificios económicos para convertirse en una estrella del futbol europeo y el tanto más famoso de su carrera.

Por José Manuel Pineda @j_m_pineda

Fotografías de Miguel A. Manrique @MannFotografo

PLAYBOY: ¿En qué momento de tu vida decidiste que el futbol podía ser una opción?

SÁNCHEZ: Desde niño, prácticamente, y recuerdo la motivación de mi padre, aparte de la de mis hermanos. Él jugaba con unos compadres al dominó los sábados y yo entré de una cascarita en el retorno de la Jardín Balbuena. Mi papá me dijo: “¿Qué, estabas jugando?” Le respondí que sí. Me preguntó: “¿Cómo quedaron?” Le dije que 19-6 o algo así. Él me preguntó: “¿Cuántos goles metiste?” Le contesté que fueron como 12. Y él me dijo: “Eso, así me gusta” y le dijo a sus compadres: “Este niño, ¿saben quién es?”. Ellos le contestaron: “Pues tu hijo Hugo”. Y mi papá: “¡No, este niño va a ser el mejor futbolista de todos los tiempos de México!”. No le contesté nada, me quedé callado, y dentro de mí dije: “Ya verás cómo no te voy hacer quedar mal con tus compadres y el día de mañana lo voy a lograr, lo voy a conseguir”. Y día tras día no había otra cosa más que pensar: “No voy a parar en hacer cosas para mejorar en calidad, talento futbolístico y conseguir eso que dijo mi padre”. Esto fue una motivación muy grande y muy fuerte.

PLAYBOY: ¿Dónde nació el famoso y espectacular remate de la huguiña (chilena)?

SÁNCHEZ: En el rancho de mi tío, a los cuatro años de edad, empecé con la pelota a practicar el remate de chilena, una tras otra. La portería era una reja que había y daba a la calle, la repetí decenas, centenas de veces, hasta miles, podría decir. Quise hacerlo, primero, como homenaje a mi padre ya que cuando íbamos a ver jugar a mis hermanos, Héctor y Horacio, en las fuerzas básicas de Pumas, al término de los partidos los papás se entusiasmaban tanto que hacían una cascarita y de repente veía a mi papá que hacía la chilena; y segundo, lo vi como mi remate preferido para tenerlo como una especialización.

PLAYBOY: Recordamos aquella huguiña contra el Logroñés. ¿Qué significó para ti?

SÁNCHEZ: Ése fue el gol de mis sueños. Fíjate que de niño sueñas dónde quieres jugar y todo, dónde me gustaría meter el mejor gol de mi vida, y dije: “Que sea en un estadio precioso, con un equipo importante del mundo, todo eso…”, y Dios me concedió la posibilidad de conseguir ese sueño. Fue con el Real Madrid, en el Santiago Bernabéu y contra el Logroñés —que si lo lees al revés dice Señor Gol—; afortunadamente varios de los sueños que tuve de niño se han ido cumpliendo, por lo que me han dado mucha confianza y motivación.

PLAYBOY: Cuéntame esa experiencia en el futbol europeo y cómo cambió tu vida.

SÁNCHEZ: Cumplir mi sueño de jugar en Europa era una meta, un objetivo. Yo deseaba triunfar. Fue un inicio muy difícil en el Atlético de Madrid con el entrenador que me contrató, el español José Luis García Traid y el director deportivo que en ese entonces era el uruguayo Héctor Núñez (q.e.p.d). De repente el brasileño Dirceu tuvo una discusión con el técnico, por lo que éste fue destituido, y cuando llegué ya no esta- ba ninguno. En ese momento, los Tecos de la uag en México habían fichado como entrenador al directivo Núñez. Así que me quedé sin los dos pilares del respaldo en mi contratación con los colchoneros en 1981. Luego vino un nuevo director deportivo, así como un secretario técnico deportivo, y un timonel, el español Luis Cid Carriega, quien no me quería meter a jugar. Él quería traer a otro en mi lugar pues si yo triunfaba, el mérito no era de él porque no me había llevado, a tal grado que no me consideraba. Ese entrenador estaba acostumbrado a dirigir equipos para salvarlos del descenso, por lo que me sorpren- dió mucho el cambio en el banquillo.

PLAYBOY: ¿Fueron tus momentos más duros como jugador?
SÁNCHEZ: Fueron los tres meses más difíciles que he tenido como futbolista en mi vida, con mucha impotencia y desesperación. Tuve que sobreponerme ante esa adversidad demostrando en el entrenamiento que podía. Justo en esos meses vino el tema de los partidos clasificatorios en Honduras para el Mundial España 1982, y tuve que viajar luego de casi no jugar con el Atlético. Algunos minutos tenía en las segundas partes, pero con ese individuo iba a ser imposible que pudiera estar de titular; así que fui al pre-Mundial hondureño con la ilusión de colaborar para que México consiguiera su boleto a la Copa del Mundo del 82. Precisamente por eso escogí España, porque todos los ojos del mundo iban a estar puestos en ese evento. Tristemente otra vez los directivos lograron que no calificáramos por haber aceptado disputar esa eliminatoria en una sola sede, como ya había pasado en Haití de cara al certamen de Alemania 74; al término de ese evento contraje matrimonio, y luego cambió la fortuna en este caso porque mientras estaba de regreso para España ya con mi esposa, Emma Portugal en ese entonces, llegamos al hotel y me fui al entrenamiento tal cual aterricé. Me recibieron en el club porque querían deshacer mi contrato y no accedí a ello.

PLAYBOY: ¿Cómo solucionaron las cosas?

SÁNCHEZ: Le dije a otro de mis padres deportivos, Guillermo Aguilar Álvarez, quien era presidente del patronato de la UNAM, que no iba a regresarme a Pumas, que hiciera todo lo posible por que se cumpliera mi contrato de una temporada con opción a compra. Entonces el español Alfonso Cabeza, que era presidente del Atlético de Madrid, me recibió en su oficina y me dijo: “Que sentía que mi contrato era muy caro y que apenas estaba jugando”, y que le digo: “Es así porque el imbécil del entrenador no me mete a jugar, porque no quiere verme triunfar ya que él no me eligió”.

“EN EL RANCHO DE MI TÍO, A LOS CUA- TRO AÑOS DE EDAD, EMPECÉ CON LA PELOTA A PRACTI- CAR EL RE- MATE DE CHILENA, UNA TRAS OTRA. LA PORTERÍA ERA UNA REJA QUE HABÍA Y DABA A LA CALLE, LA REPETÍ DECENAS, CENTENAS DE VECES, HASTA MILES, PODRÍA DECIR.”

“EN EL RANCHO DE MI TÍO, A LOS CUATRO AÑOS DE EDAD, EMPECÉ CON LA PELOTA A PRACTICAR EL REMATE DE CHILENA, UNA TRAS OTRA. LA PORTERÍA ERA UNA REJA QUE HABÍA Y DABA A LA CALLE, LA REPETÍ DECENAS, CENTENAS DE VECES, HASTA MILES, PODRÍA DECIR.”

PLAYBOY: ¿Qué fue lo que determinó tu cambio de suerte?
SÁNCHEZ: García Traid había vuelto a la escuadra de Manzanares, entonces cuando llegué al vestidor me dijo: “Oye, yo fui el que te traje, sube con el presidente y llega a un acuerdo, si lo haces, por supuesto que cuento contigo y vas a jugar de titular el próximo partido”. Regresé y hablé con este individuo que es un médico forense, al que le interesaba y le gustaba más salir en las revistas del corazón, en fiestas y en reuniones de gente que le agrada posar para esas revistas. Incluso sabía más de ello que de futbol, ya que no tenía ni idea… Bueno, pues me dijo que para continuar, necesitaba que yo renunciara al cincuenta por ciento de mi contrato, a lo que accedí y le dije: “¿Dónde firmo?”. Entonces renuncié a la mitad de lo que iba a ganar para ser aceptado nuevamente en el Atlético. Fue por lo que me quedé. Esa anécdota la cuento porque para poder triunfar allí, tuve que renunciar a la mitad de mi sueldo, en mi contrato, del dinero que iba a ganar ese año, y afortunadamente antes de que terminara esa temporada empecé a jugar inmediatamente.

PLAYBOY: ¿Cómo fueron tus primeros momentos después de ese sacrificio económico?

SÁNCHEZ: Contra el Hércules de Alicante, me acuerdo. Fue mi primer partido de titular con el Atlético, y a partir de ahí anoté mi primer gol con el que le di el triunfo de visitante; en el siguiente juego volví a meter otro gol de la victoria y ya, todo fue sobre ruedas, fui ascendiendo. Después regresó Vicente Calderón como presidente del club. Él es otro de mis padres deportivos, ya que me apoyó mucho, y al contarle toda la historia de lo que había hecho para sostenerme en Madrid, se quedó sorprendido. Al final tuve que poner personalidad y endurecer mi carácter para salir airoso. Pasé cuatro años, al principio difíciles, después contento por haber triunfado en el Atlético de Madrid, donde llamé la atención sobre todo las últimas dos temporadas tanto a equipos italianos, como al Barcelona y al Real Madrid.

PLAYBOY: Maradona era parte del movimiento en el que tú estabas involucrado cuando te buscaron otros clubes importantes.

SÁNCHEZ: El primero que me quiso, aparte del Inter o Nápoles en Italia, fue el Barcelona. Ahí Maradona fue el tema de la posibilidad, ya que si él se iba a Italia, yo me marchaba con los azulgrana; y si Maradona se quedaba con los culés, yo me iba al Nápoles. Al final Diego se fue al Nápoli y me quedé en los colchoneros, porque el entrenador inglés Terry Venables en ese entonces prefirió archivarme. Al año siguiente el Barcelona quiso contratarme, pero ya no pudo ser porque preferí irme al Real Madrid; entonces, estando con el Atlético, me di cuenta de la magnitud que tenían los merengues y que quería estar en un equipo donde era más factible ganar títulos en el futbol español. Entonces, cuando recibí la invitación para irme al equipo blanco inmediatamente acepté y me puse feliz.

PLAYBOY: ¿Y cómo se dio tu paso a la Casa Blanca?
SÁNCHEZ: Pedro Antonio Martín fue el primero que se acercó para decirme que era un directivo comisionado por Ramón Mendoza, quien iba ser presidente del Real Madrid, para que mostrara el interés que tenían por mí e irme con ellos. Yo le di mi palabra y llegué a un acuerdo verbal. Entonces el vicepresidente catalán Joan Gaspart me llamó para decirme que él iba a estar dispuesto a pagar el doble de lo que yo le había dicho la temporada anterior. Yo le contesté: “Lo siento, pero ya llegué a un acuerdo con el Real Madrid”. Gaspart me respondió: “¿Pero ya firmaste?”. Yo le dije: “No, no he firmado”, y él me contestó: “Pues aguántame, aguántame, te voy hacer un cheque en blanco y tú ponme los años que quieras estar en el Barcelona, cuatro, cinco o seis, los que quieras y pon la cantidad que quieras ganar y por supuesto que voy a acceder. Estamos muy entusiasmados”. Yo le dije: “No, pues ahora él que ya no quiere soy yo, me quiero quedar en el Real Madrid”. Y así fue, en 1985 llegué al club blanco y afortunadamente después de seis años que no ganaba la Liga, había ganado la UEFA la temporada anterior con “la quinta del buitre” y los demás compañeros, pero con la contratación mía, de los españoles Rafael Gordillo y Antonio Macedo, junto con el preparador físico Fernando Mata y como presidente Ramón Mendoza, hicimos “la quinta de los machos”, y la construcción de la segunda época dorada —como se llamó a esa etapa—, donde ganamos cinco Ligas seguidas, otra Copa de la UEFA, la Copa del Rey, las Supercopas y llegamos hasta la semifinal en la Liga de Campeones de Europa, tristemente no pudimos ganarla en esa época.

PLAYBOY: Con un palmarés y un reconocimiento como el tuyo, ¿cómo manejas la fama?

SÁNCHEZ: Me he acostumbrado a ella al grado de que agradezco a toda la gente que me ve en la calle o en cualquier sitio y quiere tomarse una fotografía, charlar conmigo, pedirme un autógrafo; ahora, siendo un referente, me toman como ejemplo, por eso procuro que mi actitud y mi comportamiento sean siempre los mismos. Realmente nunca me he negado, jamás me ha gustado mostrar otra actitud que no sea la que realmente tengo. Siempre procuro respetar y ser educado con todo mundo.

PLAYBOY: ¿Consideras como enemigos a Ricardo La Volpe y Leo Beenhakker?
SÁNCHEZ: Enemigo es que no es amigo, al no ser amigo indudablemente no apetece tener algún tipo de relación con esta gente que ha querido hacerme daño. Por el hecho de que estén ahí se les respeta, pero en absoluto me apetece ni siquiera perder el tiempo hablando de ellos por darles más importancia de la que se les está dando. Regularmente siempre causa morbo a la gente y hasta le fascina el decir:“Aver, aver, y que pasó y qué te dijo y que aconteció”. Al público le gusta ver sangre y a mí no me gusta darle tiempo a individuos con los que no tengo alguna relación y en este caso simplemente no apetece ni siquiera comentar de esa gentuza.

PLAYBOY: ¿Qué viene en tu vida?

SÁNCHEZ: Ahora mismo estoy disfrutando de mi etapa de analista y comentarista. Dejé a un costado el aceptar alguna propuesta de cualquier equipo, pero sigo en mi etapa de director técnico. Soy muy parecido en cuanto a eso a la mentalidad que tuvo el español Luis Aragonés (q.e.p.d.). Esperaré con tranquilidad, estoy muy feliz porque he hecho tantas cosas que ahora tengo un poco más de tiempo para mi familia, aparte de que me están haciendo un documental y también estoy pensando en iniciar mi biografía. No quiero que la memoria me empiece a fallar, deseo contar con mucho detalle las experiencias que han ocurrido durante toda mi vida, y me gustaría compartirlas con la gente para que sepa lo que he hecho para superar situaciones, cómo he tenido que actuar, pensar y ejecutar en momentos complicados, además de transmitir momentos de alegría, felicidad y de mucho éxito.