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Martes, 21 octubre 2014

Carta dirigida a la secuestradora asquerosa Florence Cassez

Asquerosa Secuestradora:

Ha pasado un mes desde que te largaste de México. Y llevo un mes odiándote (aunque la verdad, mi madre me enseñó a no odiar). Hace un mes, te escribí mi carta semanal en La Razón, exponiéndote las razones por las cuales te odiaba. Razones muy normales que un ser humano como yo, o 95 millones de mexicanos que pensamos igual, te odiábamos. Razones como ¿por qué tu padre y tu salieron de Tepepan con un chaleco antibalas?

O, ¿por qué chingados te recibe con alfombra roja el Secretario de Relaciones Exteriores en el aeropuerto de París?

O, ¿por qué carajos una perra secuestradora como tú come con el Presidente Hollande?

Y así podía mencionarte mil mamadas de tu caso.

¿Sabes qué Florence Cassez?

Eres un asco.

Eres una cerda secuestradora a la cual no dudo que te va a ir del culo el resto de tu vida por mentirosa. En esta vida, no se puede andar paseando como si nada, cuando secuestraste y dañaste con la banda de tu novio a varios seres humanos. Ni tampoco se puede estar paseando por las calles de París como si nada, cuando sabes mejor que nadie que eres una rata de quinta.

No, Florence, esta vez mi carta no es para repetir lo que ya te dije. Es más bien, reflexionar de este tema, un mes después de tu liberación. He reflexionado varias cosas y desgraciadamente, en todos mis pensamientos, los malos ganan.

Te explico: por culpa de la policía federal, saliste libre. El show que te armaron en la televisión en relación a tu detención, fue tan malo, que parecía una telenovela de los años 60. Y por culpa de esa charlatanería, saliste libre. Fue tan mal armado tu expediente, que a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia no les quedó de otra que dejarte libre. Sí, coño, estás libre siendo ¡¡¡culpable!!! Y no solamente estás libre siendo culpable… sino que fuiste recibida en tu país, como si fueras una astronauta que llegaba de ¡¡¡Marte!!!

¿No te jode?

Y me sigue jodiendo que uno de mis ídolos de mi juventud, el gran actor Alain Delon, haya caído en tu trampa, haya creído tus mentiras y que pa` colmo ¡¡¡quiera hacer la película de tu miserable vida!!!

Y ¿no te jode que las mentiras de tus padres, en relación a que decían que no conocían a tu novio, se fueron a la mierda cuando en las redes sociales han aparecido cinco fotos de ustedes cuatro, ya sea en la peda o de tu papá jugando billar con él?

Florence Cassez:

¿Cómo lograste burlarte de la autoridad? ¿Cómo le hiciste para llamar la atención, al grado que el imbécil de tu ex presidente Sarkozy haya llegado –aquí en México– a ordenarle a nuestros Senadores que te liberaran? Y el colmo: ¿En qué país creía ese idiota que estaba para ordenarnos? ¿En un país bananero? No mi despreciable rata, así no es la vida.

Tarde o temprano, los buenos de la película, ganan. Y sí, espero que tú sepas, que tú no eres de ese bando. Y supongo que me preguntarás: ¿qué pedo con tus siete años en prisión?

Me imagino que ya sabes mi respuesta: ¡¡¡Me valen madres!!! Todavía nos debes otros 53. Además, todavía les debes a los secuestrados la vida de un pariente, y les debes las violaciones que tus amiguitos le cometieron a una señora secuestrada, enfrente de su hijito. No tengo idea de lo que va a pasar contigo en París. Supongo que seguirás apareciendo en varios programas de televisión vendiendo tu inocencia. Supongo que las revistas del corazón te pagarán una lanota para que les platiques de tu desgracias aquí en México. Supongo que una editorial te pagará otra lanota para que escribas un libro platicando de los abusos que cometieron las autoridades aquí en México contra tu persona.

Y también supongo que esa lanota se te acabará un día. Porque también supongo que eres una pendeja para administrar tu lana. Y si no te acabas la lana, repetiré la frase inmortal de mi amigo Don Jacobo Romano (Q.E.P.D.): “Había un señorita tan pobre tan pobre, que lo único que tenía era dinero”. (Porque en tu caso yo cambiaría la palabra pobre, por pendeja).

Pero también supongo, que dentro de 2 años más o menos, ya serás una doña nadie y que todo el mundo se olvidará de tu caso. Y también se olvidarán de ti. Y ahí comenzará tu tragedia. Perder la fama y convertirse en una doña nadie. Aunque para este caso de no perder la fama, te tengo una solución: Como vil secuestradora, el secuestro, lo tienes en la sangre y por lo tanto, volverás a secuestrar.

Sí, Florence, el secuestro está en tu destino. Secuestra a alguien en Montpellier o en Toulouse, clama tu inocencia, etc. etc. etc. Y entonces veremos a Hollande y a Sarkozy mentándose la madre entre ellos, por haber creído en ti. Solamente así, volverás a ser famosa.

Y por último, Florence Cassez :

¡¡¡Vete a la mierda!!!

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